Pocas veces alguien logra concitar sentimientos de tanto cariño en una sesión del Pleno municipal. Lo conseguía, este lunes, el que fuera presidente del Muy Ilustre Cabildo de Nuestra Señora la Virgen de la Amargura, Paso Blanco, José María Fernández Pallarés, que dará nombre a la calle que está remodelándose entre el antiguo Claustro de Santo Domingo y el Conjunto Monumental de Santo Domingo. Así lo acordaba, por unanimidad, el Pleno con la asistencia –desde la tribuna del público- del presidente del Paso Blanco, Ramón Mateos, y una de las hijas de Fernández Pallarés, Marilola Fernández Aguirre.

Antes de llevarse a cabo la votación los portavoces de las distintas formaciones políticas se manifestaban destacando la labor del que fuera presidente del Paso Blanco. El alcalde, Diego José Mateos, hacía referencia precisamente a la facultad del lorquino para concitar opiniones tan positivas hacia su persona. “Reúne méritos más que sobrados, como se demuestra en la propuesta presentada por el Paso Blanco”, afirmaba Mateos y recalcaba que su labor fue intensa y de gran importancia no solo en la cofradía que presidió, sino también “para la Semana Santa y para Lorca”.

El vicealcalde y portavoz de Ciudadanos, Francisco Morales, destacaba la importancia de poner en valor figuras como la de Fernández Pallarés, a la vez que señalaba que marcó su impronta dentro de la Semana Santa de entonces y la actual. Carmen Menduiña, portavoz de Vox, daba la enhorabuena al Paso Blanco por el reconocimiento de Fernández Pallarés y significaba que “al margen de ser una persona importante por presidir el Paso Blanco, fue relevante y querido por todos los lorquinos, además de ser un hombre generoso”.

Pedro Sosa, portavoz de Izquierda Unida Verdes recordaba que fue “una figura comprometida con el Paso Blanco, pero también con la Semana Santa de Lorca”. Y hacía una reflexión: “Nadie muere si es recordado. Y él sigue viviendo, porque es una persona muy recordada”. Fulgencio Gil, portavoz del Partido Popular, lo calificaba de “figura histórica de la Semana Santa lorquina”. Insistía en que “catapultó a la Semana Santa hasta cotas desconocidas. Y fue el creador del moderno Paso Blanco, arriesgando incluso su patrimonio en defensa de su cofradía”.

En la moción se enumeraban los distintos méritos que concurren paras solicitar la denominación, aportándose varias cartas de adhesión de la Comunidad de Regantes, el Colegio de Abogados de Lorca, Confederación de Empresarios de la Comarca de Lorca, Fundación Santo Domingo y la Comunidad de Religiosas Clarisas, así como referencias a artículos o escritos de personas particulares que desde hace años solicitaban para él alguna distinción.

José María Fernández Pallarés nació en Lorca en 1943 y mostró vocación de servicio desinteresado a la ciudad durante toda su vida, habiendo desempeñado cargos de dirección en numerosas entidades e instituciones del municipio. Entre ellas, la presidencia del club de fútbol Lorca Deportiva (1969-1971), años en que conseguía el ascenso a primera regional.

Entre 1985 y 1995 desempeñó la presidencia del Paso Blanco, aportando nuevas ideas al concepto de la cofradía proponiéndose y consiguiendo crear el Conjunto Monumental de Santo Domingo mediante la restauración de la capilla del Rosario que se encontraba en un estado ruinoso, incluyendo la restauración del retablo del altar mayor, y compra de la iglesia aneja para ubicar el primer museo de bordados del mundo, con el objetivo de que la Semana Santa estuviera viva los 365 días del año y trascendiera más allá de la propia ciudad de Lorca, siendo todo un revulsivo turístico para la ciudad como lo prueban sus casi 30 años de historia.

LAS OPINIONES


“Pocas veces una persona concita tantas opiniones positivas”

Diego José Mateos, alcalde


“Reúne méritos suficientes para este reconocimiento”

José Luis Ruiz, edil de Semana Santa


“Catapultó a la Semana Santa a unas cotas desconocidas”

Fulgencio Gil, portavoz PP


“Fue una figura comprometida con la Semana Santa lorquina”

Pedro Sosa, portavoz IU-V


“Era una persona relevante no solo en el Paso Blanco, sino en Lorca”

María del Carmen Menduiña, portavoz Vox


“Era de justicia poner en valor la figura de este presidente del Paso Blanco”

Francisco Morales, portavoz C´s


“Fue un gran blanco, un gran lorquino, que trabajó mucho por la Semana Santa lorquina”

Ramón Mateos, presidente del Paso Blanco

Es conocida la generosidad con la que actuó ante momentos políticos convulsos avalando con su patrimonio personal las referidas obras. Para lograr la recuperación del Claustro de Santo Domingo, se ofreció a colaborar con la cooperativa de viviendas cediendo una parte de la propiedad del Paso Blanco que junto a otra propiedad de la cooperativa dio lugar a la apertura de la calle que posibilitaría la comunicación con los solares del Marqués de Esquilache y con los que adquirió el Paso Blanco.

Amplió las infraestructuras de la cofradía blanca adquiriendo también una nave en La Velica para guardar las carrozas y los carros durante todo el año y servir de cuadras de caballos y de vestuario de personajes durante las celebraciones de la Semana Santa.

En 1996 fue elegido presidente del Club Taurino de Lorca adoptando una gran iniciativa durante la grave crisis de las vacas locas organizando lo que se denominó la ‘Fiesta del pepito’, reuniendo en el Huerto de la Rueda a unas 20.000 personas, mostrando apoyo y confianza al sector ganadero de Lorca que se estaba viendo tan gravemente perjudicado. Con esta iniciativa abrían sus informativos los medios de comunicación a nivel nacional. Y cedía en Purias 10.000 metros cuadrados para la construcción del instituto Sierra de la Almenara, desbloqueando así el problema de su ubicación.

José María Fernández Pallarés, con el entonces Príncipe de Asturias, durante la visita que realizó a la ciudad. L. O.

Entre 1992 y 2011 desempeñó el cargo de vicepresidente de la Comunidad de Regantes de Lorca hasta febrero de 2011, en que pasó a ser presidente. Luchó firmemente por el campo de Lorca y sus agricultores. Destacó por empeño por conseguir la financiación de las obras de modernización del regadío de Tercia. Su última gran hazaña fue tras los terremotos de mayo de 2011. Gravemente enfermo y afectado como tantos lorquinos por los efectos del seísmo no dudó en poner en marcha la campaña del ‘Céntimo solidario’, movilizando a todas las comunidades de regantes de Alicante, Almería y Murcia para rehabilitar el Monasterio de Santa Ana y Santa María Magdalena de clarisas. En dos años las obras estaban concluidas, siendo uno de los primeros monumentos afectados por los terremotos en inaugurarse.

Solicitud suya fue también el Monumento al Procesionista o la inclusión de la Semana Santa en los presupuestos del Ayuntamiento. Fallecía el 3 de febrero de 2012 un mes después de iniciarse las obras de recuperación del convento de clarisas y pocos días después de acompañar a su querida Virgen de la Amargura desde la iglesia de Santiago hasta la sede del Museo de Bordados del Paso Blanco. Doce años después de su fallecimiento sigue siendo recordado, como afirmaba el presidente del Paso Blanco que mostraba su satisfacción tras el acuerdo del Pleno. En declaraciones a La Opinión afirmaba que “es un día de reconocimiento a un gran blanco, a un gran presidente, a un gran lorquino. Trabajó mucho por el Paso Blanco, por la Semana Santa y por Lorca. Fue precursor de la Semana Santa y del primer museo de bordados que se creó en España. Puso interés porque las cofradías ampliasen su patrimonio, con lo que se enriqueció la Semana Santa. Pero además hizo una gran labor social y un encomiable trabajo al frente de la Comunidad de Regantes de Lorca, por lo que es una jornada para sentirnos orgullosos el Paso Blanco, su familia, todos los lorquinos”.