No somos invisibles: Edadismo y Machismo’, es el título de una campaña que pretende la visibilización de la violencia machista en mujeres mayores de 65 años. Intenta luchar contra la invisibilidad que padecen estas mujeres que sufren maltrato y que no denuncian debido a la educación en roles de género recibida.

La campaña la presentaban las ediles de Igualdad y Política del Mayor, Antonia Pérez y María Dolores Chumillas, respectivamente, aunque también participa junto al Ayuntamiento la Confederación Estatal de Mayores Activos, Confemac. “Reivindicamos un eje específico que trate la violencia de género en mujeres mayores porque sus propias realidades siguen estando invisibilizadas”, afirmaban.

Y proponían la promoción de la investigación de la violencia de género en mujeres mayores para conocer cuál es la realidad específica de las mujeres mayores víctimas de violencia de género. “Cuáles son sus necesidades y qué características propias se presentan en la violencia en mujeres mayores. También impartir formación donde el género y edad sean dos variables unidas para evitar que las mujeres mayores de 65 años se resignen a vivir maltratadas y en silencio. Difundir campañas de sensibilización y prevención de la violencia de género en mujeres mayores”.

También proponían impulsar la participación social de mujeres mayores ofreciendo espacios donde puedan expresar sus vivencias, preocupaciones y emociones para fortalecer su autoestima y autonomía personal y capacidad resilientes y tener muy en cuenta que muchas mujeres víctimas de violencia de género no cuentan con recursos económicos suficientes y ello les impide dejar atrás una vida de maltrato, recalcaban.

La edil de Igualdad explicaba que la discriminación y la violencia de género afecta a las mujeres de todas las edades, de todos los estratos sociales, y de todas partes del mundo. Sin embargo, los efectos que la violencia tiene en las mujeres varían dependiendo de la franja de edad de la que hablemos y son las mujeres mayores de 65 años “uno de los grupos con mayor riesgo de padecer violencia, con una característica específica, hablamos de violencia invisible”.

La violencia de género en mujeres mayores de 65 años “tiene como características específicas la duración de la violencia, pues la padecen durante muchos años y ello reduce las posibilidades de recuperación por el impacto que estas vivencias ocasionan en la víctima, tanto a nivel físico como mental. Utilizar la edad como herramienta para hacer daño con comentarios como ‘y qué vas a hacer ahora con la edad que tienes’ o ‘si me dejas donde vas a ir’”, destacaba Antonia Pérez.

El proceso de socialización de género por el que fueron educadas estas mujeres mayores, insistían, hace que la conciencia de los roles de género “esté muy definida, normalizando relaciones de pareja tóxicas y la relación con la pareja se inició cuando aún no existía conciencia de género, donde las mujeres tenían que pedir permiso a sus maridos para trabajar fuera de casa, las relaciones sexuales eran un deber conyugal y, por supuesto, donde el divorcio no existía, lo que ocasiona desconocimiento por parte de las mujeres y el mantenimiento del control por parte de los hombres”.

Ambas manifestaban que la campaña ‘No somos invisibles: edadismo y machismo’, es una exaltación de los derechos de las mujeres mayores, que son los mismos que las mujeres de cualquier otra edad. “Porque tengas la edad que tengas, tienes derecho a ser respetada, a ser libre, a vivir tu vida y tomar tus decisiones y, sobre todo, tienes derecho a vivir el amor sin que te hagan daño”.