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La Opinión de Murcia

Salud

El mosquito tigre está en el 70% de las 52 ‘trampas’ de Lorca

Las labores de control y prevención de la plaga se ejecutan en los más de 320.000 metros de alcantarillado, 2.500 arquetas de alumbrado, red semafórica y plazas, parques y jardines

El equipo de control de plagas montó su logística en la Plaza de Calderón de Lorca. Pilar Wals

Los primeros positivos de mosquito tigre aparecieron en las ‘trampas’ de la Plaza de Saavedra, el Polígono Industrial de Serrata, Villa Tercia, El Remolino, el Albergue de Puntas de Calnegre, Los Jopos, La Parroquia y la Universidad de Lorca. La primera presencia de huevos y larvas de mosquito tigre eran detectadas en el cuarto muestreo del año que se producía entre el 26 de abril y 10 de mayo. Desde entonces, se han ido produciendo nuevas incorporaciones, llegándose a detectarse en el 70 por ciento de las 52 ‘trampas’ que repartidas por 26 localizaciones hay por todo el municipio, según afirmaba el concejal de Sanidad, José Ángel Ponce.

El control de plagas, aseguraba, se lleva a cabo durante todo el año y continúa con nuevos tratamientos para el verano. Se revisa el alcantarillado, actúa en los focos de cría de mosquitos y realiza tratamientos en los imbornales de parques y jardines para prevenir la aparición del mosquito tigre. “Son habituales durante todo el año, aunque se intensifican con la llegada del verano y las altas temperaturas”.

Con la llegada del verano se intensifica el personal técnico encargado de este servicio, “con el objetivo de mantener a raya a los insectos y evitar que proliferen con la subida de las temperaturas”. Los últimos meses el Consistorio ha llevado a cabo la revisión y el control de la red de alcantarillado municipal y las actuaciones programadas continúan con trabajos por todo el municipio hasta finalizar las revisiones de la totalidad de la red, indicaba Ponce.

Los tratamientos contra los mosquitos se realizan cada dos semanas. “En estas actuaciones se revisan los focos de cría identificados en el término municipal, así como los puntos de agua estancada, para evitar que estos insectos puedan proliferar”, detallaba. La situación se encuentra actualmente “controlada” gracias al refuerzo preventivo puesto en marcha por el Ayuntamiento a raíz de las “abundantes lluvias de los meses anteriores, que daban lugar a condiciones adecuadas para la reproducción de los mosquitos”, insistía.

La revisión mensual incluye los imbornales situados en los parques y jardines “para evitar que el mosquito tigre pueda proliferar”. Y pedía colaboración ciudadana para “combatir a este tipo de mosquitos, que necesitan muy poca agua para reproducirse. Por eso, es importante retirar las pequeñas acumulaciones de aguas que se dan en el ámbito doméstico y privado, vaciar el líquido de recipientes como bebederos y maceteros y fuentes ornamentales”, recalcaba.

El servicio de control de plagas, enumeraba, se extiende especialmente por espacios con curso de agua, entre los que se encuentran, los más de 320.000 metros de alcantarillado, las cerca de 2.500 arquetas que componen el sistema de alumbrado, la red semafórica, así como solares y las zonas verdes municipales que incluyen plazas, parques y jardines.

Uno de los equipos de control de plagas realiza un tratamiento en un saneamiento de la calle Rebolloso esquina con Ramón Arcas Meca. Pilar Wals

También se ejecutan en edificios municipales, incluidas guarderías y centros de educación infantil y primaria, la red de albergues municipales, los 23 consultorios médicos y los locales de asociaciones de vecinos y locales sociales. El programa incluye el tratamiento periódico y continuado de desratización, desratonización y desinsectación y trabajos de control de palomas con once puntos de captura en el casco urbano y pedanías.

Trampa de mosquito tigre como florero

Entre las anécdotas sucedidas durante la prevención y lucha contra el mosquito tigre está la sucedida recientemente en el Cementerio de San Clemente. Este lugar es una de las localizaciones del municipio de ‘trampas’ para detectar la presencia de este insecto. Los técnicos colocaron una de ellas, una especie de recipiente de plástico negro con una boca muy ancha a modo de embudo, en un nicho vacío de uno de los pabellones.

“A los pocos días cuando volvimos para cotejarlo nos dimos cuenta que no estaba allí. Lo buscamos y lo encontramos en una tumba. Lo habían utilizado como jarrón para flores”, contaba este jueves uno de los técnicos de control de plagas de la Concejalía de Sanidad.

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