Por segundo año consecutivo, Caravaca no celebrará sus fiestas en honor a la Vera Cruz, la situación sanitaria así lo exige. Aunque según la situación de la pandemia, durante la primera semana de mayo -cuando históricamente se celebran las fiestas- se estudiaran que ritos se pueden realizar, guardando siempre todas las medidas de seguridad sanitarias establecidas.

El alcalde de Caravaca de la Cruz, José Francisco García, acompañado de la hermana mayor de la Cofradía de la Vera Cruz, María del Carmen López, y la secretaria general de la Comisión de Festejos, Dolores Giménez, comparecían esta mañana en el claustro de la basílica para dar a conocer la noticia.

Tal y como ocurriera en 2020, la realidad sanitaria se impone a cualquier otra consideración

Tal y como ocurriera en 2020, la realidad sanitaria se impone a cualquier otra consideración. La prioridad es la salud pública y la propia vida de las personas. Caravaca de la Cruz está viviendo de lleno en los últimos meses la dureza de la pandemia de la COVID-19. Dentro de la actual situación causada por esta enfermedad y del marco legal del estado de alarma decretado por parte del Gobierno de la Nación hasta, al menos, el próximo 9 de mayo, con las restricciones de movilidad y aforos sociales, no cabe otra decisión. Así ha ocurrido con todas las fiestas de España.

No obstante, el deseo es que las celebraciones eucarísticas tradicionales y los rituales centrales de la Santísima y Vera Cruz se celebren, considerando siempre la evolución de la pandemia y cumpliendo escrupulosamente las medidas que estén vigentes para esos días del mes de mayo.

Garantizando todas las medidas de seguridad y aforo permitidos y con el máximo respeto a la legalidad vigente, las celebraciones religiosas y los rituales de la Patrona serán un signo de luz en un futuro mejor y llevarán consuelo, fortaleza y esperanza a tantas personas y familias que están sufriendo en primera persona las consecuencias de esta situación social y sanitaria, así como a todos los devotos de la Santa Cruz y pueblo en general.

La suspensión de las Fiestas Patronales por segundo año consecutivo tiene unas connotaciones de carácter religioso, emocional y económico a las que las instituciones no somos ajenas. Somos conscientes de que las Fiestas de la Vera Cruz están fuertemente arraigadas en nuestra identidad y en todos los caravaqueños y visitantes y suponen un revulsivo en la economía de muchos sectores locales y una importante ayuda para muchas familias.

Los representantes de las tres instituciones han coincidido en poner de manifiesto que lamentan profundamente esta decisión, «pero al mismo tiempo entendemos que no hay otra alternativa y que cuenta con la comprensión de la sociedad local. La salud, la recuperación económica y el interés general son en estos momentos lo absolutamente prioritario».