Pekín y Manila han chocado de nuevo en el Mar del Sur de ChinaFilipinas ha elevado una queja diplomática por el uso de un láser con el que un barco chino intentó cegar a su tripulación y otras maniobras que la pusieron en peligro. Su acusación ha sido secundada por Estados Unidos y negada por China en la última prueba de que la geopolítica se dirime también en esas convulsas aguas.

El incidente ocurrió la semana pasada y fue revelado en las últimas horas. Filipinas aporta una grabación desde su embarcación que muestra un hilo de luz verde que parte de la china. Manila lo ha definido como “un láser de naturaleza militar” que impidió la visión de sus marineros durante unos instantes. "Este tipo de agresiones son molestas y decepcionantes", ha aclarado Teresita Dazaportavoz del Ministerio de Exteriores. También ha calificado las maniobras de la Guarda Costera china de "peligrosas" y alertado de que se bordeó la colisión. El incidente llegó cuando los militares chinos intentaron impedir el abastecimiento de comida a las tropas filipinas apostadas en un arrecife semihundido de las islas Spratly que tanto Manila como Pekín reclaman como propio. Los soldados filipinos están ahí destinados en un barco oxidado y varado para preservar la soberanía nacional de los embates chinos.

El Mar del Sur de China es una de las zonas más erógenas del planeta. Cuenta con bastas reservas pesqueras y es crucial en el tránsito marítimo global. Pekín lo reclama en su práctica totalidad y los roces no han escaseado con la media docena de países que también defienden sus parcelas. Algunas de sus conductas asilvestradas y el levantamiento de islas artificiales por la vía de los hechos consumados suponen una campaña diplomática calamitosa en el vecindario que da aire a la influencia estadounidense.

Delicado equilibrio

Pekín ha defendido que su guarda costera actuó de acuerdo a la ley y exigido a Filipinas que cese en sus provocaciones. “El personal chino actúa con profesionalidad y contención”, ha afirmado el Ministerio de Exteriores. Estados Unidos, por su parte, ha subrayado la legitimidad de las reclamaciones filipinas y criticado el ataque reciente chino.

Filipinas resume el dilema de los países de la zona. Tienen a China como principal socio comercial pero lamentan lo que entienden como afán expansionista. En Estados Unidos encuentran el apoyo a sus reclamaciones pero también temen que de sus provocaciones crecientes a Pekín germine un conflicto en el que perderían todos. El contexto exige colocar cirios a ambas potencias. Los dos acontecimientos trascendentales que han precedido al último incidente subrayan ese delicado equilibrio.

Por un lado, la reciente visita a Pekín del presidente filipino, Ferdinand Marcos Júnior, en la que acordó con su homólogo chino, Xi Jinping, la resolución de conflictos marítimos con diálogo y diplomacia. Y por el otro, el acuerdo de Manila con Washington para que sus tropas ocupen cuatro nuevas bases marítimas en “áreas estratégicas” del país. China ve con inquietud la atosigante presencia de militares estadounidenses en la zona del Asía Pacífico y sus alianzas de defensa son rutinariamente criticadas como una amenaza a la paz y seguridad regional.

Filipinas, pieza clave

China y Estados Unidos suman años cortejando a Filipinas, una casilla clave en la partida del Asia Pacífico. El expresidente Rodrigo Duterte entendió que necesitaba de las inversiones chinas para modernizar un país desastroso y jubiló los estrechos lazos que la habían unido a Estados Unidos durante un siglo. Nunca viajó a Washington, insultó un par de veces a Obama, amenazó con rescindir todas las alianzas militares y se echó en brazos de Pekín. Su sucesor prometió en la campaña electoral que no será un peón geoestratégico. Los Marcos siempre han estado próximos a China.

Su padre estableció relaciones con Mao, su familia ha estimulado en las últimas décadas los vínculos comerciales en su feudo de Ilocos del Norte y también necesita del músculo económico de Pekín para su plan de infraestructuras. Pero la independencia que ansiaba Marcos pasaba por recuperar su sintonía con Washington. Marcos recibió la inmediata felicitación de Joe Biden tras ganar las elecciones y el Departamento de Estado le invitó a visitar el país con "inmunidad" sobre las causas judiciales que pesan sobre él.