La gran patronal CEOE se ha vuelto a sentar a una mesa de negociación con el Ministerio de Trabajo y los sindicatos tras dos meses de relaciones suspendidas. Al menos en lo presencial. Los negociadores de la entidad empresarial han acudido para tratar de cerrar el nuevo Estatuto del Becario, que lleva varios meses de retraso y que hasta ahora no contaba con su beneplácito y sí el de los sindicatos. Fuentes consultadas de la patronal alegan que su presencia en la reunión es en aras de la "responsabilidad" como agente social más representativo.

El pasado 14 de diciembre del 2022, la entidad empresarial emitió un comunicado en el que declaraba suspendidas sus interlocuciones con el ministerio liderado por Yolanda Díaz, "por entenderla tramposa y contraria a la buena fe", según manifestó entonces.

Y es que en la bancada empresarial sentó muy mal la inclusión por parte del Gobierno de una enmienda dentro de la ley de empleo -que casualmente está previsto que se someta a su trámite definitivo este mismo jueves en el Congreso- en la que reforzaba el papel de la Inspección de Trabajo en el control de los expedientes de regulación de empleo (ERE).

Entre medio la CEOE participó de las negociaciones para definir el salario mínimo interprofesional (SMI) del 2023, aunque de una forma atípica. Los empresarios no acudieron a la primera de las reuniones y se limitaron a enviar por escrito cual era su propuesta de aumento. Una vez fueron llamados a la segunda, los patronos no se presentaron y tampoco enviaron papel alguno. Su presidente, Antonio Garamendi, alegó que el Ejecutivo "solo quiere la foto" y no se personó, manifestando así su rechazo al incremento del 8%, hasta los 1.080 euros brutos mensuales (en 14 pagas), del SMI.

Choque por las prácticas extracurriculares

Desde el 5 de diciembre del año pasado que el Ministerio de Trabajo no convocaba una mesa para discutir sobre el Estatuto del Becario. Una norma que se le ha atravesado y que hace meses que debería estar cerrada, según el propio calendario del ministerio. El choque entre las partes deriva, entre otros, del mantenimiento o no de las prácticas extracurriculares.

Inicialmente Trabajo pactó con los sindicatos eliminarlas a partir del 2025, si bien en aras de atraer a los empresarios a un acuerdo se avino a mantenerlas más allá, pero con mayores limitaciones en su uso diario. Algo que no acabó convenciendo a las centrales y enrocando la negociación. Una negociación, por otra parte, que carece de apoyos parlamentarios seguros una vez supere el diálogo social y que ello también está encallando el proceso.