Pasando la Cadena

El talento no tiene edad

José Luis Ortín

Para superarse, unos dicen que la edad solo es un número, y otros, los más, consuelan así a quienes ya han pasado sus mejores años. Aunque, como en todo, también hay excepciones. Es el caso de quienes lucen más con el tiempo, como el buen vino, porque afloran lo mejor de su talento cuando la mayoría han echado la persiana o están en ello.

El sábado, viendo a Isco (31) y Bellingham (20) jugar en situaciones parecidas, nadie hubiera dicho que el malagueño estaba en el paro hace pocos meses, con una carrera impresionante a sus espaldas, aún desechado por dos clubes relevantes; y que el inglés era solo un futbolista con futuro prometedor en el plano internacional. Tampoco nadie hubiera apostado por el gran momento de forma de ambos a estas alturas de la temporada, amén de su eficacia, hasta el punto de que fueran el faro de un Betis al alza y de todo un Real Madrid.

Detrás de estos fenómenos deportivos hay dos técnicos senatoriales que han unido la sabiduría de los años a la capacidad de adaptación al entorno, es decir, a un distintivo de inteligencia emocional. Pellegrini ya sacó lo mejor de otros dos talentos como Fekir y Canales, que llegaron al Betis de vuelta de otras batallas de más vuelo, y para Ancelotti es el enésimo ejercicio de talento táctico, estratégico y psicológico en los últimos años: sacar lo mejor de los jóvenes Vinicius, Militao, Camavinga y Rodrygo, y el alargue competitivo de veteranos como Kroos y Modric.

Y hay otra característica que une a estos dos grandísimos técnicos. Con las realidades descritas, han logrado rearmar a sus equipos tras la pérdida de futbolistas fundamentales como Benzema, Casemiro, Fekir, Canales o ahora Guido Rodríguez. ¿Alguien cree que viven estos entrenadores sus últimas lunas en los banquillos, digan lo que digan sus carnets de identidad?

En el plano internacional, lo que están haciendo Emery en el Aston Villa y Xabi Alonso en el Leverkusen es de matrícula de honor. El primero cogió al equipo en dificultades la temporada pasada y a estas alturas es la auténtica revelación de la Premier, habiendo derrotado en el último mes al Tottenham, City y Ársenal, situando a los ‘villanos’ cerca del liderato. Y su paisano tiene a su Bayern por encima del de Munich, quien gobierna la Bundesliga con mano de hierro en los últimos quince años. ¡Casi nada! Y no debemos olvidar al tercer donostiarra triunfador. Tras quedar segundo la temporada pasada, Arteta está empeñado en destronar a Guardiola de su primacía inglesa, lo que supondría un hito relevante a nivel mundial, y reverdecer a un Arsenal que desde la marcha de Wenger, quien ganó tres, no ha ganado la Premier.

Y a estos tres guipuzcoanos emigrados les une la juventud como contrapunto a la veteranía de Ancelotti y Pellegrini. Cinco técnicos en la pomada al margen de sus edades. Como podríamos decir de los citados Isco, Bellingham, Vinicius, Rodrygo, Kroos y Modric, sin olvidarnos de otros como Lewandowski, Haaland, Pepe, Messi, reciente Balón de oro, o el fenómeno Cristiano en la pujante Arabia y con Portugal, que sigue haciendo goles en plan industrial. Así, todos mezclados, ¿alguien cree que son más relevantes sus carnets que su juego?

Llegados a este punto, cabe hablar de otro veterano que ahora vuela más bajo, aunque siga siendo fundamental para sus compañeros. Ramos está en un Sevilla al borde de la catástrofe. A la crisis deportiva se une la institucional, donde juegan factores tan personales como, en el peor sentido, cortijeros. Grandes familias sevillistas enfrentadas, con una lucha paterno filial en una de ellas, protagonizando situaciones esperpénticas. Del Nido padre e hijo acabarán poniéndose de acuerdo, pero mientras pueden hundir a los del Pizjuán por mucho tiempo; son sus máximos accionistas. Y es que, si la pelotita no entra todo es nerviosismo y ruina.

Hablando solo de fútbol, Monchi era mucho Monchi aun en sus horas bajas. Tampoco es casualidad que esté ahora en el Aston Villa con Emery. Algo habrá tenido que ver en la pujanza comentada. No obstante, cabe esperar una reacción a tiempo porque equipo hay en Nervión. Otra cosa es que pongan coto a los desvaríos. Tanto cambio de entrenador es nefasto en el fútbol. Mientras, Ramos, Navas y Rakitic deberán tirar del carro sin que tampoco nadie mire sus DNI.

El talento no tiene edad y, como los amigos y los bemoles, está para las ocasiones.