Como perros y gatos

El portavoz del Real Murcia

El portavoz del real murcia

El portavoz del real murcia / Ángela Moreno

Ángela Moreno

Ángela Moreno

No hay anuncio oficial. Pero Juan Cervantes ya ejerce de portavoz del Real Murcia. O, por lo menos, de vocero de Felipe Moreno. Solo hay que ver su último vídeo. Un monólogo en el que no solo saca la fusta, al más estilo VOX, para azotar y reprobar a los medios que no escriben al dictado de las doctrinas del régimen felipista sino que además es tan ‘valiente’ que desmiente, con mofa y cachondeo, una información publicada por este diario sin nombrar a este diario.

Una información publicada el pasado 4 de julio y en la que contábamos que Adidas había retrasado el envío de las nuevas camisetas por los impagos del Real Murcia a la proveedora de la firma alemana.

Una noticia que no fue desmentida por nadie del club grana, salvo que Juan Cervantes ejerza de verdad de portavoz del Real Murcia.

Pero no ha empezado con muy buen pie Cervantes en su intento de hacer de vocero de Felipe Moreno. Y no ha empezado con buen pie porque ha intentado hacer un chiste sin enterarse del chiste.

Lo gracioso de esta historia es que Juan Cervantes se pone el traje de luces para desmentir a La Opinión y lo único que consigue, como un buen bombero torero, es pisar el capote, caer al suelo y ridiculizarse a sí mismo para divertimiento de los demás.

Porque el pasado 7 de julio, en una entrevista en la Cadena Ser, entrevista que les recomiendo que escuchen, Felipe Moreno repetía hasta en dos ocasiones que «Adidas no sirve ropa si no le pagamos lo que se debe».

Entonces, ¿si Adidas no manda la ropa si no se paga lo que se debe, quién miente? ¿Miente La Opinión, que adelantó lo confirmado después por Felipe Moreno, o miente Juan Cervantes, que diez días más tarde se marca un soliloquio kamikaze, sin pies ni cabeza, tratando de tirar por tierra la credibilidad de este medio, con tal de negar lo que ni el propio presidente del Real Murcia fue capaz de negar?

Pero tranquilo, Juan. No hace falta que hagas más el ridículo subiendo un nuevo vídeo pidiendo perdón. Y tampoco te preocupes, que nadie en tu empresa te tirará de las orejas por tus deslices. Es la suerte de trabajar en una televisión donde servir a los ‘hombres buenos’ no es pecado.