Entrevista | Entrenador nacional de piragüismo

Nemesio Mariño: "Llegué en 1996 a San Javier por casualidades de la vida y de broma para estar un año y aquí sigo"

El gallego Nemesio Mariño, que nació en un pueblo con gran tradición en el piragüismo y varios medallistas olímpicos, es un aficionado al running que va a hacer por segunda vez el Camino de Santiago

Nemesio Mariño

Nemesio Mariño / Sara Guerrero

Dioni García

Dioni García

Nemesio Mariño Albal (Cangas del Morrazo, 25 de mayo de 1969) es entrenador de piragüismo y técnico de Deportes del ayuntamiento de San Javier. Bajo su dirección, el murciano Pablo Sánchez Palacios logró un hito, lograr una medalla en un Mundial juvenil sin pertenecer a la concentración de la selección española. La menta que no haya más infraestructuras en la Región para que los jóvenes progresen.

¿Desde pequeño ha practicado el piragüismo?

No. Empecé en mi pueblo con las traineras de cinco. Al ser una embarcación de equipo siempre fallaba alguien y había semanas que ni salíamos. Un día se me ocurrió probar la piragua y a los once años le dije a mi entrenador que quería hacer piragüismo y así empecé.

¿Hasta dónde llegó?

Llegué a ser miembro del equipo nacional y fui campeón de España juvenil de primer año. Después me fui a hacer la mili a Cádiz, aunque me liberé por el deporte, y a los 18 o 19 años me llamó el Club Náutico de Vigo para entrenar a Jovino González. Ahí empezó mi carrera como entrenador. Posteriormente, a los 20 años, Santiago Sanmamed, quien fue presidente de la Federación Española, me llamó para ser técnico del centro de tecnificación de Pontevedra.

¿Y cómo llegó a Murcia?

Por casualidades de la vida, de broma. En un Campeonato de España que se hacía en Zamora, Eduardo Segarra, que fue presidente de la Murciana, y Manolo Pastrana, que trabajaba en la Española, contactaron conmigo. En ese campeonato entrenaba al equipo nacional de categoría cadete y nos salió redondo. De broma empezó a surgir que viniera a Murcia. Y un buen día, como siempre he sido muy aventurero, vine a Santiago de la Ribera. Eso fue en el año 96. Entonces llegamos a un acuerdo para que estuviera aquí un año, pero me gustó el sitio y me quedé.

Por lo que veo ha dado muchas vueltas por España.

A los 18 años me separé de mi ambiente familiar porque me fui a Pontevedra como entrenador interno. Después estuve en Madrid y Sevilla, y en Plasencia monté un club desde la nada. Siempre me gustó la aventura y con Pastrana salió la posibilidad de venirme aquí. No lo vi nada descabellado porque quería un cambio de aires.

¿Qué se encontró al llegar?

Me encontré gente con mucha ilusión y con ganas. Empecé llevando el centro de tecnificación del CAR Infanta Cristina y me quedé con el club Escuela Piragüismo Mar Menor, que ha sido el único de la Región que ha llegado a ser campeón de España cadete y juvenil.

¿Por qué nunca ha salido un palista de élite aquí?

Hemos tenido posibilidades y grandes deportistas. En mis manos estuvo Pablo Sánchez Palacios, que era el perfil ideal para ser olímpico. Ahora tenemos a Lázaro López de Haro, que está en el equipo nacional. En España es complicado llegar a la élite porque es una de las potencias mundiales en kayak. Estar en una final de un Campeonato de España es como hacerlo en unos Juegos Olímpicos. Aquí tenemos un marco ideal para entrenar en invierno, pero para trabajar el nivel olímpico faltan instalaciones. Tanto Pablo como Lázaro han salido de dos clubes humildes, con instalaciones prestadas.

¿Y qué le dan a los jóvenes en su pueblo, Cangas del Morrazo, para que tengan tantos medallistas olímpicos?

No es casualidad. De mi pueblo han salido olímpicos como David Cal, Carlos Pérez Rial, Teresa Portela y Rodrigo Germade en piragüismo. Pero también tenemos medallistas en balonmano, con Rodrigo Corrales, y en fútbol está Iván Villar, que sacó medalla en Tokio. En Galicia hay muchas infraestructuras, ayudas de la Xunta de Galicia y un centro de tecnificación que funciona muy bien,. Donde hay 100 clubes es más fácil sacar talentos deportivos que lleguen a unos Juegos que en otros donde apenas hay clubes entre los que elegir.

También te ha dado por correr y has hecho pruebas importantes.

Por culpa de una amiga que se dedica a hacer carreras populares, me he enganchado. El problema es que la piragua requiere mucho tiempo, pero las zapatillas de deporte te las pones en cualquier momento y sales. He hecho, por ejemplo, los 90 kilómetros de Caravaca y sigo dedicándome a ello, aunque sea en plan amateur y no corra a 3:30 el kilómetro. Pero no descarto volver al piragüismo.

¿Y no tuviste momentos de crisis en 90 kilómetros?

Era la primera vez que hacía 90 kilómetros y nunca pensé que podía acabar. Una compañera se retiró en el kilómetro 45 y terminé en 17 horas. Cuando llegué al kilómetro 60 sólo pensaba que me quedaban otros 30 por hacer sin conocer la zona, de noche y pasando frío, pero lo bueno y bonito es que vas conociendo gente. Por la cabeza se te pasa muchas veces retirarte, pero cuando eres deportista y sufridor, lo superas. Terminé más por orgullo que por otra cosa.

Volviendo a tu faceta de entrenador, ¿aún confías en tener un día un deportista olímpico?

La esperanza siempre la tengo, siempre, porque un entrenador trabaja para ello. He conseguido sacar a Pablo, que logró un éxito enorme, ya que logró medalla en el Mundial júnior siendo juvenil de primer año y sin pasar por el equipo nacional, sin estar concentrado. Después llegó la desilusión, porque irrumpió la pandemia y él tenía todas las papeletas para ser campeón del mundo juvenil de segundo año. Pero entre la pandemia y que seguimos esperando la llamada del presidente de la Española, Javier Hernanz, que quedó en ello para ofrecernos mejores condiciones para entrenar, se acabó todo. Ahora se dedica a trabajar con su padre. Era una de las grandes promesas del piragüismo español, sin duda.

¿No hay ahora mucha competencia de modalidades deportivas y ocio para los jóvenes?

Es más difícil ahora que antes sacar un deportista. Hay mucha oferta de deportes y en San Javier, donde el Ayuntamiento se vuelca con el deporte, es impresionante. La juventud actual tampoco es la de antes. Hay tanto deporte y tecnologías, que no llega tanta gente al deporte. Aquí hay mucha afición al piragüismo y una base importante de críos, pero faltan infraestructuras más idóneas, aunque el alcalde y el concejal de Deportes están trabajando duro para poder tenerlas.