Son muchos los frentes abiertos que tiene el Real Murcia. Concurso de acreedores, conflicto judicial, regresar al fútbol profesional... pero ninguno de ellos está a la altura del más importante de todos. Porque el verdadero caballo de batalla del Real Murcia son las administraciones públicas, y mientras que no se resuelva ese escollo, que se eleva hasta los dieciocho millones de euros de deuda, los granas vivirán con una soga alrededor del cuello.

Una soga que en 2014 ya les costó el descenso administrativo y que actualmente les impediría ascender al fútbol profesional, pero sobre todo una soga que les hace depender de la piedad de los responsables de la AEAT, que en cualquier momento podrían pedir la liquidación del club; o de la bondad de la jueza María Dolores de las Heras, que ya ha parado más de una vez los pies a Hacienda.

Felipe Moreno, a diferencia de los anteriores responsables granas, que prometieron una y otra vez encauzar el problema pero que nunca abrieron la cartera, ya ha abonado hasta 3,2 millones de euros a las administraciones públicas. Si hace un mes ingresaba 1,2 a la Seguridad Social, a la que se adeudan hasta cuatro millones, esta pasada semana abonaba dos a Hacienda, a la que se deben hasta catorce.

Con esos pagos, el presidente del Real Murcia ha confirmado que apuesta fuerte por esta aventura en Nueva Condomina, sin embargo, el camino hasta llegar a finiquitar el problema va a ser muy duro. De hecho, solo se conseguirá con constancia.

A aprender de los errores

Hace mucho tiempo que la AEAT dejó de ser comprensiva con el Real Murcia. Han sido ya tantos incumplimientos, que las promesas de los responsables murcianistas ya no tienen valor ante el fisco. No solo las promesas, tampoco el dinero. Lo demuestra el hecho de que el abono de dos millones de euros solo ha servido para frenar los embargos, pero en ningún caso se ha abierto la puerta a un calendario de pagos que acabe con los intereses y que dé esperanzas para conseguir el deseado certificado de estar al corriente de pago.

De ahí, que a Felipe Moreno solo le quedará seguir tirando de chequera mes a mes para no volver a enfadar tanto a la Agencia Tributaria como a la Seguridad Social. De lo contrario, los 3,2 millones de euros que ha pagado en estas últimas semanas caerían en saco roto y no servirían absolutamente para nada.

Solo hay que recordar lo que ocurrió en 2014. Aquel verano, antes de que el Real Murcia fuese descendido administrativamente por no tener el certificado de pago con la Agencia Tributaria, Jesús Samper, entonces dueño del club, abonaba a la AEAT los dos millones de euros que había recibido por el traspaso de Kike García. Ese pago ni sirvió para evitar el descenso ni redujo la deuda con las administraciones públicas, que entonces era de 12,1 millones de euros.

Solo hay que ver la curva de la evolución de esa deuda tras varias temporadas en la que a los incumplimientos constantes se sumaron los salarios de locura pagados especialmente en la etapa de Raúl Moro y Deseado Flores, aunque también en los meses de Víctor Gálvez al frente del club. Pero lo que realmente está devorando al Real Murcia son los intereses y recargos que se van acumulando.

Sumado todo, el Real Murcia, que al cierre del ejercicio 2013-2014 debía 12,1 millones a las administraciones públicas, tiene ahora una deuda de 18,2 millones. Un incremento de seis millones, pese a que en aquel 2014 se llegaron a abonar hasta dos.

Será Felipe Moreno el que tendrá que poner freno a un problema que se agrava a pasos agigantados, y solo lo podrá hacer con dinero, dinero y dinero. De momento, ya ha conseguido un calendario de pagos con la Seguridad Social. De aquí a final de año, deberá abonar cada mes 100.000 euros, para en 2024 desembolsar otros dos millones.

Más complicada resulta la relación con Hacienda. No hay calendario de pagos ni parece que lo vaya a haber. Por lo que tocará ir abonando el día a día y guardando dinero en la hucha para ir quitando deuda poco a poco hasta que llegue el deseado certificado de pago.

El concurso sigue sin cerrarse y el contrato con Mauricio, a la espera

De los retos a los que se enfrentaba Felipe Moreno tras aterrizar en el Real Murcia, había dos que parecía que iban a tener una solución rápida, sin embargo, por ahora, ni uno ni otro se han resuelto. Por un lado está el concurso de acreedores. Hace un mes Felipe Moreno depositaba un aval en los juzgados y hacía un llamamiento a aquellos acreedores que no habían dado señales de vida. Estos tenían diez días para responder y reclamar sus deudas. Pero, más de un mes después, el Real Murcia sigue sin poder levantar el concurso.

A la espera de que el Juzgado de lo Mercantil dé el OK, lo que parece que va más para largo es el fin del conflicto judicial que el club tiene con Mauricio García de la Vega. A su llegada, Felipe Moreno dijo que en mayo quedaría todo solucionado. Solo tenía que pagar los dos millones que restan para hacerse con las acciones del mexicano, pero, a mediados ya de mes, el presidente murcianista no ha vuelto a referirse al tema, agarrándose a que tiene hasta enero para abonar lo pactado.