De forma inesperada y ante un rival que ocupa el puesto 135 del mundo, el murciano Carlos Alcaraz, quien tras el Masters 1.000 de Roma recuperará el número 1 del mundo en detrimento de Novak Djokovic, cayó eliminado en el torneo italiano (6-3 y 7-6). Después de once victorias consecutivas en la temporada de tierra batida, el tenista de El Palmar, que es el líder del año, sufrió la tercera derrota de la temporada. Jannik Sinner, en la semifinales de Miami, y Cameron Norrie, en la final de Río de Janeiro, habían sido hasta el momento los únicos jugadores capaces de batir el pupilo de Juan Carlos Ferrero, que este año presenta un balance 30 victorias por sólo 3 derrotas.

El Alcaraz más humano de 2023 no encontró explicación a lo que le ocurrió ante Fabian Marozsan, un jugador que por primera vez disputaba el cuadro final de un Masters 1.000 y que había pasado por la fase previa. El húngaro, de 23 años y con dos títulos del circuito Challenger, desarrolló un juego excelso, impropio de un tenista que no ha sido capaz de entrar nunca en el ‘top 100’.

«He intentado pelear, estar ahí todo el rato. En el segundo set he tenido mis oportunidades, me ha hecho ‘break’ y le he hecho contra ‘break’. He tenido mis ocasiones pero no he sabido leerlas, eso es lo que me ha jodido, me ha pasado factura», dijo a Efe un Alcaraz al que en muchos momentos se le vio desquiciado y sin argumentos para frenar el vendaval que se le vino encima en un mediodía de cielo encapotado en Roma.

«Ha sido un buen partido por su parte, ha mantenido el nivel y la intensidad todo momento. Cuando vienes de ‘challengers’ cuesta mantener la intensidad todo el partido y él lo ha conseguido», explicó un Alcaraz que cedió fácilmente la primera manga después de una rotura de servicio de Marozsan en el cuarto juego, en el que le dejó en blanco.

También en blanco se quedó la mente de un Alcaraz que pareció en muchos momentos el aspirante que intentaba derrocar a un jugador consagrado, que le hizo el partido muy incómodo y le combatió con maestría con el golpe que más admiración despierta del murciano en el circuito: la dejada. «He cometido muchos errores. Juan Carlos (entrenador) me ha dicho que me metiese más en el ‘rally’ y por más que lo intentaba había veces que ya no sabía ni lo que estaba pasando ni por qué estaba fallando», reconoció el de El Palmar.

En la segunda manga se vio a un Alcaraz más entonado, tirando de orgullo. Comenzó sirviendo y en el quinto juego salvó tres bolas de ‘break’, para en el séptimo lograr el húngaro ponerse por delante con un quiebre (4-3). La reacción del murciano no se hizo esperar. Parecía que algo había cambiado, que por fin se había adueñado del partido. Le devolvió la rotura en el siguiente juego, el octavo de la segunda manga (4-4), acusando el húngaro la presión al encadenar varios errores no forzados, pero los dos jugadores mantuvieron su saque para llegar a la muerte súbita, donde Alcaraz suele ser un jugador muy eficiente.

Más tiempo para descansar

Cuando se situó con un 4-1 en el ‘tie break’, casi nadie apostaba por la remontada de Marozsan, pero el húngaro, con desparpajo y sin que le pesara la raqueta, le dio la vuelta a la situación para hacerse con una victoria increíble que deja a Carlos Alcaraz fuera del torneo en la tercera ronda, aunque con el número 1 en el bolsillo y más tiempo para descansar de cara a Roland Garros.

«Bueno, voy a descansar un poco. Realmente necesito algunos días para resetear mi mente un poco y para estar fresco para Roland Garros. Por supuesto que tendré que entrenar. Si quiero ir a París en buena forma -comienza el torneo el 28 de mayo aunque él no debutará hasta el 1 de junio-, tengo que entrenar y ser mejor. En estos meses no he podido entrenar más de tres o cuatro días seguidos. He estado jugando mucho. Va a ser muy útil para mí tener días en casa entrenando y preparándome para Roland Garros», terminó diciendo el número 1 del mundo.