Carlos Alcaraz sigue adelante en el Godó. El tenista murciano venció a Roberto Bautista (6-3 y 7-5) en un partido duro de roer que rozó las dos horas. Tras superar a Borges en segunda ronda y a Bautista en octavos, le espera Davidovich en cuartos de final este viernes no antes de las 16.00 horas.

Sacaba el puño una y otra vez Alcaraz durante el partido, señal de que superar a Bautista le estaba costando horrores y cada punto ganado significaba colocarse un pasito más cerca del objetivo. Lo apretaba con mucha fuerza, como si exprimiera una naranja con la mano derecha, autoconvenciéndose así de que iba en el buen camino. Fue un camino áspero, pero fue el correcto.

Como en el debut contra Borges, Alcaraz empezó un poco dubitativo. Debió salvar dos break points en el primer juego, pero devolviendo una bola más que el rival evitó un posible contratiempo. A veces no tenía esa paciencia y pecaba de buscar golpes ganadores demasiado pronto, lo que le precipitó hacia un break en contra y un peligroso 2-3.

En ese momento, Alcaraz comenzó a entender la naturaleza del partido. No debía intentar ganarlo por la vía rápida, sino que tendría que bajar al barro y trabajarse cada punto. Su revés cruzado profundo se convirtió en un seguro de vida en el intercambio de izquierdas, y ahí fue ganando terreno. Tanto que remontó el set con dos breaks seguidos y sin dejar sumar otro juego a un Bautista peleón.

El murciano pasó de cabizbajo y pensativo a estar seguro de sí mismo. Se apuntaba el primer set con algunos de los mejores puntos del partido (y hasta del torneo), celebrándolos sacando el pecho hacia fuera para mostrar quién manda en el gallinero. A la vez, tampoco podía evitar la sonrisa risueña del que disfruta haciendo puntos impensables.

Siguió Alcaraz en el segundo set con las mismas intenciones que acabó el primero. Sabiendo que el siguiente punto iba a ser más largo y duro que el anterior, con el añadido de que el viento se asomó como un enemigo común de los dos tenistas.

Las rachas de viento no fueron suficiente como pare retocarle el plan a Alcaraz. El murciano empezó a encontrarse cómodo con las dejadas y dejó un buen repertorio de su abanico técnico. Dejadas cruzadas, paralelas, al principio de jugada o después de llevar a Bautista al fondo de pista. Esta vez no fue recurso sino discurso.

Roberto Bautista aún no había dicho la última palabra. Los dos breaks que logró Alcaraz con su redefinido plan de juego los contrarrestó el valenciano con una gran competitividad que le permitió responder con otros dos breaks. Ante el extraordinario espectáculo de golpes, rallies, breaks y contrabreaks, el exquisito público del Godó, al que no es fácil ganárselo, se rindió en aplausos ante los dos tenistas mientras se iba acercando el desenlace del partido.

Ya con 5-5 y con todo el respetable esperando un tie-break, Alcaraz siguió picando piedra hasta conseguir romperle nuevamente el saque a Bautista y terminar el encuentro con la confianza del saque. El murciano esculpió, como el artesano que acaricia su vasija de porcelana, una victoria de mérito en la arcilla barcelonesa.