21 de diciembre de 2020
21.12.2020
La Opinión de Murcia
El deporte, en primera persona
Ignacio Ortuño Martínez

Ignacio Ortuño Martínez: "Cuando me especialicé en ejercicio físico para mujeres en la menopausia me di cuenta de que es un tema tabú"

Ignacio Ortuño es un entrenador personal que da clases presenciales y online que tras el confinamiento ha visto crecer su clientela "porque a la gente la da reparo ir a los gimnasios y a sitios masificados"

21.12.2020 | 04:00
Ignacio Ortuño, en un entrenamiento en Ronda Sur.

Entrenador personal. Ignacio Ortuño Martínez (Murcia, 26 de noviembre de 1990) es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deportes y tiene un Máster de Entrenamiento Personal. Está especializado en el trabajo con mujeres que han entrando en la menopausia y realizar clases online. Su oficio está de moda, ya que son cada vez más las personas que se preocupan por su salud y recurren al ejercicio físico.

¿Cómo ha sido su vida deportiva?
Desde pequeño siempre me gustó el ejercicio y se me dio bien la asignatura de educación física como cualquier deporte que practicaba. Tenía ciertas capacidades para hacerlo. Me gustaban los deportes de raqueta, se me daban bastante bien, aunque nunca profesionalmente. Pero hace unos años dejé mi vena deportiva y ya solo entreno físicamente y me he enganchado al senderismo con el club ASM.

¿Le da al senderismo porque se ha hecho mayor? Que solo tiene 30 años.
No, porque van cambiando los gustos y como conocía el pádel y el tenis, que son deportes más lesivos si los practicas con más intensidad, y como mi enfoque del ejercicio va muy encaminado a la salud, he optado por una disciplina más saludable. Además, de joven he machacado mucho el cuerpo y las rodillas han sufrido más de lo que debían, ahora tengo que cuidarlas un poco más.

¿Por qué se decantó por CAFD?
Inicié la carrera pensando en la docencia, pero me di cuenta de que había otras alternativas y vi que había mucha falta de profundizar en torno a la salud. Veía que a mis padres les hacía falta el ejercicio y no se veían haciendo un deporte duro ni en un gimnasio, y por eso me fui enfocando a esa idea.

Pero se ha especializado en ejercicio físico para mujeres que llegan a la menopausia. ¿Cómo detectó que existía esa necesidad?
Empecé como entrenador personal y cogía a todo el mundo, desde niños hasta señoras que se encontraban mal. Pero me di cuenta que tenía más química con cierto sector de la población y que había un perfil de mujeres a partir de los 50 años a las que sedentarismo y los malos hábitos les empezaban a pasar factura. En general sentían dolores y alguna patología. La mujer tiene la peculiaridad de la menopausia, que es un cambio muy fuerte. Al principio no empecé con la menopausia, pero sí me especialicé en gente más mayor, a partir de los 40, que buscaba ejercicio para ganar salud. Hace un año y medio entré en el entrenamiento online y nos pidieron en un máster que hice que me enfocara en un perfil muy concreto de personas para entender sus miedos y problemas. A raíz de eso me di cuenta de que había un tema tabú con la menopausia, que afecta mucho a la salud de las mujeres, y ellas mismas me lo corroboraban. Me decían que nadie hablaba de eso.

¿La menopausia es tabú?
Es más, incluso una clienta me contaba que a veces sacaba el tema con sus amigas y que se creaba un silencio incómodo, que no querían hablar de ello porque se asocia a envejecimiento y a pérdida de feminidad. Hay muchos mitos detrás de eso, como pérdida de la apetencia sexual, y hace que se tape el problema.

Es que en esta sociedad es muy tabú el sexo.
Es algo natural y cuanto más se eduque sobre eso, mejor.

¿Y las mujeres, tienen vergüenza?
Ellas tienen el salvavidas y la excusa de que vienen conmigo porque su salud está perjudicada, no vienen directamente por la menopausia, pero indirectamente saben que es un complemento, y las que vienen presencialmente lo hacen porque les han recomendado que hagan ejercicio.

¿Y cómo llegó a especializarse en temas de menopausia?
La primera persona a la que escuché hablar de la menopausia fue a mi tía. Yo tendría entonces diez años y se lo escuchaba decir a ella, que era una persona un poco hipocondriaca. Era una mujer muy sedentaria y comía mal, todo lo contrario de lo que se recomienda. Tristemente la mujer iba teniendo sus patologías y achaques y una vez sufrió una caída, se fracturó el fémur y en el hospital le dijeron que no se había roto la pierna por eso, sino porque tenía un cáncer muy extendido por el cuerpo y a las dos semanas falleció. Yo ya estaba en esos tiempos acabando la carrera y me hubiera gustado haberla ayudado, haber tenido herramientas para ello. Aquello me produjo bastante impacto y no quería eso para el resto de personas. Es solo cuestión de derribar ese tabú de la menopausia. Otra de las barreras que hay es la gente que dice que es mayor para hacer ejercicio y que piensa que es más importante la alimentación. Hay estudios en ancianos de 95 años que demuestran que mejoran mucho.

¿El entrenamiento online se ha puesto más de moda con el confinamiento?
Pues sí. Ahora, como a la gente le da reparo ir a los gimnasios y a sitios masificados, buscan cosas más personalizadas. A mí me está beneficiando y estoy teniendo que dejar gente fuera porque por horario no puedo más. A la gente no le apetece ir a un centro y exponerse.

¿Ganó muchos clientes durante el confinamiento?
Hubo un proceso de reciclaje porque muchos clientes presenciales pasaron a hacerlo online, aunque no todos. En las redes sociales doy el apoyo con sesiones de videollamada, pero les preparo una rutina en pdf y les saco un vídeo con los errores más comunes que se cometen, y de esa manera lo he llevado a cabo. Al principio del confinamiento no siguió el 50% de los clientes, pero el resto sí pasaron al online. Muchos me decían que no estaban centrados para el ejercicio y a mí mismo me pasó, pero luego, conforme la gente ha ido entrando en la nueva normalidad, sí que lo han visto como una opción muy viable.

¿Cómo contacta la gente con usted?
Pues a través de Instagram y en Google cuando buscan un entrenador personal. También está el boca a boca, pero estoy ideando nuevos canales de entrada y uno de ellos es hablar del ejercicio físico en la menopausia.

¿Tenemos una sociedad que cada día se preocupa más por la salud?
Está habiendo un cambio de paradigma. La salud ha sido siempre importante y las generaciones anteriores se cuidaban, pero no tenían el enfoque actual de tener que hacer ejercicio: si lo haces, bien, pero puedes hacer cualquier cosa. La mujer se beneficia muchísimo del entrenamiento con cargas por las osteoporosis porque el hueso necesita esa carga fuerte.

Pero sigo echando en falta más mujeres que hagan ejercicio físico.
Hay un cambio, pero venimos de muchas décadas donde era de mal gusto que una mujer hiciera ejercicio físico de hombres. Venimos arrastrando mucho ese concepto y está mejor visto que la mujer salga a andar, pero no que se ponga fuerte. También, por otro lado, la mujer, en esta sociedad machista, está más empujada a cuidar de su físico y a mantenerlo un poco mejor. Se le critica menos a un hombre que no se cuida que a una mujer. Por un lado, el ejercicio físico no está tan integrado en su vida, pero sí que lo necesitan porque te quedas oxidado.

¿Están de moda los entrenadores personales?
Sí, se podría decir también que el ejercicio físico está de moda. Somos bastantes, pero no los suficientes. En cada esquina hay un centro deportivo, pero hace falta más especialización en diferentes sectores, ya que a la gente le gusta más entrenar en entornos de su ambiente. El ejercicio físico es la mejor medicina porque se pueden tratar 26 patologías diferentes. Ahora estamos en la pelea de que el ejercicio físico entre en el sistema sanitario. Tristemente, la sociedad que tenemos hoy en día quiere resultados rápidos, a corto plazo€

Es lo iba a preguntar, ¿mucha gente se les acerca con impaciencia?
Al principio tenía más gente así porque cogía a todo el mundo y había quienes querían resultados exprés. Una mujer me dijo que tenía diabetes y que quería perder 20 kilos en tres meses, pero le hice replantear ese objetivo. Medio la convencí, pero cuando le dije dónde estaba el centro y vio que tenía que andar todos los días diez minutos, me dijo que en invierno no lo iba a hacer. Si ya tienes esa traba de que diez minutos son un mundo, significa que esa persona no está preparada para ello.

Es que muchas veces tendrán que actuar como psicólogos.
Los contenidos que he ido publicando en las redes sociales no los enfoco solo en el ejercicio, primo aspectos motivacionales, sin meterme en ser psicólogo, sino ciertos consejos para quitar estereotipos. Afortunadamente, toda la gente que me viene está concienciada de que su objetivo es entrenar y tener una vida saludable.

En los gimnasio hay muchos altibajos.
Así es. Yo, en gimnasios que he trabajado, me he encontrado que de septiembre a diciembre se empezaba a borrar la gente, y eso era una barbaridad porque en enero volvían hasta junio. El problema no es que entrenen a la intensidad suficiente, sino que no tienen esa constancia. El reto actual es que cojan el hábito.

¿Y qué le aporta personalmente el senderismo, porque se puede entender como una actividad para viejos?
Está ese estereotipo por ahí y cuando entré al club me encontré que no había gente joven. A mí siempre me ha gustado la naturaleza y mis padres me habían llevado al monte. La gente se sorprendía y se preguntaba qué hacía allí uno tan joven, pero ahora ya se han animado tres o cuatro amigos más y les está gustando. Lo que me llamó es que me gusta la naturaleza y quería una actividad diferente a lo que hacía, que era entrenamiento de fuerza y más aeróbico. La minoría es la gente joven en los clubes de senderismo.

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