Rufus Wainwright, la ya no tan nueva estrella del pop para adultos, está de regreso por estas tierras: mañana, a las 21.00 horas, se subirá a las tablas del Teatro Circo de Murcia. Megalómano confeso, excesivo por naturaleza, teatrero, genial y divertido, este showman sin pelos en la lengua luce boas de plumas en escena con la misma soltura con que pone los pelos de punta cuando se sienta al piano y canta «estoy tan harto de ti, América».

Nacido en Rhinebeck (Nueva York) y criado en Montreal, es hijo de los músicos Loudon Wainwright III y Kate McGarrigle. Cada mañana amanecía escuchando a su madre interpretar las Variaciones Goldberg de Bach al piano, y de ahí esas marcadas influencias, que van desde la ópera hasta la canción francesa, pasando por el musical. Su estilo se podría describir como pop barroco o de cámara. La pompa orquestal y las partituras escritas con un oído puesto en Verdi y otro en el music hall no son, sin embargo, los únicos vicios confesables de un artista que lo mismo atiende encargos de la Metropolitan Opera House de Nueva York que se embarca en un homenaje a Leonard Cohen o se transforma durante tres noches en Judy Garland para reproducir el concierto que la actriz y cantante ofreció en el Carnegie Hall de la ‘Gran Manzana’ en 1963. Y es que siempre ha demostrado su admiración por la malograda Dorothy de El Mago de Oz, incluyendo canciones de la actriz que suelen rematar su repertorio.

El pasado marzo, Rufus Wainwright anunció el lanzamiento de un nuevo álbum, Folkocracy, que verá la luz el próximo 2 de junio, justo antes de cumplir 50 años. Él lo define como «una vuelta a sus raíces musicales», alejado de los sonidos pop y operísticos para acercarse al folk de sus padres. Probablemente, solo él podría haber reunido en un mismo disco a Anohni, Nicole Scherzinger, David Byrne, Chaka Khan, Sheryl Crow y John Legend.

Lírico, épico, desgarrador, solemne o íntimo, un concierto de Rufus Wainwright proporciona una de las experiencias más intensas que un aficionado a cualquier tipo de música pueda presenciar. Elton John dijo de él: «Es el mayor cantautor del planeta». Y es que en su espectro entran desde nanas a arias puccinescas, y sus espectáculos son igual de inclasificables, para todos los públicos o para ninguno.

Se ha rodeado de estrellas en Folkocracy, su disco de versiones. ¿Qué filosofía ha guiado este muevo álbum?

Procedo de dos familias folk, los McGarrigles y los Wainwrights, y crecí con esta música. Mis padres se la tomaban muy en serio, pero cuando yo empecé mi carrera elegí mi propia senda; utilizaba aspectos de la música folk, pero le infundí muchas otras ideas musicales. La selección de canciones es muy personal, pero en el álbum hay muchos compositores que gustaban mucho a mis padres, como Peggy Seeger y Ewan MacColl, que incluso llegaron a casarse.

¿Cómo eligió a sus invitados? ¿El repertorio del disco fue consensuado con ellos?

Solo pensé en cantantes a los que admiro. Con algunos de ellos ya había actuado antes muchas veces, como mis hermanas o Anohni, incluso Brandi Carlile y Chaka Khan, pero con otros ha sido la primera vez, como con John Legend, Susanna Hoffs y Nicole Scherzinger. Y en cuanto al repertorio, sugerí a cada uno la canción que pensé que sería perfecta para ellos, y la mayoría estuvieron de acuerdo inmediatamente. Nicole Scherzinger, por ejemplo, nació en Hawai y habla hawaiano, así que era la indicada para Kaulana na pua. Brandi pensé que tenía el tono afilado y la intensidad requerida para la balada que popularizaron los Everly Brothers, y la voz de John era idónea para embellecer Heading for home, de Peggy Seeger.

¿Le dejó algún tipo de vacío Burt Bacharach?

Claro que sí. Lo consideraba el compositor más grande americano vivo. Tuve el gran placer de trabajar con él unas cuantas veces. Sus canciones son absolutamente perfectas, y canté algunas de ellas en una reciente gira por Holanda con la Amsterdam Sinfonietta. Vino a un show mío en la tienda de guitarras McCabe’s justo antes de la pandemia.

Unfollow the rules fue un regreso a muchas cosas, ¿no? ¿Qué reglas hay que dejar de seguir?

Cualquiera que te haga perder el tiempo. El tiempo se convierte en algo mucho más precioso cuando te haces mayor.

Cuando leyó la novela de Marguerite Yourcenar Memorias de Adriano se quedó fascinado con la historia de ese emperador. ¿Cómo fue la experiencia de crear su segunda ópera? ¿Cómo se toma el hecho de que algunos críticos recelen de sus óperas por ser un artista pop?

Escribir una ópera siempre es una experiencia muy intensa. Tienes que entregarte a los personajes. Además, Hadrian fue una ópera mucho más grande y compleja que su predecesora, Prima Donna; necesitaba de esa primera experiencia para poder escribir sobre una historia de amor tan profunda como la de Adriano y Antinoo en el Imperio Romano. Sobre las críticas..., bueno, todo el mundo tiene derecho a opinar, y la opinión de un crítico es tan importante como la opinión de cualquier otra persona. Hadrian ya ha sido presentada en Toronto, en la Canadian Opera Company, y en el Teatro Real en Madrid, y en el festival de Peralada, y hay muchas más actuaciones para el futuro. Me siento bendecido y feliz de que las compañías de ópera consideren que merece la pena producir esta pieza, y al público le han entusiasmado los espectáculos. Creo que hay algo profundamente emocionante en la historia de Adriano, que se da cuenta al final de su vida de que su mayor logro es haber amado. Creo que debería ser un mensaje con el que todos deberíamos estar de acuerdo, y un logro al que todos deberíamos aspirar.

¿Escribir ópera le ha cambiado como escritor de pop o folk? ¿Qué tienen que ver con usted Shakespeare o Verdi?

Siempre he considerado la ópera el ingrediente secreto en mi forma de componer música pop desde el primer día. Me enamoré de la ópera cuando escuché por primera vez el Requiem de Verdi a los 13 años, y desde entonces siempre he canalizado la ópera en mis canciones de pop (las sensibilidades melódicas, el drama...). El Gran Arte es intemporal, y aunque estos grandes artistas empleen un lenguaje musical o verbal diferente al nuestro, la condición humana y las emociones de las que hablan permanecen a lo largo de los siglos. Lo encuentro muy inspirador. ¡Shakespeare es uno de los mejores letristas con los que he trabajado hasta ahora!

¿Fue muy decisiva Joni Mitchell en su desarrollo artístico, Rufus?

La verdad es que nunca me dejaban escuchar a Joni Mitchell cuando crecía, porque mi madre no era fan de ella; pensaba que lo de Joni no era folk puro. Creo que también estaba un poco celosa de su éxito. Solo empecé a apreciarla más cuando mi marido Jorn se interesó mucho por ella y organizó dos conciertos por su setenta y setenta y cinco cumpleaños en Toronto y Los Ángeles. Ha sido increíble conocerla y cantar con y para ella durante estos shows. Sus canciones por supuesto son obras de arte increíbles, pero yo estoy casi más impresionado por su personalidad. Su presencia tiene algo extremadamente majestuoso.

Ha confesado que le fascina el Hollywood clásico. ¿Qué tenía antes que no tenga ahora? ¿Qué significa Judy Garland para usted?

Creo que a las estrellas de hoy a veces les falta educación básica para el espectáculo, como el baile y el canto. Las viejas películas de Hollywood contaban cosas extraordinarias, y a veces necesitamos eso en nuestras pequeñas vidas. Judy Garland lo tenía todo.

¿Qué piensa de la glorificación de la juventud en la cultura pop? Parece que se está intensificando al máximo.

Aprecio la cultura joven, aunque yo ya no lo sea, pero es bueno para los jóvenes desarrollar su propio lenguaje. Me gustan y me disgustan muchas cosas, pero lo mismo ocurre con todo tipo de arte y cultura. Recientemente acompañé a Miley Cyrus en una canción de su nuevo álbum, Flowers, para un especial de la tele que hizo, y realmente la valoré mucho a ella como persona y como artista. ¡Es auténtica!

Está de vuelta en España. Nos ha visitado muchas veces, actuando en teatros y festivales. ¿Qué podemos esperar de los conciertos de esta gira? ¿Serán en solitario con su piano?

Me encanta España y la Península Ibérica. La cultura, la comida y la gente. Vengo en solitario, y tocaré el piano y la guitarra. Quizás pruebe material nuevo, y quiero que el público lo pase bien, pero también viajar de las alturas a las profundidades, de las risas al llanto.

Fecha: Mañana, 21.00 horas.

Lugar: Teatro Circo, Murcia.

Precio: 20/28/38 euros.