Escribe, además de novelas, microcuentos, aunque por ‘cortos’ que sean, Mónica Carrillo tiene cuento para rato. La presentadora de los informativos (junto a Matías Prats) de Antena 3 publica este miércoles El viento nos llevará (Planeta). La “murciana fake” -dice de sí misma a modo de broma, dado que nació en Elche, pero su familia es de Cabezo de Torres, donde ha pasado muchos momentos de su vida- regresa a las librerías con esta recopilación de esas minihistorias que convirtió en un fenómeno. Esta vez lo hace a modo de “paseo por la vida, que a ratos te arremolina” y otras “te sosiega para luego volverte del revés”, y empieza con éxito: solo con las reservas ya ha alcanzado la segunda edición.

Mónica Carrillo habla de forma distendida (y con mucho humor) con La Opinión de sus recuerdos en Murcia -hace poco fue solo a ver la fachada de la casa en la que vivía su abuela-, de que la Región sea ‘el nuevo Lepe’ (“es muy positivo”), de su relación con las emociones, con Matías Prats, de las etiquetas que se le ponen a Antena 3, de feminismo e, incluso, de si es o no “una intensita”.

¿A dónde ‘nos llevará el viento’ ahora?

Soy siempre positiva, el viento nos va a llevar a buen puerto. Aunque nos despeine, tenemos que ser como el Junco, tener esperanzas e ilusión y seguir hacia delante.

¿Cómo entiende el microcuento?¿Poesía?¿Un fenómeno viral?

No soy amiga de las etiquetas, pero es cierto que he conservado la que utilicé desde el principio de 'microcuento' para identificarlo. Hay de todo ahí, desde aforismos, micropoesía, micoestrofas, incluso minicanciones, ahora que hay menos limitación de caracteres. No diría que es viral, en mi caso son microhistorias que cuento, con ritmo libre, con juegos de palabras, con musicalidad en los textos.

¿Cómo se cuenta una historia, por ejemplo, en cinco palabras?

Ese es el reto. Ser capaz de hacerlo y que impacte en el lector, que le emocione. Con más texto tienes más recursos, pero aquí tienes una limitación. Esa es la dificultad que me encanta.

¿Como un cortometraje frente a un largometraje?

Claro, y en un corto no puedes perder tiempo en nada, porque el metraje que pierdas que no sea impactante o un recurso para lo que quieras transmitir te impide contar la historia. Son técnicas distintas. Escribo también novela y es otra narrativa, con otros recursos, pero el fin siempre es acompañar al lector. Que se lo lleve a su terreno de las emociones: por muy diferentes que seamos, nuestra capacidad de sentir es muy parecida en lo básico, por eso sirve tanto la poesía o la música, es como un disparo, nos llega a todos.

Aunque sea periodista y escritora, también se puede decir que es influencer, porque el impacto que tiene el microcuento en redes y el feedback es brutal.

[Ríe] Recibo muy bien esa reciprocidad, aunque al principio con mucha sorpresa. Me animó a seguir escribiendo más. Empezó como un hobby y en diez años llevo mil. Me animó incluso a seguir investigando en este formato y en la novela. Esa respuesta positiva me sirvió para dejarme llevar.

En redes, desde el amparo del anonimato, escondido tras un perfil, siempre hay falsos valientes

Entonces, ¿su experiencia con las redes es 100% positiva?

Nada es blanco o negro, siempre existen los grises, los matices, pero en mi caso me han servido y a día de hoy me sirven. La parte negativa intento obviarla. Como en la vida, intento no juntarme con personas que resten o no aporten. En las redes sociales debería regir, como en la sociedad, el límite del respeto. Al final es un reflejo… y desde el amparo del anonimato, escondido tras un perfil, siempre hay falsos valientes.

Reivindico la intensidad y lo emocional, lo que no hay que ser es pesado

¿Por qué cree que se relaciona tanto el intimismo en la escritura con la intensidad, en sentido negativo?

Me hace mucha gracia, lo hablo mucho con mis amigas diciendo "sois todas unas intensas" [ríe]. No es malo ser intenso, lo malo es sostenerte todo el rato en la intensidad. Me gusta mucho desdramatizar con el sentido del humor. Pero tampoco puedes estar todo el día haciendo chistes… aunque lo intentemos [ríe]. Hay que tener equilibrio. Yo reivindico la intensidad y lo emocional, lo que no hay que ser es pesado. En su justa medida todo está bien.

Habla mucho del amor, igual le ha marcado la vida. 

Más bien de emociones que todos hemos sentido. Es que el amor es consustancial al ser humano. Otra cosa es que hayas amado o lo expreses de otra manera, pero nos marca a todos. Es cierto que el desamor es muy… [piensa].

¿Intenso?

[Ríe] No, es muy agradecido a la hora de escribir. Cualquier gran poema o gran canción que te guste, si lo piensas bien, es de desamor. Cuando uno está pletórico no suele necesitar ni leer ni escribir. Es en esos momentos más intimistas de mirarte hacia dentro, de querer conocer las relaciones humanas, es cuando te salen estos temas.

Cuando hablaba de equilibrar la balanza con humor… ¿Ese sentido del humor le viene en los genes, o se le ha contagiado ‘el síndrome Matías Prats’?

Me viene en los genes, por parte de mi madre, lo que pasa es que Matías tiene mucho peso también. A los dos nos gusta desdramatizar con el humor. Esa característica nos hace tener más afinidad. No entiendo la vida sin sentido del humor. Ante cualquier circunstancia, por grave que haya sido, hay que reírse de sí misma y quitarle importancia en la medida en la que se pueda.

Mónica Carrillo presenta su nuevo libro. Raúl Rodríguez

Con todo lo que lleva la gente encima desde hace unos años, ¿cree que también se necesita la banalidad?

Más bien se necesita quitarnos importancia, reírnos de nosotros mismos. Es que casi nada es tan importante. La respuesta no es la banalidad ni la superficialidad, eso hace que te quedes en la capa de arriba y hay cuestiones que hay que analizar con profundidad. Que eso nos lleve a relativizar, a preguntarnos qué es lo verdaderamente importante, pero no al maquillaje, en sentido metafórico, en la vida. Quitarnos lastres.

¿Y la banalidad en televisión?¿No cree que hay gente que necesita desconectar con el entretenimiento en sus diferentes formatos?

Claro que sí. Todo el mundo necesita el entretenimiento. Lo que aporta la televisión lo aporta el cine o el teatro. Cada uno encuentra la evasión en lo que le llama. A ti te pueden encantar los programas de televisión y a tu vecino leer, y todo es válido, lo importante es que a ti te satisfaga, te haga disfrutar, emocionarte. Pero la Cultura hace eso, rellenar ese espacio que necesitas para nutrirte. Todos necesitamos nutrirnos con otras cosas.

No entiendo el debate de rechazar el bestseller. Si no lo lee nadie, entonces no necesito publicar

¿Por qué cree que se menosprecia a veces la etiqueta de bestseller

No me paro mucho a pensar en eso. A mí me encanta, cuanto más se lea el libro, mejor. No sé cómo va a llegar al lector, por eso quiero que llegue al mayor número de personas posible. No escribo para mí, aunque sea una necesidad. Al principio claro que es por mí, porque es mi pasión, pero lo que quiero es que sea el lector quien diga "me he emocionado, es como si me hubiese pasado a mí". Si no lo lee nadie, entonces no necesito publicarlo. No entiendo el debate. 

El debate no termina ahí. Hay lectores que descartan leer un libro por ser un bestseller y el típico debate, también, de que los escritores que salen en televisión tienen colas mayores en la Feria del Libro.

Llegamos a los prejuicios. No me preocupa. Cada uno se debe centrar en su camino, y yo me centro en las satisfacciones que pueda dar la escritura y sobre todo lo que viene ahora, al publicarlo, cuando los lectores te cuentan lo que han sentido o cómo lo han recibido. Lo demás, la verdad es que me importa muy poco. Mi lema es ‘vive y deja vivir’, así que no le presto mucha atención, la verdad. 

Mónica Carrillo vuelve a las librerías. Raúl Rodríguez

¿Cómo se controlan las emociones en directo en televisión?

Es un oficio. Lo comparo muchas veces con el trabajo de los médicos. No es que no te importe, es que has de ser profesional, y claro que te afecta. Ha habido temporadas durísimas, noticias muy dramáticas. Los españoles se informan a través de ti, eso conlleva una gran responsabilidad. Luego cuando llegas a casa, te das cuenta y ahí sueltas.

Pero cuando hay algún chiste, sí que le vemos la sonrisilla…

Claro, pero son otros momentos, y sobre todo en la parte final del informativo que se tocan temas más amables, entonces nos conseguimos relajar. Al final, lo que hay en nuestros informativos es autenticidad, nos divertimos, y eso traspasa. Reivindico mucho la naturalidad y el informativo es un formato muy encorsetado que se presta menos a ello, así que lo somos en la medida en la que podemos. Lógicamente con el respeto que hay que presentar ante el espectador para contar cosas importantes, pero como el formato ya marca la distancia, intentamos acercarnos de otra manera.

¿Por qué cree que siempre se tacha a los informativos de Antena 3 de ser de derechas?

Son etiquetas. Yo creo que no nos ven [ríe]. A laSexta le ponen otra etiqueta y somos del mismo grupo. A mí lo que me encanta es que haya oferta. La libertad de expresión hace que haya una sociedad con la capacidad de leer, de informarse, y ya que opine lo que quiera.

Que haya igualdad entre hombres y mujeres, eso es lo que reivindica el feminismo. Lo demás es ruido y desviar la atención

Es una referente como mujer, por su exposición. El 8M ha sido hace nada y del feminismo se habla a diario. ¿Estamos las mujeres más divididas que nunca, el feminismo en general?

En el feminismo hay que poner el foco en lo importante, todo lo demás es ruido. Lo importante es que se siga reivindicando una sociedad más justa, en la que haya igualdad entre hombres y mujeres, eso es lo que reivindica el feminismo. Lo demás es ruido y desviar la atención. Nosotras también somos responsables.

Hábleme de Murcia, de qué se le pasa por la cabeza cuando escucha que se menciona.

Es que son mis genes. Soy de Elche, pero toda mi familia es de allí. Así que sí, también soy de allí, y todos mis recuerdos de infancia, de verano, de reuniones de familia están en Cabezo de Torres, jugando entre limoneros, por los carriles, el olor… Es todo. Murcia me evoca a mi infancia y felicidad.

Cuando se hace una caricatura o imitación, es positivo. Ser ‘el nuevo Lepe’ ha situado a Murcia en el mapa

Murcia es 'el nuevo Lepe', dicen, y no todo el mundo lo lleva con el mismo sentido del humor.

¡A mí me encanta! Al contrario, cuando se hace una caricatura o a uno lo imitan, es positivo, y esto es lo mismo. Hay que tomarse las cosas con sentido del humor. Además, creo que es bueno, que se ha situado a Murcia en el mapa y no hay que tomarse las cosas tan en serio.

¿Y qué es lo mejor de Murcia? Si tuviera que destacar algo para quien no la conoce.

Las personas. Es un pueblo muy acogedor, divertido, familiar y entrañable. Dicho lo cual, yo hago mucha patria de Murcia y de Elche -que uno se siga sintiendo reconfortado en casa es estupendo-, pero tampoco hay que alimentar eso de ‘somos los mejores del mundo’, es contraproducente. Hay que sentir orgullo, pero hay que relajar.

Permítame ponerle en un pequeño aprieto: ¿Se atrevería a improvisar un microcuento para Murcia?

Uy, me da mucho respeto. [Piensa unos segundos] ‘Murcia, hay que quererte’.