La obra de George Bataille ha ejercido una influencia incuestionable en pensadores de la talla de Deleuze o Foucault. Y, por supuesto, también en autores contemporáneos como Nick Land. Land es conocido por formar parte, en los años 90, de la Unidad de Investigación de Cultura Cibernética (CCRU) y por ser un precursor del Aceleracionismo. Entre sus obras más destacadas encontramos Fanged Noumena, una extensa colección de sus ensayos. O Templexity: Disordered Loops through Shanghai Time, por citar tan solo dos trabajos dentro de su extensa obra publicada.

En Sed de Aniquilación, a través de la figura de Bataille, Land realiza una exposición de su ‘Nihilismo virulento’ para explorar temas actuales de la filosofía como el cuerpo, la muerte, los objetos, la religión, la sociología o la política. Es un ensayo de lectura densa, de estirpe deleuziana, pero de estructura coherente y con una tensión y una prosa demoledoras. Su rigor intelectual no es capaz de entorpecer su brillantez literaria. Estas páginas se pueden leer como un manifiesto sobre el nihilismo de Bataille. Pero también como un poema filosófico en prosa, un ensayo destructivo que ensalza una ‘trasgresión’ de valores, basada en la arbitrariedad, para subvertir el orden establecido. Bataille es, según Land, un filósofo del Mal, que declara que solo a través de lo desconocido logramos exponernos totalmente. Y su obra no se ha de estudiar como una filosofía, sino como un evangelio. Un evangelio postnitzscheano y ‘sádico’ en el que la muerte de Dios no es sino la muerte del yo. El hombre es el único animal que se desangra hasta cero, que está destinado aniquilarse. Y en su intento de evitar el cambio el ser humano se aferra a la vida, pero inevitablemente la vida deviene muerte porque la propaga. Estamos enfermos, sostiene Land, por nuestra avidez por sobrevivir.

Sed de aniquilación es un tratado de filosofía proteico e inacabable en el que se dan citan Nietzsche, Kant, Santo Tomás de Aquino, Platón o Henry Miller. Un libro de lectura compleja, no nos engañemos. Pero que a pesar de contener pasajes oscuros y difíciles de comprender para un neófito como el que firma esta reseña, resulta disfrutable por su profundidad y lucidez, su inagotable fuente de referencias e ideas, además de por su fastuosa prosa. Es indispensable para conocer, sobre todo, el calado de la obra de Georges Bataille.

Materia Oscura es una editorial enfocada en el lado más oscuro y subversivo de la filosofía que está trayendo a España a autores de la talla de Nick Land, François Laruelle, el genial Eugen Thacker (cuya trilogía del ‘horror de la filosofía’ es una delicia), Benjamin Noys y sus Velocidades malignas o Armen Avanessian (su libro Mamificación supone un excelente y entretenido ejercicio de análisis social en forma de diario o experimental libro de viajes filosófico).