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La Opinión de Murcia

El árbol de la vida

Últimas noticias de Noam Chomsky

La figura de Noam Chomsky se ha ido agigantando en los últimos años conforme las predicciones esbozadas por el gran lingüista sobre la evolución de la sociedad capitalista se han ido confirmando, paso a paso, dejando al descubierto las grandes intrigas políticas de los tiempos modernos. Las inquietudes de Chomsky, en este sentido, apenas han cambiado desde los años cincuenta del pasado siglo, sólo se han ido matizando con el paso del tiempo y el desarrollo de los acontecimientos. Siempre ha tenido, por ejemplo, un evidente interés por mostrar las falacias del imperialismo estadounidense.

En Ilusionistas, que recoge cuatro conferencias ofrecidas por Chomsky en Estados Unidos, señala, en concreto, que esta política norteamericana de «legítima defensa contra un ataque futuro», una doctrina que justifica la política imperialista, se remonta al mandato del presidente Wilson.

Para su análisis de la economía capitalista, Chomsky ha tomado como modelo su propio país, no sólo porque es la realidad que mejor conoce sino también porque, normalmente, cualquier desarrollo en Estados Unidos prefigura lo que luego ocurre en otras sociedades del mundo capitalista. Chomsky se queja amargamente de que las grandes corporaciones y las instituciones financieras cuentan con lo que él denomina «la póliza de seguro del Gobierno», lo que les permite participar con seguridad en grandes transacciones y obtener enormes beneficios sin tener en cuenta externalidades. Pero se alarma todavía más cuando observa que las instituciones financieras que provocaron la crisis económica de 2007 son rescatadas por el contribuyente común, resultando así que después del mencionado rescate financiero los bancos mayores son aún más grandes.

En general, el análisis que ofrece Chomsky de la situación en Estados Unidos se puede aplicar a otros países del ámbito capitalista: aumento desorbitado de la desigualdad, estancamiento de los ingresos reales de la mayoría de la población, recortes cuidadosamente diseñados para beneficiar a los millonarios y disminución de impuestos, que favorece a los ricos y viene acompañada de una congelación salarial para el sector público, lo que contribuye a desfondar la Seguridad Social, táctica, por cierto, bastante conocida de privatización que consiste «en desfinanciar lo que alguien pretende privatizar».

Otra cuestión que no ha pasado desapercibida a Chomsky ha sido el diseño del orden mundial, gestado en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, es decir, la forma en que los especialistas de política exterior han establecido la Gran Área que Estados Unidos iba a dominar con poder absoluto. Las inquietudes actuales de Chomsky, sin embargo, se han orientado, como no podía ser de otro modo, hacia el problema ambiental, hacia la presión que ejercen los lobbies de las grandes empresas para convencer a la gente de que la amenaza ambiental no es real.

Abiertamente polémico, Chomsky es un ejemplo conmovedor del humanismo de nuestros días. El carácter combativo de este anciano y brillante pensador es un acicate para los jóvenes porque invita a la reflexión sobre el mundo en que vivimos. Partidario de un cambio importante en la compleja estructura sociológica, cultural, económica e ideológica de nuestro tiempo y crítico con la fe fanática en los dogmas, Chomsky no olvida a los más vulnerables y pone el acento en uno de los principios morales más elementales: centrar la energía y la atención en lo que más puede contribuir al bien.

A sus más de noventa años, Chomsky sigue insistiendo en que podemos hacer algo y que, también, podemos aprender algo, tratando siempre de encontrar los fines educativos y las directrices para contribuir a un mundo mejor.

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