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La Opinión de Murcia

Música

Rayden: "Yo soy un seguidor acérrimo del festival de San Remo"

Acaba de publicar un libro, lleva varios singles nuevos en los últimos meses -incluido ‘Calle de la Llorería’ con el que intentó representar a España en Eurovisión- y está celebrando con una gira que llega hoy a Murcia sus veinte años en la industria

Rayden

David Martínez Álvarez, ‘Rayden’, continúa la gira de su vigésimo aniversario en la música tras llenar el WiZink Center de Madrid. Su próxima parada será mañana en la Sala REM de Murcia, que ansía la llegada de uno de los grandes protagonistas del pasado Benidorm Fest. Allí presentó Calle de la Llorería, y poco después lanzó junto a Tanxugueiras un nuevo single, Averno. Además, se encuentra ya preparando el que será su próximo disco, que llevará por título La rosa de los vientos y que se dividirá en cuatro EP. Y también ha estrenado recientemente su nuevo vídeo, Ser, estar, aparecer -donde canta con Covi Quintana-, protagonizado por una pareja de mujeres lesbianas rusas que tuvieron que huir de su país para refugiarse en España. Vamos, que el de Alcalá de Henares no para. ¡Ah!, por cierto: para recompensar a su público de Murcia, que ha agotado entradas, el rapero madrileño anuncia que tiene preparada una sorpresa durante el concierto: ¿se subirán Varry Brava, compañeros del Benidorm Fest, al escenario?

¿Tu libro Cantinela ha servido para ordenar tu trabajo? ¿Cómo surgió?

Yo creo que era una forma de coger un poco de distancia con las canciones para darme cuenta realmente del camino que habían transitado. Digamos que fue una forma de ver que en este tiempo no hice ningún giro raro, sino que he seguido una línea coherente durante el total del discurso. Y para darme cuenta de que no he repetido temáticas, que después de cien canciones creo que es algo de lo que poder presumir...

¿Te ha servido también para recapitular sobre ti y tu carrera?

Sí. Lo que me ha traído hasta aquí, lo que quiero hacer a partir de ahora, lo que quiero mantener, de lo que me quiero desprender… Ha servido para localizarme a mí mismo, para ubicarme.

Acabas de estrenar Ser, estar, aparecer junto a Covi Quintana. ¿Qué buscabas con esta canción?

Por un lado, quería hablar del amor, pero no desde la concepción idealizada que solemos tener. Sí que es cierto que queríamos contar una historia, y a la hora de buscar un videoclip, queríamos realizar una boda imposible, una boda que una pareja no había podido llevar a cabo por los motivos que fuesen. Lanzamos la botella al aire y la recogieron Nika y Olga, una pareja de mujeres que tuvieron que huir de Rusia, que se vieron obligadas a exiliarse porque en su país eran perseguidas por pertenecer al colectivo LGTBI. Y hasta que se regularice su situación en España no pueden casarse. Entonces, qué pasada que esta canción sirviese para poder celebrar la boda que no se les permite.

¿Es mera coincidencia que el videoclip aparezca precisamente ahora durante la invasión de Rusia a Ucrania?

Sí. De hecho es un videoclip que se grabó dos días después del Benidorm Fest, cuando yo estaba en cama con el covid. Lo teníamos ya agendado, todo preparado y... se hizo. Luego tuve muchas dudas de si sacarlo justo en este momento, por las sensibilidades obvias, pero hablé con ellas y, de hecho, les pareció el momento idóneo.

Antes, a finales de enero, Rayden y Tanxugueiras sorprendíais con vuestra colaboración en Averno, pero esta unión no surgió de vuestra estancia en Benidorm; venía de mucho antes.

Sí, de bastante antes. De hecho, esta canción ya se había escuchado por primera vez en el WiZink, en el concierto del veinte aniversario. Las saqué a cantar y presentamos el tema de manera inédita, y, bueno, fue bajo el manto del Benidorm Fest cuando la publicamos. No sabíamos si íbamos a pasar de semifinales, pero por lo menos queríamos dejar eso.

¿Teníais dudas? ¿Especulabais con ello?

No. Simplemente queríamos, como si fuese una semana temática, sacarlo en ese momento.

¿El Benidorm Fest ha sido un antes y un después para ti por la polémica que envolvió el resultado final?

Ha sido un antes y un después, en general. Ha sido como una especie de boom, lo que no deja de ser paradójico para alguien que está haciendo una gira por su vigésimo aniversario en la música... Pero sí que ha servido para enganchar a mucha gente que no accedía a mi música o que ni siquiera me conocía.

¿Cómo fue para alguien ya tan bregado como tú aventurarse a ir al Benidorm Fest?

Yo soy un seguidor acérrimo del festival de San Remo. Allí quien gana puede elegir si va a Eurovisión o no. Cuando se comentó el año pasado en agosto que iban a buscar reflotar el Benidorm Fest y volver a hacer para España lo que es San Remo para Italia, ya tuve claro que quería participar.

¿Cuál era la apuesta en Calle de la Llorería?

Quería que fuese la carta de presentación del disco y quería usar la carta de la vulnerabilidad. Hace más de un año que he vuelto a terapia, y es una de las cosas que primero identifiqué: que muchas veces se tapa la vulnerabilidad por «miedo a». Era una de las cosas que quería mostrar: que, paradójicamente, cuanto más duro te muestras desde esa vulnerabilidad, luego es cuando mucha gente que te ha cerrado la puerta en la cara, o que se ha ido, intenta volver, y con la mayor sonrisa hay que decir que no, que yo ya no estoy en esas.

En cuanto a sonido, ¿experimentaste?

Yo creo que sigue en la línea de anteriores trabajos, de mezclar lo digital y lo analógico. También ahora creo que se nota una clara influencia: estoy reescuchando el rock andaluz de los setenta y los ochenta, a Las Grecas, Medina Azahara o demás propuestas que han salido después, y era algo que quería unir a mi concepto oclusivo, a mi concepto cerrado de música, que intento que sea como un género en sí mismo.

¿Ha tenido algo que ver con la eclosión de grupos como Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, o tu indagación en los setenta viene por otro lado?

A ellos también los escucho, y a Guadalupe Plata. Y a muchos otros que tienen esas hechuras. Pero no, yo creo que a mí me vino porque me tenía que venir en ese momento.

¿Y qué has sacado de tu paso por el Benidorm Fest?

Mostrar mi grado de implicación y mi profesionalidad -también el de mi banda-, así como visibilizar lo necesario que es todo el equipo técnico que hay detrás de los grupos y de los artistas. Y, como te decía, para invitar a mucho nuevo público a que se acerque a escucharnos.

"En las redes sociales cada cada día hay una piñata nueva con la que la gente se ceba"

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En el libro hablas de las redes sociales, de cómo llegaron para cambiarlo todo. ¿Qué relación mantienes con ellas, cómo has vivido (perdona que insista) la polémica del Benidorm Fest?

Las redes sociales las estoy viviendo con desapego, utilizándolas para lo que me sirve a mí, que es anunciar, promocionar o manifestar reflexiones. En cuanto a lo de la polémica del Benidorm Fest, yo ya dije públicamente que defiendo a Chanel y a todos los demás. Hace poco estuve hablando con María Izaguirre y le comentaba que hay que tener cuidado, o prestar mucha atención a las redes sociales, porque cada día hay una piñata nueva con la que la gente se ceba. Así que tampoco voy a hacer mucho caso, porque parece que se junta el hambre con las ganas de comer; se junta algo que no le gusta a la gente con la necesidad de dilapidar.

Explicas en el libro que lanzaste la canción Caza de pañuelos, de tema feminista, pero más tarde decidiste dejar de cantarla. ¿Por qué?

Para mucha gente, que esta canción fuese considerada como un himno feminista y estuviera cantada por un hombre era como una cosa un poco rara... Y en un proceso de deconstrucción vi coherente dejar de cantar esta canción porque ya había cogido alas por sí sola, y ya había que despegarla de mí para que la gente la identificase con otra cosa.

En el libro distingues entre ‘visión optimista’ y ‘actitud optimista’. ¿Cuál es la diferencia?

Tener una visión optimista es tener un ojo vago, es ver el 50% de las cosas, un ejercicio de obviar, de minimizar daños. Creo que una actitud positiva es que, con lo que te viene, lo aceptas como tal, te rindes a ello, si te tienes que cagar en todo lo cagable, está bien hacerlo, y tomar cartas en el asunto. Creo que son dos formas muy diferentes, y que una visión optimista siempre es un punto desde la lejanía que hace que te pierdas un poco y caigas en actitudes poco saludables. Una actitud positiva permite ver lo malo, reconocerlo, permite estar triste, estar angustiado, ansioso..., todo. Para mí radica la diferencia ahí.

Homónimo cerraba una trilogía, y daba paso a otro proyecto dividido en cuatro EP: La rosa de los vientos, que incluirá Calle de la Llorería. ¿Después vendrá otra trilogía? ¿Has hecho borrón y cuenta nueva?

Ya no voy a hacer trilogías. Ahora estoy inmerso en el proyecto de La rosa de los vientos, y de momento es en lo que estoy volcado, porque lleva trabajo...

¿En Homónimo hiciste todo lo que querías, o te dejaste cosas guardadas para más adelante?

No solo en Homónimo, en toda la trilogía yo pensaba que había dicho ya todo lo que quería. Y de pronto ahora he descubierto nuevas temáticas. Me parece incluso ilógico que la gente no haya caído en estas temáticas que tengo muchas ganas de que descubran.

¡Avanza algo!

No, no, creo que la gente tiene que descubrirlo en una primera escucha. Pero me parece curioso que hay veces que la vida te muestra temáticas, incluso he hecho un ejercicio por indagar, por buscar si alguien alguna vez ha hablado de esto.., y no. Son cosas que a las que a lo mejor la gente no se atreve a enfrentarse.

En muchas fechas de la nueva gira en la que estás inmerso hay colaboraciones de Tanxugueiras, Blanca Paloma, Varry Brava… ¿Aquí en Murcia, en la sala REM, va a venir alguien contigo?

Va a haber sorpresa...

Por localización geográfica, ¿los Varrys?

Va a haber sorpresa [Risas].

¿Cuándo verá la luz la nueva entrega de Rayden?

Es lo que estábamos hablando justo antes de empezar con esta entrevista; estaba reunido por eso. Pero aún no te puedo decir.

¿Cuándo? Mañana, 22.30 horas

¿Dónde? Sala REM, Murcia

¿Precio? Entradas agotadas


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