Si en este país se repartiesen las medallas con algún sentido, Andrés Noarbe (Madrid, 1961) no podría cerrarse la chaqueta. Fundador de Aviador Dro, mánager de Esplendor Geométrico, dueño de una de las tiendas de discos más carismáticas de Madrid (Rotor) y del sello Geometrik –con el que ha editado en España a gente de la altura de Conrad Schnitzler o Asmus Tietchens–, DJ y programador musical en La Casa Encendida, Noarbe es de esos gurús tranquilos que miran por la ventana cuando sueltas su currículum y te quedas sin aire. El viernes, uno de los grandes responsables de que en este país se hable de música experimental e industrial dará una charla en la Fonoteca de Murcia, SONM. Será a partir de las 19.00 horas y lo suyo, presumimos, es ir con una libreta.

 

¿Pensaba, cuando empezó a editar música, a mediados de los ochenta, que hoy en día hablaríamos de los cassettes –que según usted fueron básicos para crear una escena industrial y experimental europea– como pura arqueología?  

La verdad es que no pensaba mucho en cómo podría ser el futuro de la música en ese momento, ni en la importancia que se le daría a lo que estábamos haciendo. Estábamos en el más puro underground. Me sorprende ahora un poco que en los últimos años se recupere y se valore tanto ese material que editábamos en cassette, y esto ocurre desde diferentes ámbitos: exposiciones, libros y, sobre todo, sellos internacionales que se dedican casi exclusivamente a recuperar y editar esos trabajos en vinilo. Todavía me llama más la atención que ese formato no haya desaparecido en este mundo digital y que haya un cierto resurgir del cassette desde hace unos años, al menos dentro de la música en la que estoy metido (electrónica, experimental…).

"Ahora se mira más al pasado y los estilos más experimentales (y antes ‘rompedores’) se estandarizan"

Se habla mucho de lo que pasó con los formatos, pero poco sobre cómo quedaron las escenas que se articularon a través de ellos. ¿Cómo quedó esa escena europea después de que un formato tan barato para intercambiar música se fuese al garete?  

A finales de los ochenta muchos sellos de cassettes cerraron, y el formato fue sustituido en la década de los noventa por el CD y el CD-R (que también podía duplicarse bajo demanda). De alguna forma, parte de aquella escena se recicló, aunque la fabricación de un CD era mucho más cara entonces... Más tarde, con Internet, todo cambió.

Dice que aquello fue un pequeño ensayo de lo que ha acabado siendo Internet. ¿A qué se refiere?

Los sellos de cassettes en los ochenta crearon una red internacional de intercambio de música –con difusión global en este soporte físico– y cuya base de distribución era el correo convencional. Se extendió con ellos el contacto directo entre el músico y el oyente, las colaboraciones a distancia entre artistas (que intercambiaban sonidos grabados en cassettes)... Todo esto fue un antecedente de lo que posteriomente se desarrolló mucho más en Internet, sustituyendo el formato físico por los archivos de audio digitales.  

¿Cómo estaba España con respecto a los países de alrededor en ese sentido?  

Desde los primeros ochenta, al mismo nivel que el resto de países de Europa. Había una escena muy viva de sellos de todos los rincones de la península.  

Una parte de esa música experimental surgió después de la eclosión del punk. En su biblia sobre el tema, Simon Reynolds viene a decir que se intentó crear de verdad música que fuera formalmente rompedora, que el mensaje de ‘año cero’, de romper con todo y comenzar de nuevo, no estuviera solo en las letras. En muchos casos se consiguió. ¿Qué ha quedado de todo aquello? 

Tal vez sea más difícil encontrar en el presente algo realmente rompedor. No se parte de cero, como ocurrió en los setenta en Alemania, por ejemplo, o en los ochenta en medio mundo, pues los instrumentos electrónicos llegaron por primera vez a manos de mucha más gente por su abaratamiento, lo que se unía al espíritu punk del ‘hazlo tu mismo’, que estaba muy presente. Ahora se mira más al pasado y los estilos más experimentales –y antes ‘rompedores’– se estandarizan.  

"No se trata tanto de ‘recuperar’ algo ya conocido, sino de ‘descubrir’ ahora, con años de retraso, música desconocida"

Algunas de estas corrientes están sometidas a constantes revisiones; en algunos casos, como el del postpunk, llegando a durar más las épocas de revivalismo que los periodos originales. ¿Cómo analiza estos fenómenos de revivalismo? 

Bien, hay mucho que hablar sobre esto, y precisamente Simon Reynolds se metió a fondo con el tema con su Retromanía (2012). Lo que yo veo es que muchas de las corrientes musicales del pasado se han convertido, con Internet, en presente para muchas personas que no llegaron a conocerlas en su momento, sobre todo las de escasa difusión. Cuando Internet empezó a llegar a todas partes es cuando se descubren muchas cosas que en su momento pasaron desapercibidas. Por tanto, en el terreno de las músicas electrónicas más o menos underground, no se trata tanto de ‘recuperar’ algo ya conocido, sino de ‘descubrir’ ahora, con años de retraso, música desconocida.  

En ese sentido, como usted dice, «vivimos en la era de las reediciones».

Exacto, ahora salen tanto o más reediciones que novedades. También influye en esto el regreso del soporte en vinilo, pues hay un pequeño mercado que adora este formato y demanda trabajos que solo salieron en cassette o solo en CD.

Usted es ejemplo, entre otras muchas cosas, de cómo tener abierta una tienda de discos (la referencia absoluta en cuanto a música experimental, Rotor) en pleno 2021. ¿Cómo se hace? 

Siendo constante, trabajando mucho y, ante todo, es necesario que te guste lo que haces. 

Es uno de los nombres que primero vienen a la cabeza en España cuando se habla de música industrial. ¿Qué era más difícil, hacer aquella arqueología musical en los ochenta para encontrar al grupo que buscaba o separar el grano de las toneladas y toneladas de paja a las que te abre la puerta Internet, ya sea a través de sellos, de YouTube, de Spotify o de perfiles de Bandcamp?

En los primeros ochenta te enfrentabas, especialmente en España, a la escasez de información y a que aquí ni siquiera llegaban discos de importación de esos tipos de música a las tiendas convencionales. Yo intentaba enterarme por fanzines especializados de fuera y por la prensa musical extranjera, y los discos los conseguía pidiéndolos por correo a pequeñas distribuidoras y tiendas fuera de España, o viajando cuando podía. Cuando empecé a distribuir los discos de Esplendor Geométrico todo fue mucho más fácil, pues recibíamos mucha correspondencia internacional de sellos, fanzines, emisoras de radio, distribuidoras… Ahora con Internet todo a cambiado radicalmente: por un lado es muy fácil y rápido conseguir las cosas, pero el gran problema es el exceso de información, con miles y miles de sellos y artistas que ofrecen su trabajo. Encontrar las joyas perdidas entre la paja puede llevar muchísimo tiempo, y ocurre que gente mediocre con buena estrategia en las redes tiene cierto éxito, y sin embargo puede haber nuevos y auténticos talentos que pasen desapercibidos. Para facilitar ese trabajo estarían los filtros (revistas, blogs, sellos, etc.), y hacer de filtro es una de las tareas de mi tienda, Rotor, donde semanalmente recibo información de más de cien novedades y donde muchas veces los clientes me piden recomendaciones, algo que valoran mucho. Por supuesto, tienen que confiar en tu criterio...

¿Cuesta con los años seguir estando alerta a lo que va saliendo? ¿Se le acomodan a uno los oídos después de tantos discos escuchados? Alfonso Alfonso, de Schwarz y Espiricom, dice algo así como que el underground es un sacerdocio. 

Estoy de acuerdo con esto último. Siempre pensé que dedicarse a esto requiere la pasión de una militancia. Ahora con Internet no es tan difícil estar al tanto de lo interesante que sale (si tienes criterio y sabes dónde buscar exactamente); después de tanto tiempo, uno se vuelve experto en esto... Cuando llevas 45 años escuchando música electrónica y experimental, pocas cosas te sorprenden, lógicamente, pero no se trata de buscar siempre lo nuevo y original...