El hospital clínico universitario Virgen de la Arrixaca recibe este miércoles, 15 de marzo, en su salón de actos a Mila Font, la delegada de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Comunidad Valenciana, Cataluña, Islas Baleares y Región de Murcia. La responsable de esta organización médico-humanitaria en el este español acude al hospital murciano (11.00 horas) para ofrecer una charla, organizada por el Sindicato de Profesionales de la Sanidad, en la que dará a conocer las principales crisis en las que trabaja MSF e informar a los profesionales sanitarios murcianos de que esta puede ser una gran opción profesional.

¿Qué labores desempeña actualmente MSF en la Región?

Hemos estado retomando las actividades presenciales poco después de la pandemia. Para empezar, tenemos la charla de este miércoles y, en el caso de Murcia, estamos organizando actividades para después del verano. Nuestra labor se centra en dar a conocer la realidad de los países en los que trabajamos. Lo hacemos a través de documentales, exposiciones o ponencias. Tratamos de enfocarnos en el trabajo de sensibilización y movilización. En MSF tenemos un punto de denuncia y queremos que la gente se sume a lo que estamos pidiendo.

¿Cuáles son los datos de afiliados en Murcia?

Estamos más o menos en las 12.000 personas en el caso de Murcia en 2022.

Entonces, ¿se puede decir que es una tierra solidaria en ese aspecto?

En Murcia sí que tenemos respuesta de parte de la sociedad. Digamos que, de alguna manera, la Región se encuentra en la media de las provincias de España que apoyan a MSF.

¿Los jóvenes que entran en la organización tienen un concepto idealizado de ella?

Normalmente, la gente que trabaja con Médicos Sin Fronteras tiene experiencia previa en el mundo sanitario o en el mundo de la cooperación. Es cierto que hay un punto, al principio, en el que piensan que hay que hacer muchísimas cosas, pero luego se dan cuenta de que cuando estás allí, puedes llegar a lo que puedes llegar. Por ejemplo, funcionamos en muchísimos países en el mundo y ese es uno de los problemas a los que nos enfrentamos.

En muchos de estos lugares encontramos dificultades de acceso y se hace muy duro porque sabemos que la población lo está pasando mal. Un buen ejemplo es la zona de Sahel. Es muy insegura y solemos tener muchos problemas para poder llegar a lugares remotos. Es muy frustrante saber que hay necesidad y que tú no puedes llegar.

"Ves a muchos niños malnutridos que llegan en muy malas condiciones; sin embargo, pocos días después vuelven a sonreír y eso no tiene precio"

Mila Font

¿El resto de la gente tiene una idea real de lo que hace MSF o simplemente no se para a escuchar al voluntario que le aborda en la calle con una carpeta de la organización?

Yo creo que hay de todo. Hay gente que responde mal y otra que no. Pero, por ejemplo, mire cómo ha respondido la gente hace más de un mes con el terremoto de Siria y Turquía. La respuesta ha sido muy buena por parte de la sociedad. Aquí también está el trabajo que hacemos desde MSF. Se trata de no depender de esas crisis que está saliendo en las pantallas y ser solidarios de una manera más regular y no ese golpe de imagen.

¿En qué zonas del mundo está más enfocada ahora mismo su organización?

Estos últimos años hemos trabajado cada vez más en lugares donde existen conflictos armados, porque son sitios con muchísimas necesidades médicas y pocas organizaciones trabajando en ellos. Ahora mismo estamos centrados en Yemen, Siria, Ucrania, Mozambique y en la zona de Sahel. En todas esta zonas continúa el conflicto y es ahí donde nos estamos centrando.

Asimismo, también estamos centrados en las operaciones del Mediterráneo central. Cada vez tenemos más dificultades para poder trabajar en esa zona. Continúa habiendo personas que se ahogan en el mar. Siguen haciendo falta operaciones de rescate y salvamento.

¿En qué campañas ha participado usted?

Empecé a trabajar con MSF en 1994 en el conocido genocidio de Ruanda y he estado trabajando en diferentes países africanos. La mayoría, en conflicto. He estado en Ruanda, Tanzania, Mozambique, Somalia o Kenia. También en Sudamérica Hace 12 años que volví a España para ejercer mi labor actual.

Es necesario recordar que esta organización nació por un grupo de médicos y periodistas, porque desde el principio pensábamos que hacía falta una doble misión: no solo la de preservar la vida y aliviar el sufrimiento, sino que también diéramos testimonio de lo que vivimos en estos sitios. De lo que vemos en esos lugares. En mi caso, ahora estoy en esa cara de la organización que cuenta lo que pasa para que estas crisis no caigan en el olvido.

"Continúa habiendo personas que se ahogan en el Mediterráneo. Siguen haciendo falta operaciones de rescate y salvamento"

Mila Font

¿Cuál es el episodio más impactante que ha vivido durante sus años en esos países?

Recuerdo un proyecto en el que trabajé en un campo de refugiados en Ruanda, el más grande del mundo en aquel momento. De repente, en pocos días se creó una ciudad de 300.000 personas que necesitaban atención médica. No dábamos abasto. Hacía falta mucho a nivel sanitario.

En otra ocasión, también me marcó un proyecto destinado a paliar la malnutrición. En aquellos lugares ves a muchísimos niños que llegan en muy malas condiciones a nuestras estructuras. Sin embargo, pocos días después vuelven a sonreír y eso no tiene precio.

Es una situación que te indigna mucho, que haya niños que estén muriendo de hambre en el siglo 21... Pero bueno, así ves lo fácil que puede ser evitar esas muertes.

¿Qué siente cuando lee en las noticias que bombardean hospitales deliberadamente en Ucrania?

Mucha rabia. Eso es lo primero que te sale. Además, es algo que vemos que en los últimos años está pasando cada vez más. Incluso, hospitales de MSF han sido bombardeados en Afganistán, Yemen o Siria. Es una realidad que vemos ahora mismo y denunciamos. Los hospitales no se pueden bombardear, va en contra del derecho internacional humanitario. Hospitales, ambulancias o población civil no pueden ser objetivo de la bombas.

¿Qué es lo más duro de su trabajo actual como delegada del este español de MSF?

Lo primero que se me viene a la mente es cuando organizas actividades a las que luego no acude mucha gente. Aunque este es uno de los problemas que más vemos, es cierto que cada vez nos pasa menos. También, se hace cuesta arriba cuando intentas que se hable en algunos medios de algún tema y no hay espacio o interés para ese conflicto en concreto.

Otra parte que se hace complicada es la de ver a los compañeros que regresan de sus proyectos, recordar que yo también he estado ahí y pensar en la espinita de querer volver de nuevo. Eso sería lo más duro de este trabajo.