Las subidas del salario mínimo que se han producido en los últimos seis años han permitido acortar la brecha salarial, pero las diferencias en la contratación hacen que las mujeres sigan atrapadas entre «el techo de cristal y el suelo pegajoso», según ha explicado Anna Mellado, secretaria de Mujeres e Igualdad y Juventud de CC OO en la Región.

 Mellado, que ha dado a conocer hoy un balance de las condiciones sociolaborales de las mujeres en la Región de Murcia, ha recordado que el término «techo de cristal» se acuñó hace tiempo para expresar las dificultades que encuentran las mujeres a la hora de alcanzar puestos de responsabilidad mejor pagados en las empresas.

Ha añadido que la expresión «suelo pegajoso» refleja las limitaciones que encuentran las trabajadoras para salir al mercado de trabajo laboral debido a las responsabilidades familiares y a las obligaciones que les impone el cuidado de los hijos y de las personas a su cargo.

«La brecha de cuidados es una realidad que debe ser mucho más visible de lo que ha sido hasta ahora. Las mujeres no solo tienen que enfrentarse a dobles jornadas cuando están en el mundo laboral, sino que se ven obligadas en muchos casos a tener que reducir su jornada laboral para dispensar cuidados familiares, perjudicando su carrera profesional y también su salario», según se recoge en el informe de CC OO. 

La maternidad es otro de los factores que influyen en la brecha salarial, dado que las retribuciones de las madres se reducen un 11% en el primer año después de tener un hijo. Para la dirigente de CC OO este descenso demuestra «la desconsideración de las empresas hacia la maternidad»

Aunque las diferencias salariales entre hombres y mujeres se han venido acortando en la última década, y han bajado en la Región del 25,27% de 2014 al 20,69% en 2020, según los datos recogidos en un informe de UGT, las condiciones establecidas en los contratos siguen siendo muy desiguales.

Así, Anna Mellado ha asegurado que solo un 33% de los contratos firmados por la mujeres son indefinidos a tiempo completo.

Según los datos de afiliación a la Seguridad Social en enero de 2023, el 69% de los contratos indefinidos a jornada parcial se han hecho a mujeres, que solo han conseguido el 33% de los contratos indefinidos a jornada completa.

Aunque la reforma laboral ha reducido la temporalidad entre las asalariadas, siguen acaparando dos de cada tres contratos a tiempo parcial, ya que el 64% de los contratos temporales con jornada parcial también han sido para las mujeres 

Ellas tienen, además, el 59% de los contratos temporales a jornada completa

Anna Mellado precisa que «el empleo a jornada parcial en los hombres es una situación transitoria que afecta sobre todo a los jóvenes que comienzan a insertarse en el mundo laboral. Pero para las mujeres, el empleo a jornada parcial se convierte en un elemento estructural a lo largo de su vida laboral, con los efectos que tendrá sobre prestaciones sociales y jubilación».

La representante de CC OO considera que «vigilar el control de la contratación a tiempo parcial, en especial en lo relativo a la jornada irregular y las horas complementarias, es otra de las medidas de la reforma laboral que ha contribuido a rebajar la presión de la precariedad, sobre todo para las mujeres».

Por otra parte, de los 115.000 contratos indefinidos firmados por las mujeres en 2022, 55.695 son fijos discontinuos, lo que equivale a un 48,43% del total.

Brecha salarial

Aunque las diferencias de sueldo entre hombres y mujeres se han acortado en la Región un 4,58% entre 2014 y 2020, la brecha salarial repuntó en el año de la pandemia, según los datos difundidos por los sindicatos ante el Día de la Igualdad Salarial, que se celebra el 22 de febrero.

Las mujeres ganaron 20.007 euros, mientras que los varones cobraron 25.227. La diferencia entre ambos sexos se incrementó casi un punto y alcanzó los 5.220 euros.

No obstante Anna Mellado ha precisado que la subida del salario mínimo interprofesional ha reducido las diferencias en los últimos años.