Menores de distintas localizaciones de nuestra geografía llevaron el pasado miércoles 25 de enero sus preocupaciones sobre violencia, igualdad, derechos humanos, educación, salud mental, pobreza o cambio climático hasta la Cámara Baja en defensa de los derechos de la infancia. «No podemos aceptar que cada año cambien los libros de texto según intereses educativos o según el cambio de ley correspondiente. Nos comprometemos a acoger los cambios legislativos siempre que haya una mejora y que no se vean otros intereses como un cambio de Gobierno», ha sentenciado Carla, de doce años, del Consejo de Participación de Aldeamayor (Castilla y León).

Esta menor ha advertido de que en las escuelas «faltan profesionales cualificados para atender a alumnos con necesidades especiales» y ha hecho hincapié en la importancia de educar en los centros en inclusión e igualdad de género, así como la de implantar la Figura del Coordinador de Bienestar que «sigue sin estar» en funcionamiento.

Para facilitar estas peticiones, Carla ha mostrado el compromiso de los escolares a tener «más empatía» para que se fomente una educación de calidad y ha enumerado algunos de los requisitos necesarios para que haya una escuela ideal: Que exista el respeto, tolerancia e inclusión; que haya más participación dentro de la escuela; y que no existan barreras arquitectónicas.

Para Luis Miguel, estudiante de trece años del Consejo de Participación de Toledo, el acoso escolar «se ha convertido en algo normal y a la ve invisible en el entorno social». «Que venga uno con superioridad y te obligue a irte o se metan contigo para hacerse el guay, esa es una actitud penosa y cobarde que puede llevar a un niño al intento de suicidio», ha denunciado.

Con el objetivo de combatir el bullying, Luis Miguel ha apostado por la prevención y detección de esta violencia «incluso antes de que se produzca»; poner en marcha la Figura del Coordinador de Bienestar; trabajar la educación emocional en todos los cursos; informar y formar sobre diversidad cultural; o utilizar las tutorías para tratar temas importantes. Además, ha recomendado a aquellos niños que sufren situaciones de violencia y necesitan ayuda que contacten con la Fundación ANAR.

La encargada de llevar al Congreso de los Diputados las propuestas e inquietudes de la infancia sobre la salud mental ha sido Andrea, de catorce años, quien ha criticado que la redes sociales no muestren la verdadera realidad por lo que ha reclamado que se regulen para parar «esa mentir» y que se incentive a los jóvenes para que «muestren la realidad». «Los menores de 18 años nos adaptamos a los estereotipos marcados por la sociedad», ha señalado lajoven de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).