Es domingo, pero decenas de pequeños de Lorca madrugan. Y lo hacen con alegría porque, de nuevo, toca plantar árboles. En compañía de sus padres y abuelos acudirán al Parque Forestal Lorca Sur, muy cerca de una de las principales entradas a la ciudad desde la autovía A-7. Es toda una aventura para estos pequeños que ‘armados’ con azadas cavan un gran agujero en el que colocarán un árbol que llevará su nombre.

Pero antes, esparcen en el interior estiércol que recogen de un gran montón con un cubo. Una guía marcará el camino de crecimiento a cada ejemplar y un protector evita que alguien pueda pisarlo o algún animal lo dañe. Y pegada a este último, una pegatina con el nombre que cada niño decide para su árbol al que deberá cuidar de cuando en cuando.

Las jornadas se vienen repitiendo una y otra vez, ya que la intención es que el lugar, muy cerca del barrio de San Antonio y del de La Viña, se convierta en un bosque, un pulmón. «Un pulmón, pero también un mirador, porque se sitúa en una zona elevada con unas vistas panorámicas espectaculares no solo de la ciudad, sino también de la comarca y de la Sierra de la Peñarrubia», afirmaba el concejal de Medio Ambiente, José Luis Ruiz Guillén.

El lorquino no se pierde ninguno de los llamamientos que realiza el Consistorio en colaboración con el Club Senderista La Carrasca. Y no duda en ir abriendo hoyos para que los niños puedan plantar sus ejemplares. «Disfrutan colocándolos, regándolos… Se sienten importantes haciendo algo diferente y a partir de ahí lo toman como algo suyo, por lo que de vez en cuando acuden para retirarles las plantas que crecen a su alrededor o para regarlos. Eso es precisamente lo que pretendíamos desde Medio Ambiente, hacer partícipes a los más pequeños de la creación de un nuevo bosque para Lorca», aseguraba el edil.

Asiduo a estas jornadas, el alcalde, Diego José Mateos, que hablaba de la importancia de la transformación de este espacio. «Era una escombrera que poco a poco se va convirtiendo en un bosque. La intención es poner una valla de madera y crear dos miradores. Uno, hacia Puerto Lumbreras, desde el que se podrá contemplar la comarca; y el otro, sobre la ciudad. Pero también hay un visionado general de la Sierra de la Peñarrubia, del Castillo y los barrios altos».

En cada convocatoria se multiplica el número de participantes. Las sesiones están dirigidas por miembros del Club Senderista La Carrasca, pero también colaboran las concejalías de Medio Ambiente, Parques y Jardines, la empresa municipal Limusa y cuentan con el respaldo de la Federación de Montañismo de la Región de Murcia. Pinos, lentiscos y acebuches, junto con otros ejemplares autóctonos van cubriendo el espacio del nuevo bosque. Las continuas convocatorias han llevado a que el número de árboles plantados hasta el momento esté muy cerca de los dos mil.

Pero no solo se plantan árboles y arbustos, también se limpia la zona de maleza y basura y, se riegan los ejemplares de anteriores convocatorias. «Para los niños es toda una alegría ver cómo van creciendo los árboles que han sembrado. Hay muchos que repiten una y otra vez y en cada visita acuden con nuevas caras, amigos y familiares, por lo que el número de participantes crece en cada convocatoria», destacaba el edil de Medio Ambiente.

Y entre los habituales está también el concejal de Izquierda Unida Verdes, Pedro Sosa, que muestra una gran destreza con el azadón y que ofrece consejo a los pequeños mientras les ayuda a cavar y plantar los ejemplares. «Sobre todo, les insisto en que no los planten muy cerca unos de otros, porque tienen que ser conscientes de que estos arbolitos crecerán y pueden estorbarse unos a otros», contaba.

Un mirador que busca nombre

La contribución de la ciudadanía lorquina para crear este bosque junto al casco urbano no se limitará únicamente a plantar los ejemplares que lo ocuparán. «Queremos ponerle nombre y queremos que sean los que están trabajando en él los que lo hagan. Planteamos iniciar una campaña para denominar el que será un bosque mirador sobre la ciudad», manifestaba el edil de Medio Ambiente, José Luis Ruiz Guillén, quien también señalaba que la participación ciudadana es masiva en cada una de las convocatorias que se realizan para ampliar el número de ejemplares en distintas zonas del municipio. Y reiteraba que «nos gustaría que fueran, precisamente, los más pequeños los que le dieran un nombre a este lugar, ya que son ellos los que están contribuyendo especialmente a crearlo».