Desde el pasado 5 de enero, los animales de compañía son considerados «seres vivos dotados de sensibilidad». Gracias a la reforma legal del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, los animales, que hasta este momento eran considerados cosas, pasarán a tenerse en cuenta como un miembro más de la familia a nivel legal.

El primer juicio por maltrato animal tras estos cambios legales tendrá lugar en 2023: El caso de Daniel, conductor de profesión y exvecino de Campos del Río de 38 años, que mató de una patada a la perra de una vecina por orinar junto a su vivienda. Según informa su abogado, Valentín Fernández, el proceso continúa en la fase en instrucción y en abril ser recogerán más declaraciones.

Tras el tiempo transcurrido, ¿cómo recuerda lo que pasó?

Lo importante es que llevaba tres años aguantando lo mismo, los orines y las cagaditas de los perros; todas las mañanas tenía que fregar los meados, y había una parte de mi casa que no podía utilizar de la peste a orín de perro que tenía. No hay derecho, hay quien quiere tener animales sin hacerse responsable. Desde pequeño he tenido perros, y solo me tuvo que dar una hostia mi padre para saber dónde podía el perro mear y dónde no.

Y llegó el día de la agresión.

Salía de casa con prisas, nervioso, porque iba a empezar en un trabajo nuevo y dio la casualidad que, sacando el coche del garaje, vi a un perro meando en la puerta de mi casa y en la esquina, y la dueña, recogiendo una caca en la esquina contraria, pero los meados entraron en mi casa. Tengo otra puerta que tuve que sellar con silicona para evitar que el orín se colara en casa.

Cuándo vio esa escena, ¿qué hizo?

Bajarme del coche y sin pensarlo dos veces le di una patada al perro.

¿Solo una patada?

Sí, lo que pasa es que mi trabajo exige llevar zapato de punta de acero, o de seguridad, y un perro con 13, 14, o 15 años que tendría..., pues tuve la mala suerte de que se murió.

¿Qué se le pasó por la cabeza en ese momento?

Pues que toda esa gentuza había logrado desquiciarme.

Tras el suceso, usted ha denunciado en otros medios que ha vivido un calvario.

Me he tenido que marchar de mi casa. Me robaron, me destrozaron la casa delante de la Guardia Civil, y la alcaldesa allí, permitiendo todo esos daños. Sin trabajo, sin ingresos, tuve que alquilar una casa y pagar una mudanza. Y cuando di parte al seguro de la casa se limpiaron las manos. He tenido que soltar más de 5.000 euros para poder marcharme de mi casa. La semana pasada tuve que empeñar el coche.

¿Y la presión de los medios y las redes?

Tuve que quitar las redes sociales, porque era imposible, escribían a mis familiares, y a la familia de la chica con la que estoy. También hemos recibido amenazas.

¿Qué espera del juicio?

Simplemente, que me pongan una multa. Lo que no creo es que hagan responsables a los dueños de los perros, ahí no va a valer que yo haya estado en tratamiento psicológico por culpa de los dueños de los perros. Sinceramente, espero que se haga justicia, pero de verdad, porque si yo no tengo derecho a ir pegándole patadas a los perros, los dueños de los perros tampoco tienen derecho a traer a sus perros para defecar en mi casa, simple y llanamente.