Los últimos vídeos que han circulado en la redes sociales acerca del funcionamiento del sistema de alcantarillado son una pequeña muestra de la gran cantidad de problemas que vienen asociados a la gestión de las aguas residuales.

En el primer vídeo aflora un vertido a pocos metros de la orilla y discurre hasta el agua, encharcando una superficie. La autoridad competente ha informado que se van a tomar muestras y comprobar el origen del efluente.

A la espera de los resultados de las analíticas, se puede observar que las piedras por las que discurre este efluente están cubiertas por una capa de algas, lo que evidencia que se ha estado vertiendo en este punto, aguas residuales con nutrientes (fosfatos, materia orgánica, amonio y nitratos de origen urbano) que han permitido este crecimiento.

En el segundo vídeo, se visualiza el afloramiento de la tubería de la conducción de la urbanización Las Gaviotas, que inesperadamente sale a superficie, manteniéndose a flote. Claramente, la tubería se ha llenado de gases de la descomposición de las aguas residuales. Estos gases llegan a este punto de la tubería arrastrados por un efluente líquido que los empuja hasta el final, terminando en el mar.

Las descargas desde los aliviaderos de las estaciones de bombeo se utilizan para el caso en que la estación reciba más efluente del que puede gestionar, es decir, en tiempo de avenidas de agua. Sin embargo, se suelen utilizar para eliminar el excedente de efluente que el sistema de depuración no tiene capacidad para gestionar (debido a la alta salinidad entre otros factores). El problema es que son aguas brutas que han recibido, en el mejor de los casos, solo un tratamiento de cribado que tiene la función de evitar atascos en la tubería y no la reducción de la contaminación.

Estas descargas se realizan normalmente por gravedad, es decir, el punto de vertido está lo suficientemente alto para permitir el movimiento del efluente dentro de unos límites de velocidad, digamos que se deja caer. Este efluente lleva los gases en suspensión que tienden a flotar y van acumulándose en la parte superior de la tubería y la empujan hacia arriba. Como las entubaciones son flexibles crean un ligero abombamiento del tubo, que empieza a acumular más gases, que deforman cada vez más la tubería, hasta que la rompen o la hace flotar como en este caso.

Las conclusiones a las que se pueden llegar son varias. La primera es que se está realizando un vertido de aguas residuales, prácticamente brutas. La segunda, que el efluente tiene una gran tendencia a producir gases de descomposición, puede que lleve almacenado tiempo y no se trate de un efluente reciente. La tercera, que el diseño y la ejecución están mal realizadas, ya que es fundamental evitar la flotación del tubo en cualquier circunstancia. El cuarto y más importante, es que no ha habido lluvias que justifiquen una evacuación de aguas residuales a la laguna por un aliviadero, ni hay constancia de avería, ni hay analítica, ni una evaluación del volumen de efluente vertido.

En el tercer vídeo se ve una conducción submarina que está vertiendo por la parte superior, gases de descomposición y vertido de efluente. Los peces aprovechan la materia orgánica que va saliendo y van incorporando el gran número de contaminantes que vienen asociados con las aguas residuales. La salida de material higiénico pone de manifiesto que no existe sistema de cribado del efluente con lo que se puede sacar en conclusión que el vertido podría ser de agua residual bruta.

Si se confirma que es el mismo tubo que salió a superficie en Las Gaviotas quedaría verificada una de las fuentes más importantes de contaminación por aguas residuales, que junto con las filtraciones del alcantarillado y los vertidos desde las depuradoras constituyen las tres entradas principales de este tipo de contaminación en la laguna.

Hay que recordar que estos efluentes son fundamentales para el crecimiento de fitoplancton y Ovas, ya que proporcionan una relación de nutrientes especialmente adecuada, pero no hay que olvidar que vienen acompañados de otros contaminantes como metales pesados, disruptores endocrinos, macro y microplásticos, disolventes, antibióticos, productos farmacéuticos de todo tipo, hidrocarburos y una larga lista de contaminantes presentes en nuestra sociedad, acompañados de parásitos, virus y bacterias de las diferentes patologías que sufre el ser humano, que como se puede ver en el vídeo, se están incorporando directamente a los peces que terminan en nuestra mesa.

Esto es solo un ejemplo de las consecuencias que se derivan de la gestión de las estaciones depuradoras cuya tecnología se muestra poco eficiente, ya que no tienen capacidad para tratar adecuadamente las aguas residuales que se generan en la actualidad lo que obliga a realizar vertidos, y depender de una red de alcantarillado, cuyo entramado es imposible de gestionar adecuadamente. El vertido tanto al Mar Menor como al Mediterráneo de aguas residuales no tratadas es inadmisible, convirtiéndose ambas masas de agua en un vertedero oculto bajo sus aguas salinas.