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La Opinión de Murcia

Política

Una enmienda del PP impide prohibir las terapias de conversión en la Región de Murcia

Los socialistas recuerdan a Isabel Franco el abucheo que sufrió el pasado viernes y la critican por haber "antepuesto sus intereses a los del colectivo"

Antonio José Espín (PSOE) y Miriam Guardiola (PP), este miércoles en la Asamblea. A.R.

La moción contra la LGTBIfobia que se debatía hoy en la Asamblea Regional ha salido adelante mucho más descafeinada que como pretendía el diputado socialista Antonio José Espín, partido que la llevó a la cámara autonómica y que, entre otros punto, pedía que se prohíban expresamente las terapias de conversión de la orientación y la identidad sexual, "desautorizadas por la comunidad científica internacional y tan sólo defendidas por los grupos afines a la extrema derecha", mantienen desde su partido.

Sin embargo, el Partido Popular presentó una enmienda parcial de modificación que eliminaba esta prohibición, así como la petición al Gobierno regional de que se persone como acusación popular en los asesinatos motivados por LGTBIfobia. Ninguno de estos aspectos fueron aprobados por la Asamblea al contar con el voto en contra de los populares y de los expulsados de Ciudadanos y Vox. La diputada Miriam Guardiola explicó que estos dos puntos "ya están contemplados" en la Ley de Igualdad LGTBI de 2016, si bien fue corregida por Espín en su réplica, asegurando este que no lo están.

Lo que sí se aprobó fueron dos puntos que piden que se inste al Consejo de Gobierno a incentivar la participación, la colaboración y las actividades con las organizaciones del colectivo LGTBI que trabajan con las víctimas de los delitos de odio y a impulsar la formación, la sensibilización y concienciación de los miembros de las distintas administraciones implicadas en el proceso de atención y apoyo a las víctimas de LGTBIfobia.

Isabel Franco, este miércoles en la Asamblea. A.R.

Espín criticó que la "inacción" del Gobierno de López Miras ha convertido a la ley en "papel mojado" porque no se han elaborado las disposiciones necesarias para su desarrollo. Además, se dirigió a la consejera de Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias y Política Social, Isabel Franco, por "reírse del colectivo" por "incluir las siglas LGTBI en su departamento y luego "pactar con la ultraderecha" y "abrazar a los herederos del franquismo".

"Ha antepuesto sus intereses a los del colectivo. No puede esperar que luego la aplaudan", el dijo, refiriéndose a los abucheos que sufrió Franco el pasado viernes durante la entrega de Premios de la Tolerancia, un acto enmarcado en la Semana del Orgullo de Murcia.

La portavoz de Podemos en la Asamblea, María Marín, subrayó que los derechos de las personas LGTBI "están en peligro en la Región de Murcia", y se apoyó en el intento de prohibir la bandera del arcoíris la semana pasada tras una moción del Grupo Parlamentario Vox o de la "censura" en los libros de texto de la consejera Mabel Campuzano. Por ello, presentó una enmienda de adición a la moción del PSOE con puntos que "complementan" la propuesta de Espín. Pese a que el PSOE sí aceptó las ideas moradas, todas fueron rechazadas por la mayoría del hemiciclo.

Juan José Liarte (expulsado de Vox) y Pascual Salvador (Vox) votaron juntos que 'no' a todos los puntos de la moción. Iván J. Urquízar

Quien sí defendió abiertamente las terapias de conversión fue el portavoz del Grupo Parlamentario Vox, Juan José Liarte, quien defendió que "si un ciudadano adulto tiene una tendencia con la que no es feliz y un profesional cree que puede ayudarle, la ayuda se producirá aunque no sea bajo la luz pública". En este sentido, exigió al PSOE que se "ahorren las medidas intolerantes". Por otro lado, preguntó a Isabel Franco "cuánto tiempo más está dispuesta a soportar lo que le hicieron el otro día".

Francisco Álvarez, portavoz del Grupo Parlamentario Cs, criticó al PSOE por "instrumentalizar y usar en su provecho al colectivo LGTBI" y mostró su apoyo a su compañera, Isabel Franco, "frente a los que entienden la política como un lodazal y tratan de instrumentalizar la lucha por los derechos del colectivo".

Aunque la propia Franco pidió el turno de la palabra para intervenir al final de la sesión, el presidente de la Asamblea, Alberto Castillo, se lo impidió por estar fuera de tiempo, según el reglamento.

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