Él mismo fue víctima de la usura. Vendía colchones, pero se arruinó por culpa de una entidad de microcrédito: llegó a perder su casa y pasó a residir «en un almacén, en un remolque donde guardaba las motos, puse uno de mis colchones y estuve con mi mujer y con mi hija, que entonces tenía 6 años, viviendo seis meses», relata a LA OPINIÓN Raúl Castañeda, fundador de Preico Jurídicos. Hasta que se percató de que los intereses que aplicaba la entidad: descubrió la Ley Azcárate y el punto débil de la financiera de créditos rápidos. Desde entonces, no ha parado de trabajar, tanto para vencer a los estafadores y usureros como, principalmente, para ayudar a sus víctimas. «Una señora se me suicidó al teléfono, eso no lo termino de superar», confiesa.

De la Región, comenta que «conozco bien la zona, de hace muchos años, lo perjudicada que estaba la sociedad con el tema de créditos». En estos momentos, en la comunidad murciana su despacho tiene 1.233 procedimientos abiertos. «Lo importante es que recuperen su dinero», subraya.

"Todos sabemos que los intereses eran muy altos, pero nadie había dicho que eran ilegales"

Rememora que «todo empezó debido a que fui víctima de la usura por varias entidades, aunque la que más daño me hizo fue Cofidis: me ingresaba dinero en mi cuenta, pero me retenía un porcentaje que debía devolver a los cinco años; luego, alegando que había clientes sin trabajo, me descontaron todo el dinero». «No lo pude soportar, tuve que cerrar mi empresa, las cinco oficinas, despedir a 131 empleados, perdí mis coches, perdí mi casa», afirma.

El empresario, tras la entrevista con LA OPINIÓN. L.O.

«Siempre he dicho que cuando una persona saca lo mejor de sí es cuando no tiene nada que perder», manifiesta el empresario, que entonces «no tenía dinero para comer, llevaba mi ropa al Cash Converters, hasta el anillo de boda lo empeñé para que me dieran dinero para poder comer».

Fue un comentario de una clienta de Tarragona («los intereses que cobráis son para denunciaros», le dijo la mujer) el que le llevó a vez la luz, ya que esos intereses los cobraba Cofidis. «Aquella frase me hizo pensar y, cuando bajé de casa de esa señora, cogí wifi gratis del McDonald’s, busqué ‘denunciar a Cofidis’ y encontré la Ley Azcárate», resalta.

"Dormía en un colchón, llevaba mi ropa al Cash Converters, hasta el anillo de boda lo empeñé para comer"

Esa norma, conocida también como Ley de la Usura, fue aprobada el 23 de julio de 1908, en la época de la Restauración borbónica y sigue en vigor actualmente. Su nombre oficial es Ley de 23 de julio de 1908 sobre nulidad de los contratos de préstamos usurarios. Tras hacer el descubrimiento, «como se la tenía jurada a Cofidis, me fui a buscar abogados, pero me dijeron que me fuera, porque yo era un vendedor de colchones». Hasta que dio con un letrado que confió en él, se pusieron manos a la obra y «en apenas cuatro meses teníamos 3.000 clientes». «Los clientes me empezaron a decir: ¿por qué no me luchas igual contra otros bancos u otras financieras? Y llevamos más de 22.000 juicios en los juzgados».

25.000 historias para contar

Va a por «todos los bancos, no se ha librado ni uno». «Todos sabemos que los intereses eran muy altos, pero nadie había dicho que eran ilegales; con 110.000 juristas y abogados que hay en España colegiados, nadie se había puesto a luchar contra la usura», sentenció.

"Con 110.000 juristas y abogados que hay en España colegiados, nadie se había puesto a luchar contra la usura"

Ahora, que ya conoce a muchos abogados, «me dicen que ellos tenían la precaución de no luchar contra las entidades bancarias porque tenían la ilusión de que les contrataran en una de ellas». Aunque tiene claro que «el banco siempre está ahí para robar», admite que «tengo que trabajar con ellos, porque todos mis clientes son a distancia». «Yo cobro el dinero por transferencia que me pagan los clientes, vamos todos a los días a esas entidades bancarias, aquí en Barcelona, sacamos el dinero en efectivo en ventanilla y nos dejan una caja fuerte» para depositarlo. Así, hace hincapié, «mi dinero nunca está a disposición del banco, nunca trabajarán con mi dinero».

Castañeda, en las dependencias de su empresa. L.O.

En estos momentos, el fundador de Preico Jurídicos es un empresario de éxito que, por ejemplo, ha recuperado ya «90 millones en cinco años solo por comisiones por descubiertos» y que tiene un proceso con Cetelem, otra entidad de créditos rápidos, en el Tribunal Supremo. Con «22.000 clientes pendientes de sentencia, más 3.000 casos ya ganados, son 25.000 historias que podría contar».

Una de ellas, la de una señora que «se puso en contacto conmigo y me dijo: ‘¿es verdad que tú odias a Cofidis?’ Le dije que sí y ella me respondió: ‘es que yo también los odio, me lo hicieron pasar fatal en una época en la que me quedé en paro. Me llamaban acosando y quiero llevarlos a juicio». La lentitud de la Justicia dio lugar a que, cuando salió la sentencia que resolvía que la mujer iba a recuperar 30.000 euros, «la llamé, superfeliz, pero se puso su hija y me contó que su madre falleció apenas 12 horas antes. Falleció sin saber que ella tuvo la razón y ganó».

CONCEPTOS

Los políticos hacen la vista gorda desde los 90

Castañeda precisa que la usura entró en España a mediados de los 90, y que, aunque en 1928 se penalizó en el Código Penal, «todos los partidos votaron a favor de que se despenalizara la usura». Fue entonces cuando «nacen todas estas empresas» tipo Cofidis, contra las que él combate en los tribunales. «Está más que claro que esto no va a frenar», augura este emprendedor, a lo que añade que «los bancos y las entidades suelen dar ciertos apoyo a las campañas electorales…» La usura en España está regulada en la Ley de 23 de julio de 1908.

Consecuencias de la usura en un préstamo

Tanto la propia ley como el Tribunal Supremo han establecido que los préstamos considerados usura tendrán como sanción la nulidad del contrato. Esta nulidad implica que el prestatario solo tendrá que devolver el dinero que le fue prestado, sin intereses.

Hay dos supuestos: si el prestatario no hubiera devuelto aún entre principal e intereses una suma equivalente a la prestada, entonces solo tendrá que devolver la cantidad restante hasta llegar al dinero originalmente prestado, sin intereses; si el prestatario ya hubiera devuelto entre principal e intereses una suma superior a la inicialmente prestada por el prestamista, entonces el prestamista deberá devolver al prestatario todas las cantidades que excedan de la originalmente prestada.

Diferencias con los intereses abusivos

Los intereses usurarios están relacionados con los intereses remuneratorios. Por el contrario, los intereses abusivos están relacionados con los intereses moratorios o de demora. Es decir, podemos hablar de intereses abusivos solo cuando el tipo de interés es desproporcionado, pero en este caso aplicado a los intereses moratorios, los que tenemos que pagar por el hecho de retrasarnos en el compromiso de pago.