Emilio Aparisi acaba de aparcar su camión en la Región tras pasarse una semana transportando mercancía entre España, Francia y Reino Unido. Él sí apoya el paro nacional de la patronal, que secunda Froet, convocado para los días 20 y 22 de diciembre. La subida del precio del gasóleo y la confirmación de que el Gobierno va a cobrar un peaje en las autovías del Estado ha agotado la paciencia del sector. «Cuando los políticos tienen que buscar dinero siempre van al transporte», critica. 

Pero también afea la postura de la patronal del transporte de la Región, que «firma un convenio con los sindicatos todos los años que solo cumplen el 30% de las empresas». Además, se pregunta si los conductores que cobran por kilómetros recorridos van a perder su salario durante los días de paro.

De estos problemas y de otros inconvenientes a los que tienen que hacer frente los conductores hablamos con Emilio durante su trayecto desde Totana a Liverpool. Y le acompañamos hasta que consigue salir de la isla británica, aún con encargos que realizar en Francia. Interminables jornadas sobre la carretera, descargando él mismo la mercancía del camión, esperando en retenciones y controles... ¿Van a luchar los empresarios por sus trabajadores en las negociaciones con el Gobierno?

Viernes 12

 15.00 horas. Salida

La mercancía (apio, tomate, cebolla y lechuga) tarda tres horas en llegar a Totana, una de las sedes de la empresa Eurocruz, desde donde parte Emilio Aparici con el camión frigorífico destino Liverpool. Cargado el vehículo, se pone en marcha y comienza a ascender por la A-7, donde encuentra retenciones a la altura de Valencia por el Gran Premio de Motociclismo.

 22.00 horas. Parada en Barracas

En Barracas (Comunidad Valenciana), Emilio hace una parada de 45 minutos que aprovecha para cenar. Después, sigue dirección Zaragoza. «La noche es dura para cualquier trabajo, pero es como mejor se conduce, ya que apenas hay tráfico por la carretera».

Sábado 13

 00.30 horas. Café en Calamocha

En Calamocha hace otra parada para tomar un café, un lugar que conoce bien. «Son muchos años parando en el mismo lugar. Con el tiempo, voy haciendo amistad con las personas que trabajan donde suelo hacer las paradas».

  02.00 horas. Hora de descansar

A la altura de Cariñena (Zaragoza) aparca para descansar nueve horas. «Hace bastante viento y el termómetro del camión marca tres grados». Este tipo de vehículos suelen estar equipados con un calefactor, «muy necesario para dormir». Emilio recuerda cómo antiguamente debían conciliar el sueño con el camión en marcha y «con bastante ropa de abrigo y mantas encima». Mañana cruza la frontera...

 11.15 horas. Bienvenue en France

El tacógrafo digital del camión, que registra 28 días de trabajo, se activa antes del mediodía. «Todas nuestras jornadas de trabajo quedan reflejadas en este dispositivo y en una tarjeta digital», explica Emilio, que va dejando atrás Zaragoza, Tudela, Castejón, Pamplona y, finalmente, para en Irún. «Cada vez que entramos a Francia debemos dejar todos los depósitos de gasolina llenos porque el gasóleo es más caro allí y el IVA no se puede desgravar». Una vez en el país galo, pone rumbo a Burdeos.

 15.30 horas. Comida en Burdeos

«Paro a comer después de haber conducido 4h y 20 minutos». Emilio sacó por la mañana un táper con comida traída de casa.

En Burdeos es normal encontrar alguna retención, pero una vez pasada la ciudad, toma la autopista. «Hoy es un día lluvioso y con viento de cara, por lo que se nota al conducir y en el consumo si llevas una mercancía pesada».

 20.00 horas. Parking de pago

Emilio hace noche en Niort, una localidad a ocho horas del eurotúnel. En Francia, los chóferes de camiones duermen de forma obligada en aparcamientos vigilados, de pago. «Disponemos de las comodidades básicas que debemos de tener, como aseos y duchas».

Esta noche dormirá también nueve horas, pero se pondrá en marcha bien temprano.

Domingo 14

 05.00 horas. Duchas gratis en Le Mans

Tras asearse y tomar un café, enciende el motor del camión. La ruta que está siguiendo para llegar a Calais, que pasa por Tours y Ruan, la lleva recorriendo algo más de 16 años. En el área de servicio de Le Mans hace su parada. «Allí tienen unas buenas duchas y eso hago, desayunar y ducharme». Y es que en nuestro país vecino todas las estaciones de servicio están equipadas con duchas gratis para los conductores. «Muy pocas en España disponen de esto, y en las que hay, en la mayoría tenemos que pagar», lamenta. Una hora después, continúa el viaje.

  14.30 horas. Llueve y tocan migas

Nada como unas migas para comer en un día de lluvia. En el camión de Emilio hay grandes compartimentos para guardar comida y, en uno de ellos, hay una pequeña nevera con un congelador al fondo para no tener que comer siempre en estaciones de servicio y restaurantes de carretera. Acompaña el tradicional plato murciano con una pequeña ensalada.

«Me encuentro a una hora y media del eurotunel, rezo para que el proceso de controles, aduanas y pasaporte sea lo más rápido posible».

Plato de migas.

  16.30 horas. Bajo el Canal de Mancha

«En la entrada de las instalaciones hay un escáner donde debemos pasar muy despacio, luego pasamos el control canino y llegamos a la aduana correspondiente. A continuación, sacamos el billete de embarque. Entonces ya solo me queda el control del lado inglés en Francia, donde vuelvo a presentar el pasaporte», explica Emilio. Algunas veces (no esta), un policía sube al camión para ver que no hay en el interior ningún polizón. El embarque se alarga «solo» una hora y media. «Ha habido suerte».

Meter el camión dentro del vagón «es una maniobra algo difícil, pero con el tiempo se le coge práctica». Una vez ha metido el vehículo, un autobús recoge a los transportistas para llevarles a la parte delantera del tren, donde se encuentran los asientos y aseos. «Aquí solo viajan camiones y conductores. Existen otros trenes para los turistas», puntualiza.

El viaje por debajo del mar dura unos cincuenta minutos. Cuando salga, ya estará en Reino Unido.

  19.30 horas. Por la izquierda

«En Inglaterra se conduce por la izquierda, pero son tantos los años que llevo viniendo aquí que no me cuesta nada ponerme en modo inglés».

Una hora y media después de salir por el Puerto de Dover, a las 21 horas, estaciona en un parking que conoce en la variante oeste de Londres. Han sido casi diez horas de conducción: «No me apetece cenar, dos yogures, un café con leche y a dormir».

Lunes 15

  06.40 horas. Gasolinera sin carburante

Tras una retención a la altura de Oxford, Emilio continúa su camino hacia Liverpool sin mayores percances. Tras dejar Birmingham, para a almorzar en una estación de servicio. Por suerte, no necesita repostar, ya que continúa la crisis de la falta de combustible en el Reino Unido y en esa gasolinera no hay carburante.  

Solo le faltan 150 kilómetros para llegar al destino.

Gasolinera sin carburante.

12.00 horas. Desagradable sorpresa

Al mediodía llega a la empresa que espera la mercancía en el Puerto de Liverpool. «Nada más llegar, una sorpresa que nos encontramos muy a menudo en este país: no hay muelle de descarga y te dan una transpaleta para que yo sea quien descargue». 

«Inglaterra es el único país que he visitado a lo largo de estos 17 años donde siguen anclados en el pasado. En toda Europa te dan una máquina eléctrica para descargar y de esta manera el conductor no sufre con el peso que tiene cada palet (alrededor de 800 kilos)», dice.

Una de las grandes reivindicaciones de los camioneros es, precisamente, que ellos no sean quienes tengan que descargar. En Portugal ya lo han prohibido. «A ver si cunde el ejemplo en el resto de países, sobre todo en España. Estamos realizando un trabajo que no nos corresponde. El día que en España dejemos de realizar esta práctica se crearán miles de empleos», asegura.

Por si fuera poco, en la descarga aparece un imprevisto: «No puedo sacar un palet debido a que está pegado al de al lado. Además, se niegan a ayudarme».

Al final, la empresa de Emilio le dice que cierre las puertas y que deje la mitad de la mercancía allí hasta que se solucione el problema. «A los pocos minutos deciden ayudarme y termino con la descarga». 

 15.00 horas. Falta de conductores

Su misión no ha terminado aún en la isla británica. La falta de conductores en el Reino Unido ha provocado que las empresas del transporte españolas sean contratadas para trabajos nacionales en este país. «La empresa me da orden de carga para mañana y comienzo hacer camino al puerto del día siguiente». En el camino, un accidente grave de circulación obliga al cierre de la vía de circulación. Esto le hace perder a Emilio más de una hora, pero finalmente, a las 19.20 horas, encuentra un parking privado cerca de Cambridge (por 35 libras) para pasar la noche.

Han sido 9 horas y 30 minutos de conducción.

Martes 16

 07.50 horas. 12 horas de descanso

«Esta noche hemos descansado 12 horas; tocaba un descanso de 11, pero al tener la carga de hoy a las 8 hemos dormido un poquito más». 

Nada más llegar a Huntindong le asignan muelle y en poco más de 50 minutos está cargado.

La mercancía va para Faversham, a unos 45 kilómetros de Dover.

 12.30 horas. Sale de vacío

Tras descargar su último encargo en Reino Unido, la empresa le comunica que se dirija a Calais, suelo francés. «Pido permiso para salir en ferry porque existen unos espacios para los conductores donde tenemos duchas, espacios de relax y comida caliente».

En menos de 4 horas está en Francia, «duchado y relajado».

 17.30 horas. Última misión

Nada más llegar le comunica la empresa que comience a realizar el descanso de 24 horas. A Emilio le queda cargar en el país galo para volver a llevar nueva mercancía de Danone a Valencia. Entonces podrá volver a Totana (el sábado), dejar el camión y descansar como es debido en su casa, en Calasparra, ocho días después de emprender el viaje.

Mientras llega ese momento, de nuevo, nuestro conductor se pone en busca de una nueva estación de servicio. «La niebla se apodera de la noche, y después de varios días de trabajo sin cesar, procedemos a descansar».