María Trinidad Herrero Ezquerro (Calahorra, La Rioja, 1961) es catedrática de Anatomía y Embriología Humana en la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia y profesora docente de Anatomía Humana desde hace 35 años Se licenció en Medicina y Cirugía (1979-1985) en la Universidad de Navarra y se doctoró en Medicina y Cirugía en 1987. En 2011 se licenció en Periodismo y en 2014 en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Murcia. Entre otros cargos y distinciones, Herrero fue vicedecana en la Faculta de Medicina de la Universidad de Murcia entre 2000 y 2006 y vicedecana de Medicina en la Universitat Jaume I; además es miembro honorífico de la Asociación Médica Argentina, vicepresidenta del Patronato de HEFAME desde 2019. Ha sido investigadora principal en más de 25 proyectos de investigación competitivos regionales, nacionales e internacionales.


Se siente una mujer con mucha suerte, a la que le han ofrecido todas las facilidades para poder desarrollar sus potencialidades. María Trinidad Herrero ha sido elegida como académica de la Real Academia Nacional de Medicina de España para ocupar el Sillón 31, el de Anatomía. La ya académica electa será la cuarta mujer que consigue un asiento en la vetusta institución desde que se fundó en 1811.

Ya desde su infancia pudo aprovechar los «excelentes y avanzados» programas educativos que se impartían en el Santa Teresa de Jesús, y disfrutar de un entorno familiar que le inculcó la importancia de «querer aprender siempre, el hambre de saber» y la lectura. Desde muy joven se sintió atraída por todo lo relacionado con el sistema nervioso. «¿Por qué soñamos?, ¿por qué lloramos?», eran preguntas que se hacía desde que tenía uso de razón. Su contacto temprano con la naturaleza y el campo en la Ribera del Ebro selló un amor y un respeto a la tierra que perdura hasta el día de hoy.

Su relación con la Región llegaría mucho más tarde. El primer contacto con la Comunidad tuvo lugar cuando sólo tenía 16 años, gracias a un viaje familiar, a finales de agosto, del que conserva un poderosa imagen de la Plaza de la Catedral. «Recuerdo el calor húmedo y marrón, como el color de la piedras de la Catedral antes de que la restauraran». De otra visita, en abril de 1993, destaca el profundo impacto que le causó el olor a azahar. Finalmente, tras superar la oposición para ser profesora universitaria en la Universidad de Murcia, «me vine a vivir al Mar Menor, estuve tres años, una gozada, una maravilla que hay que preservar», asegura con cierta nostalgia: la laguna que conoció en 1993 era «limpia, transparente, un enclave idílico».

Esa curiosidad sin límites que se forjó en ella de niña fue la que la llevó, tras formarse en Pamplona, a ser catedrática de Anatomía y Embriología Humana en la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, directora del Instituto Oficial Universitario de Investigación en Envejecimiento (IUIE), presidenta de la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región desde 2018, o presidenta de la Asociación de Mujeres Científicas de la Región (Lyceum de Ciencias), desde 2017, entre otras muchas responsabilidades.

Admite que todavía no ha tenido tiempo para digerir su elección como académica y que de vez en cuando se pregunta si será verdad. Por supuesto se siente feliz pero advierte que es una «gran responsabilidad y un compromiso». No se entra en la Academia, nos cuenta, para decir que eres académica sino para cumplir y trabajar por los objetivos de esta institución «tan importante para la medicina y para la historia de las academias de España».

Los discursos que se realizan en las tomas de posesión de la Academia Nacional de Medicina suelen referirse no sólo a temas en los que han trabajado y son especialistas los nuevos integrantes, sino que también deben estar vinculados al sillón específico que ocupan, que en el caso de Trinidad es el de Anatomía. En este sentido, adelanta que el discurso que dará el próximo mes de noviembre probablemente se enfoque en los ganglios basales, esas grandes estructuras neuronales ubicadas en la profundidad de los hemisferios cerebrales y que están relacionados con la enfermedad de Parkinson, y otras afecciones del sistema nervioso.

Sus principales líneas de investigación han estado ligadas al envejecimiento cerebral, la neuroinflamación, enfermedad de Párkinson y Alzheimer, anatomía aplicada con técnicas neurométricas o la salud humana desde una perspectiva de género.

A pesar de que ha luchado durante muchos años para visibilizar los referentes femeninos en la ciencia y que promueve desde el Lyceum la equidad entre hombres y mujeres, se resiste a considerarse a ella misma un referente como mujer científica. «No creo que sea un modelo o un referente, los verdaderos modelos son mis compañeras y amigas que han sido madres, hijas, esposas, y además grandísimas científicas y y profesoras; yo he tenido más tiempo, simplemente».

Actualmente está implicada en un proyecto sobre inmunosenescencia, (el deterioro gradual del sistema inmune provocado por el avance natural de la edad), que además abordará desde una perspectiva de género.