La cerceta pardilla está en su momento más crítico. Esta especie, junto con la malvasía cabeciblanca, es otra de las aves acuáticas (familia de las anátidas) más emblemáticas de España y su población hasta 2019 se cifraba en 45 parejas, contando con una tendencia decreciente en los últimos años. Las marismas del Guadalquivir y el sureste español han sido hasta ahora los hábitats frecuentados por la cerceta, que en invierno emigra hasta los países del norte de África. El Ministerio para la Transición Ecológica declaró a la especie en «situación crítica» en 2018, las comunidades valenciana, andaluza y manchega la catalogan ‘en peligro de extinción’ y en la Región de Murcia se considera ‘extinta’.

Despues de varios intentos, la Unión Europea ha concedido a España un proyecto Life para recuperar a la cerceta pardilla marcando como objetivos aumentar a un mínimo de 125 parejas reproductoras el censo nacional y mejorar y restaurar el hábitat en al menos 3.000 hectáreas en lugares críticos donde hasta ahora se había constatado la presencia o reproducción de la especie. El Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Fundación Biodiversidad, será quien coordine este proyecto Life, que cuenta con un presupuesto total de 6,3 millones de euros.

El proyecto de recuperación de la especie se centrará en la Región de Murcia, Alicante y Andalucía. La Asociación Naturalista del Sureste (Anse) y la Consejería de Medio Ambiente se han sumado a este plan con actuaciones muy concretas en la comunidad. Las charcas de la rambla de Las Moreras en Mazarrón es el lugar señalado para centrar los principales esfuerzos en esta especie dentro de la Región. Este emblemático lugar acoge a aves migratorias que hacen un parón camino de África y es donde por última vez se constató la reproducción de una pareja de cercetas. «La Comunidad se encargará de acondicionar las charcas y realizará un vallado perimetral, mientras que Anse instalará jaulones de suelta para liberar a cercetas criadas en cautividad. Gracias a estas instalaciones se irán adaptando poco a poco al entorno», explica Ángel Sallent, biólogo y técnico de Anse.

El proyecto contempla la suelta de entre 20 y 30 ejemplares en la Región, aunque probablemente acaben siendo más. Las actuaciones no se quedan en este punto. Anse también pretende firmar convenios de custodia del territorio con ayuntamientos como Molina de Segura, Alhama de Murcia o la empresa Hidrogea para actuar sobre los hábitats donde también se ha constatado la presencia de esta especie: Las lagunas de Campotejar, la vieja depuradora de Alhama en el entorno de los Saladares del Guadalentín y en la depuradora de Cabezo Beaza. «Son los mejores humedales de interior donde podemos trabajar por mejorar la presencia de la cerceta en Murcia», subraya Sallent. Las actuaciones se centran en espacios incluidos en la Red Natura 2000, donde con un programa de cría en cautividad «se reforzará las poblaciones de esta especie», señalan desde la Fundación Biodiversidad.

La especie depende del nivel de agua de los humedales para poder reproducirse con éxito. Las precipitaciones, la calidad y la cantidad de agua disponible en las localidades de cría determinan el hábitat adecuado y son los factores clave de las fluctuaciones interanuales observadas en las aves de cría. La cerceta pardilla anida sólo donde hay agua durante parte del verano, así como en pantanos transformados con menor disponibilidad de agua en el verano, pero con menores densidades de población.

Compra de fincas en El Hondo

Anse, junto a la organización SEO/BirdLife, pretende cerrar antes de acabar 2021 la compra de una finca en el parque natural El Hondo en Alicante para gestionar los humedales de este espacio protegido y ofrecer un entorno seguro a una especie que se puede cazar en la Comunidad Valenciana. Habrá un plan de gestión de esta finca que, junto a otra comprada por la Confederación Hidrográfica del Segura, permitirán conocer un poco más a la especie, hacer una campaña de anillamiento para controlarla, así como saber cuáles son sus amenazas e intentar eliminarlas. La reducción de los recursos hídricos en los humedales, la caza, la predación y la competencia con otras especies exóticas invasoras son algunas de las razones por las que hasta ahora la pardilla no logra estabilizar su población en España.

El proyecto será presentado mañana por el Ministerio y contará con la presencia de Pedro García, director de Anse, y Antonio Luengo, consejero de Medio Ambiente de Murcia.