Una semana más tarde de los previsto, pero los murcianos Pilar Llanos Vieites y Juan Carlos Pérez ya esperan esperan en el Aeropuerto Internacional Ramón Villeda Morales, de San Pedro de Sula, al avión que les traerá a España por fin después de una auténtica odisea por el Caribe. La pareja, que junto a otros siete amigos viajó a Honduras el pasado 10 de marzo para disfrutar de unas pequeñas vacaciones, se había quedado atrapada en el país centroamericano tras decretarse el estado de alarma y la suspensión de los vuelos al extranjero como medida de prevención ante la expansión del coronavirus.

Los murcianos atrapados en Honduras emprenden la vuelta a casa

Perdieron su coche de alquiler, lograron a duras penas alargar unos días su estancia en el piso en el que se hospedaban y temían por su seguridad en vistas de que en algunas localidades cercanas ya se había aplicado el estado de sitio -más restrictivo que el de alarma- y de que los lugareños les avisaron de que, en caso de comenzaran a escasear los suministros en la isla, comenzarían los saqueos. Hablaron con el consulado y hasta escribieron al alcalde de Murcia, José Ballesta, y al presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, pero si situación parecía estancada.

Sin embargo, en las próximas horas llegarán a España después de vivir una última aventura hondureña: un día entero para realizar un trayecto -de Roatán, isla en la que permanecían hasta ayer, hasta San Pedro de Sula- que en condiciones normales debía ser de "45 minutos", aseguran. "Metidos en un barco carguero, tirados por los pasillos de la cubierta, al sal, sin sombra, sin comida ni bebida€", recuerda Pilar sobre el viaje que le llevó hasta La Ceiba, que se alargó durante doce horas. Finalmente, hoy han podido coger un autobús -tres horas y media más- hasta el aeropuerto, donde en este momento esperan al avión fletado por el Ministerio para volver a casa junto a otros españoles desperdigados por América Latina.

De hecho, según contaba la murciana a este periódico pasadas las cinco de la tarde, el citado avión había despegado con dos horas de retraso desde Guatemala, y todavía debía pasar por El Salvador antes de aterrizar en Honduras para poner dirección a Madrid. "Nuestra llegada estaba prevista para las cuatro de la madrugada de mañana, pero me parece que se va a retrasar bastante€", lamentaba. Aunque, a estas alturas, reconocía, un retraso ya es lo de menos...