El proyecto de la conversión de la plaza de abastos de Gisbert en un gastromercado está cada vez más cerca. La primera fase de la remodelación del edificio ya está en licitación y el Gobierno confía en que las obras puedan comenzar “de forma inminente, antes de que termine este año”, en palabras del teniente de alcalde y concejal de Turismo, Comercio, Sanidad y Consumo, Manuel Padín. El edil confía en que "antes de que acabe 2023" el proyecto ya está completo y el mercado funcionando.

Estos primeros trabajos, que cuentan con un presupuesto base de 411.400 euros y tienen un plazo de ejecución de tres meses, se centran en rehabilitar la fachada principal, que actualmente cuenta con humedades y es muy opaca. Por ello, se abrirá mediante más ventanas, con el fin de “ofrecer el interior del mercado a la calle y hacerlo más atractivo”, destacó Padín. Además, el tipo de piedra con la que está pavimentada la calle se prolongará en la parte de fachada que se interviene.

Esta primera fase también incluye varias actuaciones en el interior, como su desmontaje integral, incluidas las instalaciones, la demolición de techos, tabiquería y escaleras, así como reparaciones en el forjado interior y el tratamiento de humedades en los muros, con el fin de hacerlo más diáfano. También se van a demoler rampas y alicatados y el suelo y se colocarán nuevas escaleras y rampas.

Recreación de como quedará el interior, en el que se dispondrán mesas con vistas a la calle. L.O.

Una vez concluidos estos trabajos arrancará una segunda fase, que se centrarán en “habilitar una zona de mesas y sillas para dar cabida a los clientes que quieran disfrutar de la gastronomía en el propio mercado", según aseguró el teniente de alcalde. De este forma, el mercado de Gisbert se convertirá en un gastromercado, en el que los comerciantes podrán vender sus productos y ofrecer degustaciones a los clientes, como ocurre en espacios ubicados en otras grandes ciudades, como Madrid, Barcelona o Valencia. 

Esta fase tendrá un coste de unos 700.000 euros y su plazo de ejecución rondará los 6 meses. El Gobierno ha solicitado ayudas europeas para la reforma del Mercado que suponen una subvención de 1.100.000 euros que “confían recibir antes de que acabe el año” y que les ayudaría a “recuperar la primera inversión de 411.000 euros para las arcas municipales y destinar ese dinero a otros proyectos", subrayó el edil de Comercio.

Frutería, pescadería, cafetería y más

Tal y como recordó Padín, un grupo de empresarios ofreció un proyecto para volver a abrir el mercado “que todavía está analizando el servicio jurídico para su aprobación definitiva”. Si este finalmente sale adelante, el interior contaría con un total de 16 puestos, que se podrían unificar en función de sus necesidades, en los que se ubicarán una carnicería, un local de salazones, una frutería, una panadería y una cafetería, entre otros. Asimismo, se ubicará el único comercio que quedaba en el mercado antes de que cerrara, una pescadería. Todos los productos se podrán comprar y degustar en el propio edificio.