Tras los dos días de debidas inspecciones por parte de los profesionales de Sanidad Animal de las casi 900 reses atracadas en el Puerto de Cartagena a bordo del buque de ganado Karim Allah, los inspectores concluyeron ayer que "procedería su eutanasia sin crueldad y posterior destrucción de los cadáveres" en base a los criterios de la Ley de Sanidad Animal y de la normativa de la Unión Europea, lo que hace presuponer que finalmente sí estarían enfermos, lo que habría sido la primera causa por la que Turquía denegó la entrada del barco en su territorio.

Según especifica el informe técnico de los inspectores, las vacas se encuentran repartidas por las distintas cubiertas del buque, aunque se desconoce el paradero de 9 de los animales, que figuraban en el recuento inicial pero no están a bordo del barco, ni vivas ni muertas, lo que ha dado pie a especular con que fueron arrojadas por la borda del mismo en alta mar en algún momento de la travesía, sospechando que estarían demasiado enfermas para continuar el viaje.

Aunque aún faltaría una decisión en firma por parte del Ministerio de Agricultura, LA OPINIÓN ha podido acreditar que en el Puerto y junto al barco ya se han empezado a apilar contenedores, que servirían para introducir los cadáveres de las reses y trasladarlos a su pertinente destrucción según las normativas sociosanitarias.