Espacio abierto

Ser emprendedor: sueño o pesadilla

28.07.2016 | 04:00

Todos los días surgen buenas ideas de negocios, pero cómo llevarlas a cabo y no arruinarse en el intento es lo realmente importante.
Aún contando con un producto excelente, la mayoritaria de las empresas cierran en su primer año por falta de liquidez, debido a un incumplimiento en las previsiones de ventas, siempre muy optimistas, y a un exceso de costes fijos. La reducción de dichos costes es imprescindible para garantizar su supervivencia y, de esta forma, ganar tiempo al mercado. Ese tiempo es necesario para que tus primeros clientes hablen bien del producto y te ayuden a mejorar sucesivas versiones.

Tras esta primera fase de prueba, y confirmada la buena aceptación por parte del mercado, no debemos llevarnos por el camino del entusiasmo y el exceso de optimismo, porque nos animaría a endeudarnos personalmente en la búsqueda de un mayor y más rápido beneficio individual.

Dado que cuentas con algo que no tiene un poseedor del dinero, una empresa capaz de generar valor y riqueza, ahora debes saber poner en valor tu futuro beneficio y atraer nuevos recursos que ayuden a su crecimiento. Hay que limitar en todo momento tu riesgo financiero familiar, aunque para ello debas renunciar a parte del beneficio futuro. Te prometo que dormirás mucho mejor.

La primera palabra que utilizaría para describir el éxito empresarial es la constancia, por encima de todo. En segundo lugar, el conocimiento, vía formación y experiencia. Todo modelo de negocio requiere de tiempo, independientemente de los recursos económicos con que se cuente.

Es imprescindible poner a prueba el modelo en un mercado localizado y medible, y conocer de primera mano la opinión de nuestros clientes iniciales. Esa primera fase nos llevará a una encrucijada: desechar el proyecto, apostando por otro nuevo y diferente, o invertir más tiempo y recursos económicos en buscar el camino del crecimiento junto con la rentabilidad. No hay más opciones. Para sobrevivir hay que crecer, tanto en nuevos mercados como en la mejora del producto mediante una continua innovación.

En cada situación de éxito o fracaso debemos aprovechar el beneficio generado en conocimientos y experiencias que nos aporta porque es una etapa imprescindible de aprendizaje y mejora profesional.

Es importante que la primera fase de cualquier modelo de negocio no se convierta en un escollo insalvable y nos impida pasar al siguiente nivel de crecimiento personal y profesional. Para ello, recomiendo no dejarnos llevar por las emociones y, en todo momento, aplicar si es posible una serie de recomendaciones.

Debemos saber atraer y contar con un equipo comprometido y complementario, independientemente de los recursos con los que se cuente. No debemos asumir riesgos innecesarios, especialmente en la primera fase de prueba del modelo de negocio. Debemos apostar por la figura del socio y hacerle partícipe de los beneficios futuros.

El número de socios dependerá del campo de conocimientos y recursos que requiera nuestro modelo. Debe ser un profesional que aporte experiencia, conocimiento y parte de su valioso tiempo. Ha de permitirnos no externalizar ninguno de los trabajos a realizar, especialmente si tiene costes fijos, aquellos a los que debemos hacer frente independientemente de las ventas realizadas.

Es necesario que cada socio cuente con recursos propios generados a través de otra actividad profesional, negocio o del propio ahorro.
En una primera fase, no deben imputarse costes salariales sobre la empresa. Lógicamente dicha dedicación parcial de los socios provocará cierta sensación de lentitud en el cumplimiento de los objetivos y una mayor necesidad de organización interna. Esta etapa de introducción debemos aprovecharla para pensar, desarrollar y mejorar nuestro producto tras analizar y conocer nuestro primer mercado objetivo.

En todo momento tenemos que ser capaces de separar los recursos necesarios para el bienestar de la familia y los requeridos por la empresa. Especialmente en sus inicios, debemos trabajar con los recursos que nos sobran. Posiblemente ese año las vacaciones serán con los abuelos, ya habrá otro año para viajes en pareja.

En cada una de las etapas de crecimiento de la empresa, deberás marcarte sucesivas líneas rojas y aplicar siempre dos estrategias claves: prudencia y sentido común.

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