Por si encaja

Escatológica meditación

20.04.2016 | 09:49
Escatológica meditación

Decido acogerme al programa de prevención del cáncer colorrectal que, como no pocos conocerán, arranca en casa con una autorrecogida de muestra de heces acorde con bastantes de los ingredientes ofrecidos por otros cuantos programas que, de cara a la más que previsible cita de finales de junio, volverán a entrar en plena ebullición de aquí a nada. Y, en este caso además, no sabemos cuánto tiempo pasarán hirviendo antes de aplicarse. Si hasta aquí habían surgido de inmediato y aún así nos han puesto perdidos, queda por descubrir qué llegará al organismo colectivo ahora que previamente se lo tienen que ventilar entre gente que no se aguanta. Me propongo enfrentarme a la escatológica realidad nada más levantarme, por lo que el primer objetivo con esta memoria flácida es que no se me olvide. Antes de acostarme reviso el fondo de papel higiénico, elemento volátil donde los haya en la paz del hogar siempre que no se compare con el de José Manuel Soria en Panamá, que al final debe ser de los que rascan porque el hombre se ha esforzado en hacer creer que ni siquiera sabía que los tenía. También me ayudará a recordar la trascendente cita con el retrete la última lectura nocturna que me meto entre pecho y espalda acerca de los detalles de la estancia del mejor ministro de Economía de la democracia para sus amiguillos en un centro de meditación y relajación hace un mes de esto. Según el encargado y asimismo lama, los asistentes alcanzaron la paz interna „una pasta gansa por seis días de inmersión monacal es algo que Rato puede permitirse tras la bárbara agenda desplegada„ y se desenchufaron del mundo al «desarrollar la claridad y la lucidez de la vida para lo que debían soltar la mente». Pues sí, lo único que hace falta es que Rodrigo siga soltándose. En cambio, llega un momento en que la plebe ya no sabe si es mejor meditar sobre la cantidad de inmundicias o pasar porque se hace mala sangre y empeoran los análisis. Pues es lo único fijo que revelan las muestras: que, entre las mierdas, también hay clases.

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