Ganarse el pan

Primero obreros y luego, futbolistas

Los jugadores del Águilas, Vergara, Fran, José Manuel y Joaquín, terminan el día entrenando después de acabar sus respectivas jornadas de trabajo

07.06.2016 | 09:20

Agricultores, electricistas y panaderos son algunos de los oficios que tienen los jugadores que componen la plantilla de un Águilas que está luchando por conseguir el ascenso a Segunda B.

Con la falta de recursos económicos y la desaparición del histórico Águilas CF, se fundó en la temporada 2010-2011 el actual Águilas FC, equipo que con tan solo seis temporadas de vida logró un ascenso a Tercera División como campeón de Preferente Autonómica, y ha jugado tres fases de ascensos a Segunda B, además de la que está disputando esta temporada y que se encuentra en semifinales ante el Lagun Onak tras el empate a cero del encuentro de ida en Guipúzcoa.

Con la fundación de este nuevo club y la falta de recursos se tiró de cantera, dándoles confianza a los jugadores de la casa, hasta tal punto que están demostrando que para estar entre los mejores equipos de la Región de Murcia, no hay que buscar fuera teniendo en cuenta lo que hay en la cantera aguileña.

Esta puede ser unas de las claves de este Águilas FC, que se pueden lograr objetivos con tan solo cinco jugadores que no son aguileños y 15 que nacieron en la ciudad costera. La mayoría han coincidido en la escuela de fútbol ACREF Águilas y llevan jugando juntos los seis años de historia de este club, a los que se les van uniendo los jóvenes que llegan de la escuela de fútbol, como son los casos de este año de Diego Ruiz y Jimmy, por lo que la compenetración y el entendimiento entre todos es máximo.

Una plantilla totalmente amateur que compagina el trabajo con su afición, el fútbol. Hasta cuatro jugadores aguileños, Vergara, Fran, José Manuel y Joaquín, después de pasar unas largas jornadas trabajando en el campo, aún tienen fuerzas para terminar el día con una sesión de entrenamiento en El Rubial, al igual que el capitán Javi Soto, que es montador de aires acondicionados, o Emilio, quien es el primero en levantarse, un horario de madrugar al que le obliga su profesión de panadero.

El veterano Gil es electricista, Juan trabaja en una empresa relacionada con la agricultura y Javi Méndez, de recepcionista en una clínica médica, al igual que los foráneos Juanmi y Cantaruti, que ejercen como camareros. Todo esto implica, además del esfuerzo físico y mental, que cuando tienen que realizar desplazamientos tan largos como los que han hecho en este play-off a Euskadi, toca pedir permiso en el trabajo y esperar la compresión por parte de los jefes. Todos representan, de una u otra manera, es parte del fútbol de verdad, el de gente que no puede vivir de este deporte y tiene que compaginarlo con otra actividad que le reporte cierta estabilidad económica.

A este ADN del equipo se suma la comunión que existe con el centenario El Rubial, en donde ya se han jugado 16 fases de ascenso, quince a Segunda B y una a Segunda.

La veteranía de una afición fiel de unos 500 aguileños en la temporada regular y unos dos mil más en play off, que saben que su aliento desde la grada es sumamente importante para sus vecinos, los aguileños que llevan la camiseta de su equipo, y de los cuales hay algunos que han disputado tantas fases de ascenso como el centenario campo, como es el caso del capitán Javi Soto, quien ha jugado nueve fases de ascenso, dos con el desparecido Águilas CF; una con el Cartagena; dos con el Horadada y cuatro con el actual Águilas FC. Las mismas cuatro que han jugado la mayoría de aguileños de la plantilla, por lo que la experiencia en esta competición de ascenso es la principal baza de un equipo modesto, pero implicado por la causa.

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