Jazz San Javier

El legado de James Brown

The JB's recuerda a 'El padrino del soul' en San Javier con un concierto brillante en ritmos y sonido Jaume Vilaseca completa la noche

24.07.2016 | 04:00
El legado de James Brown

Con motivo del 10º aniversario de la desaparición del 'Godfather of soul' James Brown, figura indispensable en la evolución de la música moderna (fue el creador del funk que luego se llamó 'raw funk' o 'deep funk' para diferenciarlo de otras variantes posteriores como el funky discotequero), algunos de sus antiguos músicos decidieron reunirse de nuevo como The JB's para una serie de conciertos excepcionales que explotan la nostalgia.

La banda, bajo la dirección del trombonista Tyrone Jefferson, uno de los artífices del espectacular sonido de la banda de soul y funk más brillante del mundo, ofreció el repertorio íntegro de los conciertos de James Brown. El gancho a priori era perfecto: once músicos en escena con una sección de metales impactante y la participación de Martha High (en realidad se apellida Marvin), principal corista -y confidente- de James Brown durante 35 años (empezó a trabajar con él en 1965). Además, el gran Danny Ray 'The Capeman' (al final mostró la legendaria capa verde), maestro de ceremonias de James Brown desde 1960 (de blanco inmaculado y con poco fuelle; cuando se incorporó a JB Band todavía llevaba brackets); el bajista Fred Thomas (leyenda viva) y el batería Tony Cook -eran la sección de ritmo original de The JB's desde 1976- y con un conjunto de grandes músicos que contribuyeron a crear los impresionantes directos del Padrino del Soul, además de otra cantante de primera línea, Cynthia Moore (The Bettersweets). En definitiva una banda de funk compuesta por ex músicos asalariados del Padrino, que oficialmente se llama The JB's Original James Brown Band featuring Martha High.

La banda, ataviada para la ocasión (El Padrino no habría consentido que salieran 'de trapillo'), arrancó con varios instrumentales de funk; algunos clásicos de James Brown como Hot pants y Make It Funky caldearon el ambiente con el empuje de los vientos y sus notables coreografías, más la brillante sección rítmica, que incluía al notable percusionista. Danny Ray presentó a la primera vocalista de la velada, Cynthia Moore, voluminosa y picarona, con una potente voz de trueno que cantó algo abatida por el calor («Caliente...Hooooot», se lamentaba) Ain't it funky, Papa's Got A Brand New Bag e, introducida por un redoble de timbal de orquesta, un It's A Man's Man's Man's World al que le faltó garra ( Brown llevaba las baladas a otra dimensión, sonaba al borde de las lágrimas).

Otra vez salió a escena Danny Ray (un tipo pequeño, encorvado, de ojos hundidos, que sería durante décadas el maestro de ceremonias del show, y acabó haciendo el número de la capa, que mostró al final) para introducir a 'la estrella' (así la presentaron) de la formación, Miss Martha High, con una cresta mohicana, rubia a lo Tina Turner en Mad Max, y la cosa mejoró aunque con altibajos. High formó parte de grupos como The Rainbows, The Marquees (Marvin Gaye) y actuó junto a artistas como Billy Stewart. En la actualidad compagina las actuaciones de JB's con el liderazgo de Speedometers ,y gira junto al saxofonista Maceo Parker. No se puede negar que a sus 70 años esté en forma. Cantó un tema propio, «Hardest working woman», con la fuerza que desprendía el título, y resultó un poco descafeinada en I Feel Good o Cold Sweat'?) . Luego la banda volvió al funk duro con Give it up or turn it loose, que firmó Charles Bobbit ,quien se había incorporado a la troupe como asistente personal en 1966, y siguieron con una balada gospel, Try me, en la que High pidió que bajaran la música al inicio para pedir un minuto de silencio por las víctimas de Niza. Vuelta al funk duro a lo Tina con Payback, y despedida con clásicos inmortales: Please, please, please («con esta canción empezó todo», dijo High), y Sex Machine, dirigida por el bajista cantando-. El bis fue Gimme some more con los músicos liándola con solos y estrechando las manos del personal, que lo celebró.

Nada comparable a los directos de James Brown -el de «say it loud, i'm black and i'm proud» (dilo alto, soy negro y estoy orgulloso de ello)-, que se convertían en frenéticos shows con bailarinas y todo, y más propio del circuito de viejas glorias tan rentable en Estados Unidos. Resultó menos verbena de lo que esperábamos, y la gente lo pasó bien bailando. De eso se trataba.

Abriendo la velada, el pianista y compositor catalán Jaume Vilaseca, uno de los músicos más versátiles del jazz español, especializado en la fusión del jazz con el flamenco, la música latina, el rock y la música hindú, que ha pasó por el festival y ahora volvía con nuevo disco Jazznesis II, nueva incursión en la música del grupo Genesis, acompañado por los mismos compañeros en el trío básico (Dick Them al bajo y Ramón Díaz a la batería y percusiones), el virtuoso del sitar Ravi Chari,y la cantante Mar Vilaseca, una de las voces del nuevo jazz catalán.

Jaume Vilaseca empezó con dos temas de Genesis (Aniway y Time Table), y dijo que iba a basar su concierto en otras canciones de los 70: Lately (Stevie Wonder) y Just the two of us, la más renombrada canción de Grover Washington Jr, ambas cantadas con dulzura y más intención que otra cosa por Mar.

El sitarista apareció en otra pieza de Genesis, Follow you follow me, en la que exploraron las sonoridades más diversas a partir del lenguaje de la música improvisada, combinando pasajes muy melódicos con otros más angulosos, jugando con diferentes atmósferas. También hubo mestizaje de flamenco, jazz latino y música india (Circles), y no faltaron Drummun & Bai para lucimiento del sitar; una reelaboración del Cant des ocells, que desde Pau casals ha quedado como una canción de paz, o Cañitas una pieza de aroma flamenco habitual en su repertorio a la que Chary añadía unos ragas de percusión ritmica con la voz. Ya en la recta final acometieron Across the universe de los Beatles, a ritmo de bossa con la voz de Marta, y un prescindible bis de Bésame mucho con Mar acompañada por el piano. Aunque el mayor protagonismo fue para el sitar , disfrutamos con el lirismo del piano de Vilaseca, y de sus secundarios de lujo, Dick Them y Ramón Díaz , que estuvieron a la altura en su acometida de mantener el 'Groove ' durante todo el concierto y luciéndose en sus respectivos solos. Evocadora sesión de jazz transfronterizo.

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