Educación

Los grupos de WhatsApp, los nuevos enemigos de los profesores

Las agresiones verbales de los padres a los docentes aumentaron el pasado curso y, según ANPE, esto se debe a que la mensajería móvil se usa como «un cómodo medio para comunicarse entre ellos y poder difundir difamaciones e insultos gratuitos» sobre los maestros de sus hijos

29.11.2015 | 23:53
Los reponsables de ANPE dieron este viernes una rueda de prensa para presentar su informe

Los testimonios

  • «No les importan las calificaciones, amonestaciones ni nada» «En cuarto de ESO tengo tres alumnos repetidores que creo se sienten presionados por la obligación de asistir a clase y responder a las normales exigencias de las tareas escolares. No puedo soportar sus actos de indisciplina, que no sé como resolver, puesto que no les importa las calificaciones, amonestaciones ni nada». (Profesora de Geografía e Historia de Secundaria. Interina, 34 años).
  • «Un alumno me insulta a la salida del colegio». «Soy tutora de sexto de Primaria y llamé a los padres de un alumno para comunicarles las faltas de aplicación y conducta de su hijo en la clase de idioma. En lugar de rectificar, esto ha servido para empeorar su comportamiento, que ha derivado en insultos a la salida del colegio». (Profesora de Inglés de Primaria. Con plaza fija, 28 años).
  • «Tuve que sacarlo al pasillo y me llamó hijo de puta». «Tuve que sacar al pasillo a un alumno de tercero de ESO para poder continuar con las tareas de clase. Me llamó hijo de puta, entre otros insultos». (Profesor de Tecnología de Secundaria. En expectativa de destino, 38 años).
  • «Me han roto los intermitentes traseros del coche aparcado frente al Instituto. Al presentar la correspondiente denuncia, me dicen en comisaría que poco se podrá hacer si no identifico a los autores y menos si son menores. Es como para sentirnos orgullosos del sistema en que vivimos y trabajamos». (Profesor de Matemáticas de Secundaria. Con plaza fija, 32 años).
  • «En el móvil de la madre de un alumno he podido leer los textos compartidos por un grupo de WhatsApp de madres de alumnos de mi tutoría, conteniendo comentarios y opiniones gratuitas que me afectan en mi dignidad profesional y personal. Cada día resulta más decepcionante para mí trabajar en estas  condiciones». (Maestra de Primaria. Interina, 27 años).
  • «Hablando con un alumno de ESO bilingüe apareció un WhatsApp para ser reenviado, que decía «matar». Le pregunté por el resto (?matar ¿a quién?). En el resto del texto pudimos leer mi nombre acompañado de otras ofensas. Descubierto el autor del mensaje, tuvo que reconocerlo tanto él como sus padres, que no lo podían creer». (Profesora de Lengua y Literatura de Secundaria. Con plaza fija, 42 años).
  • «Los padres de un alumno con necesidades educativas especiales me han denunciado o han formulado quejas ante la consejería de Educación, porque el niño se ha tirado al suelo en lugar de realizar el ejercicio propuesto. Los padres afirman que lo he tirado yo. Me encuentro ante una falsa acusación que me tiene preocupada». (Maestra de Primaria. Interina, 32 años).
  • «Soy tutora de un niño de cuarto de Primaria que ha sido trasladado a este centro por su mal comportamiento en el que estaba escolarizado. La madre me acusa de
    haberle arañado en el brazo cuando lo conducía a Jefatura de Estudios. Dice que le ha hecho fotos, aunque nadie observa arañazo alguno. No puedo permitir que me acuse impunemente, por lo que quiero asesoramiento para conseguir que se retracte». (Maestra de Primaria. Con plaza fija, 45 años).

El pasado curso las agresiones verbales o físicas de los padres a los profesores registraron un aumento con respecto a años anteriores, sobre todo en Infantil y Primaria. Así, ANPE registró el pasado curso tres casos más que el año anterior, y desde el sindicato alertan de que este incremento de actos conflictivos por parte de los padres podría estar relacionado con «el aumento de padres que, año tras año, se incorporan al manejo de nuevas tecnologías, como el caso del WhatsApp, utilizado para comunicarse entre ellos y poder difundir opiniones e insultos gratuitos».

Así se refleja en el informe del Defensor del Profesor, que ayer fue presentado por el presidente de ANPE, Clemente Hernández, quien también destacó «el repunte» en los casos de conflictividad en los centros tanto de padres como de alumnos a sus profesores, una tendencia que hasta el curso pasado iba a la baja, pasando ahora de 108 a 118 casos.

De hecho, los datos recogidos por este sindicato –desde ANPE apuntan a que en la Región habrá muchos más casos que llegarán a otros sindicatos o que, simplemente, no se denuncian– señalan que los casos de acoso e insultos de padres a profesores han bajado en uno, aunque la cifra (nueve casos) es «preocupante» para ANPE, siendo el 67% de ellos en Infantil y Primaria.

En cuanto a las intimidaciones y agresiones físicas o verbales aumentan a cinco, el 60% en Infantil y Primaria; y las denuncias de padres o familiares aumentan de dos a cuatro, la mitad de Infantil y Primaria y la otra mitad en Secundaria. Todas estas situaciones, según recoge el informe del Defensor del Profesores, tienen unas consecuencias entre el profesorado afectado, que se traduce en cuadros de ansiedad, estrés y pérdida de autoestima (50%); síntomas depresivos (16%); y baja laboral (4%).

ANPE achaca estos resultados a un cúmulo de factores, entre ellos «los recortes educativos, que han conllevado a una mayor carga lectiva entre los docentes, el aumento de la ratio escolar, el descenso de la financiación a los centros para proyectos y de las plantillas escolares». A todo ello se suma también «los cambios de valores en la sociedad», tanto de la Administración como de los partidos políticos emergentes y también por «la actitud» de los progenitores, ya que «el niño tiene su primer modelo en la familia».

Hernández recordó que el pasado mes de febrero en dos centros de Secundaria de Cartagena, en uno de ellos fueron detenidos dos alumnos que portaban armas blancas en sus mochilas y en un segundo, fue arrestado otro estudiante por amenazar a un profesor con una piedra de grandes dimensiones y proferir expresiones del tipo «te voy a reventar la cabeza», «voy a coger una catana que tengo» y «os voy a rajar las ruedas de los coches».

Por todo ello, el presidente de ANPE, Clemente Hernández, destacó ayer en la rueda de prensa que «la violencia es un problema escolar», y el profesorado «percibe cambios en la composición social del alumnado y en sus modelos de conducta, lo que da lugar a situaciones nuevas, muchas de ellas negativas, y cuyo control aún no está del todo previsto en el marco legal del actual sistema educativo».

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