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Juan Manuel Cabrera Pareja

Profesor de latín y griego en un instituto de enseñanza secundaria, tengo 46 años, casado y con dos hijas. Me gusta el deporte, viajar y estoy presente en las redes sociales como ...

Sobre este blog de Sociedad

Blog de opinión sobre la política en la ciudad de Lorca desde la perspectiva del portavoz de UPyD


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  • 11
    Diciembre
    2012

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    Carta abierta al presidente del gobierno de España, o lo que queda de ella

     Comienzo, Sr. Presidente, diciéndole que aunque no le voté en las pasadas elecciones generales le considero mi presidente como del resto de los españoles a los que gobierna. Como tal creo que usted debe ser el que garantice que yo, como ciudadano de este país, tenga acceso a los mismos derechos que el resto de los españoles así como también tengo las mismas obligaciones.

    También tengo que decirle que estoy radicalmente en contra de la política de ajustes y recortes que está llevando a cabo ya que considero que se está desarrollando de una manera tremendamente injusta puesto que recorta servicios básicos como educación o sanidad que penalizan a los ciudadanos más desfavorecidos. Mientras el peso de esta crisis la soportamos funcionarios y asalariados fijos, a los que se puede rapiñar directamente por decreto en sus sueldos sin que podamos hacer nada. Usted es especialmente blando con los más poderosos, con los bancos y con todos aquellos que han sido, de una forma u otra, causantes de esta crisis y beneficiarios de la especulación en la que están metidos en eso que se llaman "los mercados".

    Me parece inaceptable que usted recorte en investigación, que disminuya partidas en educación o privatice la sanidad mientras no recorta gastos en administraciones desmesuradas que presenta duplicidades de servicios o en empresas y todo tipo de institutos que proliferan por estado, comunidades autónomas o ayuntamientos con el único fin de colocar a ese inmenso número de seguidores y amiguetes sin otro oficio ni beneficio que el medrar a costa del trabajo de los verdaderos funcionarios. Usted prometió reducir esos entes, simplificar la administración y ser austero pero mantiene multitud de asesores a su cargo. Tampoco hace nada para parar la sangría que este país tiene en infraestructuras innecesarias como aeropuertos sin aviones, carreteras sin coches o trenes sin viajeros que sólo sirven para aumentar el ego del presidente del reino de taifas correspondiente (pregunte a su compañero de partido en Murcia, Sr. Valcárcel sobre el aeropuerto de Corvera y los otros tres que tiene alrededor). Le recuerdo que mantiene diputaciones que duplican servicios o que no hace nada frente a un número desmesurado de pequeños municipios en este país que no son viables económicamente pero que se mantienen igualmente para colocar amiguetes de partido.

    Tengo que reprocharle que usted está realizando una política idéntica a la que tanto censuró en su predecesor, el Sr. Zapatero, llena de improvisación, de populismo y de promesas incumplidas en las que hoy dice una cosa para al día siguiente hacer todo lo contrario: lo hizo con la subida del IVA, con la congelación de las pensiones (usted la llama subida, pero menos), etc. En definitiva, sigue usted desojando la margarita del rescate mientras aumenta el paro, gracias a una reforma laboral que no ha mejorado nada, siguen los deshaucios de los bancos y este país se empobrece hasta límites que nuestros hijos no conocían.

    Como verá usted yo no tengo una opinión muy favorable sobre su forma de gobernar y si lee algo de lo que escribo en este blog desde hace ya mucho tiempo comprobará que tampoco comparto su política educativa o su actuación en situaciones como los terremotos de Lorca, ciudad en la que vivo y que muere poco a poco ante la pasividad de su actuación. Aún le recuerdo en plena campaña electoral paseando por las calles de mi ciudad en ruinas haciéndose fotos con las víctimas prometiendo cosas que luego no ha cumplido cuando ha tenido la responsabilidad de gobierno.

    Pero el motivo de esta carta no es manifestarle todo esto sino reclamarle algo que aún me parece mucho más grave que todo lo que le he mencionado hasta este punto. Esta navidad no voy a cobrar la paga extraordinaria de navidad porque usted ha decidido que los funcionarios seamos los que paguemos parte de sus despilfarros y de los del anterior presidente. Usted cree que puede meter la mano en mi bolsillo para así poder reflotar a esos bancos y cajas que han especulado desde hace años gracias a la permisividad PP, PSOE e IU que miraban para otro lado mientras usaban sus consejos de dirección como cementerio de elefantes políticos con jubilaciones millonarias y sueldos pagados antes y ahora con el dinero de mis impuestos. Le recuerdo a usted que la paga de navidad no es un aguinaldo que recibo como gracia especial a mi trabajo, no es un premio sino que forma parte de mi salario, se trata de derechos adquiridos que en lugar de pagarse mes a mes se concentran en dos sueldos al año. Gracias a eso este año yo no voy a poder hacer ningún extra en navidad, ni regalos ni gastos especiales de ningún tipo, eso no modificará sustancialmente mi forma de vida, sólo seré un poco más pobre. Mis recortes sí repercutirán de forma muy negativa en el comercio de mi ciudad y probablemente algunos no pasen de este año antes de cerrar definitivamente las puertas del negocio que ha sido medio de vida incluso de varias generaciones.

    Yo no me puedo quejar demasiado porque a mi alrededor veo gente que no tiene acceso ni a lo básico. Si mi paga extra pudiera entregarla directamente a cualquiera de esas familias que esta navidad no tienen nada que echarse a la boca, sin trabajo, sin vivienda y sin ilusiones lo daría por bien empleado. Pero el problema es que lo que ahora me quita sólo servirá para financiar cajas mal gestionadas y pagar salarios descomunales a todos esos colocados a dedo que campan por todas las administraciones.

    Al principio le dije que le respeto a usted como mi presidente porque es el que garantiza que yo como ciudadano tenga los mismos deberes y derechos que el resto de los españoles. Pero es que ya no cumple ni eso. Hoy escucho en la radio que los funcionarios vascos sí van a recibir la paga extra mientras el gobierno parece que no podrá hacer nada por impedirlo. Usted no es un buen presidente al permitir que en este país haya ciudadanos de primera y de segunda. A los compañeros del País Vasco que hacen lo mismo que yo, que trabajan las mismas horas, que viven en el mismo país con el mismo presidente de gobierno, a esos usted no le meterá la mano en el bolsillo porque tiene que pagar un precio político para que luego le mantengan el chiringuito cuando lleguen las vacas flacas, cuando usted tenga que depender otra vez de sus votos para mantenerse en su sillón. Usted es un mal presidente porque permite que ciudadanos de este país tengan privilegios frente a otros, porque permite desigualdades en el acceso a la educación, a la sanidad y a los demás servicios básicos con un sistema fiscal que les deja a ellos más que a los demás, gracias a lo cual ellos sí pueden pagar la extra que nosotros parece que no merecemos. Usted no hace nada frente a unas administraciones autonómicas que desprecian la constitución (esa que garantiza la igualdad para todos), nuestros símbolos y que amenazan nuestra convivencia pacífica. Usted no hace nada frente a los que imponen su lengua y cultura despreciando la común. Usted incluso permite que se pague un precio político frente a la violencia terrorista y a los que la sustentan políticamente despreciando a las víctimas.

    Usted es un mal presidente porque no está gobernando bien, porque no está solucionando los problemas de los españoles y, sobre todo, porque no nos trata a todos por igual sino a unos como ciudadanos de primera y a los demás como españoles de segunda. Es algo que no le perdonaremos los parados, los  funcionarios, los jubilados, los enfermos, los estudiantes, los damnificados por las preferentes, los deshauciados, las víctimas del terrorismo, los marginados lingüísticos y los españoles de segunda que no hemos tenido la suerte de recibir un concierto económico especial.  Todos aquellos que hoy somos más pobres por su mala gestión y sobre todo somos considerados por usted como españoles de segunda.

     

     

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