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Nacho Azparren

Álvaro Faes y Nacho Azparren son los encargados de escribir sobre todo lo que rodea a la gran cita futbolística del verano.

Sobre este blog de Murcia

Arnold Johannes Hyacinthus Mühren (Volendam, Holanda, 1951) es posiblemente el héroe anónimo más importante de la historia de la Eurocopa. De sus pies nació el centro que Van Basten convirtió en la imagen más reconocible del torneo continental: aquella volea imposible que dio a Holanda su único gran...


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  • 20
    Junio
    2012

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    El espartano incomprendido

    Viendo experiencias pasadas, al chico nunca le han tenido en gran estima. En 2006, tras recalar en el Deportivo, Álvaro Arbeloa (Salamanca, 1983) se enfrentó al Real Madrid en Riazor. Con el resultado adverso, Fabio Capello decidió dar entrada al campo a Ronaldo Nazario. Con bastantes kilos de más y tan despistado como siempre, el brasileño se situó en el frente de ataque, la zona donde Arbeloa debía cubrirle. “¿Pero tú qué haces aquí?”, le espetó Ronaldo con cara de desconcierto al ver que su marcador era aquel chaval que la temporada anterior se entrenaba asiduamente con el primer equipo. Arbeloa tuvo que explicarle a pie de campo al “fenómeno” que hace unos meses había fichado por el Deportivo.

    “Unos tienen más defensores y otros menos. En el caso de Álvaro, no todo el mundo aprecia su trabajo”, aseguró Del Bosque tras el partido ante Croacia. Siempre con su estilo sosegado; siempre dando en la tecla. Arbeloa no ha tenido una alfombra roja para triunfar en el mundo del fútbol. Su carrera en el Madrid pareció truncarse con el descenso del Castilla a Segunda B. Álvaro cogió las maletas y se arriesgó con la aventura en La Coruña. Una temporada fue suficiente. Rafa Benítez lo exigió para su “Spanish Liverpool”. Allí terminó de granjearse un estilo defensivo que le convierte en uno de esos incordios que no entiende de treguas. Su buen hacer en Liverpool le abrió de nuevo las puertas del Madrid, plaza que también ha conquistado. En la Eurocopa, la lesión de Puyol le concedió la titularidad. Y ahí empezó el lío.

    Arbeloa no es el lateral más rápido, ni el que dispone de mejor juego aéreo. Seguramente su técnica sea la más justita de la alineación española. Pero hay algo que le ha estigmatizado por encima de sus defectos: es uno de los símbolos en los enfrentamientos entre Madrid y Barça. La España de los extremos, del blanco y del negro, de calificar de pseudomadridista al que se aparta del redil de Mourinho o de actuar con vehemencia si se insinúan otras formas de juego que no sea el toque azulgrana ve a Arbeloa como un escenario perfecto para la discusión. El lateral es la excusa para extrapolar las aburridas discusiones Madrid- Barça de la temporada.

    Pero, ¿y el análisis meramente futbolístico? Aquel que reconoce que Arbeloa chirría ofensivamente en un sistema armónico pero que concede al lateral una disciplina defensiva que pocos en la convocatoria tienen. Quién sabe, quizás Álvaro es ese chico aplicado que a falta de condiciones innatas se ha ganado un puesto en dos de los mejores equipos de los últimos años (Madrid y la selección) a base de trabajo, esfuerzo y profesionalidad. Un chico con el beneplácito de dos entrenadores tan dispares como Mourinho y Del Bosque. Es verdad que él ha asumido el rol de chico malo con cierto orgullo, pero no es menos cierto que su contribución defensiva ha crecido exponencialmente en los últimos años.

    España se mete en la recta final de la competición y cada vez surgen más voces favorables a la candidatura deJuanfran como lateral. No sé ustedes, pero mi experiencia personal me dice que los que piden al lateral del Atlético no han visto 3 partidos del jugador en cuestión. Son esos amantes del cambio y de la novedad, poco dados a las caras conocidas. Yo, si tengo que emparejar a alguien con Ribery, prefiero contar con un espartano capaz de hacerse un hueco en escenarios tan diferentes como Liverpool, Madrid o la selección a base de trabajo.

     
    Nacho Azparren.

     

     

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