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La Opinión de Murcia

Belén Unzurrunzaga

Cartas cruzadas

Belen Unzurrunzaga

Será la brisa

Querido Enrique,

H as hecho bien en avisarme sobre los hermanos Garmendia y la terrible equivocación de uno de ellos al elegir estar en el lado equivocado de la carrera en nuestra amada Semana Santa de Lorca. Recuerda que cada año hacemos nuevos azules, que aprecian y valoran lo que «aquellos nunca podrán tener», como le explicaba esta pasada Semana Santa a la ministra de Turismo Reyes Maroto en la recogida de bandera de los azules, gracias a otra lorquina azul, Adela Martinez Cachá. Menuda turra le di a la ministra... Dejo nuestra pasión diferente y vuelvo al mes de agosto para decirte que tienes razón, que vivamos lo que aún nos queda, que he metido el acelerador antes de tiempo y todavía nos quedan cosas por decir y contar. 

Hoy quiero contarte que anoche fue la primera vez de todo el verano en la que sentí una brisa de lo más agradable, mientras veía la obra de teatro La Infamia, en San Javier. Es una adaptación teatral del libro de mi querida comadre Lydia Cacho, periodista y activista defensora de los derechos humanos, en el que narra su secuestro y tortura en México al destapar una red de pedrastia infantil a niñas y niños a manos de políticos y empresarios del país. Es la tercera vez que acudo a ver la obra, estuve en el ensayo general, el preestreno y ayer. Las dos primeras veces, la interpretación de Marta Nieto me dejó arrasada emocionalmente, pero ayer algo cambió. Vi la obra con otros ojos, con amor y gratitud por la lucha incansable de Lydia. Porque no se rinde, porque a pesar de todo lo que ha pasado, vivido y sufrido, tiene fuerzas y ganas de seguir a través del periodismo, contándole al mundo la necesidad de proteger a las mujeres y niñas que sufren abusos, violaciones, son prostituidas y secuestradas y por el hecho de contarlo las periodistas son asesinadas o amenazadas y torturadas. En noviembre la obra viene al Romea, no te la puedes perder, avisado estás. 

He vuelto al mar, un baño reparador en Calblanque me di ayer, quiero exprimir hasta el último momento mis escapadas frente al mar y poder nadar y coger olas como hice ayer, no pienses que con una tabla de surf ni nada de eso. En Garrucha cuando éramos pequeños, lo llamábamos «racharse», esperar que llegue una buena ola, nadar hasta cogerla y que su impulso te lleve a la orilla, sí, 44 años tengo y algún revolcón que otro me llevé, además de todas las algas del mundo dentro del bañador. 

Estoy tomando al pie de la letra lo de apurar los días de verano y matar agosto a pellizcos, en cuanto al match, la barra y el amor, vamos a dejarlo, nada bueno puede salir de esa combinación, prefiero seguir el camino de la soltería y soledad elegida, que no quiere decir que me haya convertido en monje cartujo y aún tengo mi público. 

No quiero despedirme sin contarte que hoy es el aniversario de la muerte de Federico, 86 años de esa terrible noche sin luna, los insultos, y las risas días después por las calles de Granada de sus asesinos, celebrando haberle matado por maricón. Escribía Luis García Montero hace un rato en redes unas palabras del poeta: «Quiero dormir un rato, un minuto, un siglo, pero que todos sepan que no he muerto». 2022 y qué necesario es recordar y recordarnos la importancia de ser. Si estuviera vivo no creería cómo hemos retrocedido o cómo algunos nos quieren hacer retroceder. Perdón por mi profundidad de hoy, será la brisa tras el reventón, que me ha refrescado las ideas que tenía achicharradas. 

Me ha gustado tu mensaje al grupo de la carbonara, poniendo orden y buscando fecha, esto se acaba y qué mejor cierre que juntarnos y brindar con el tequila que nos traiga el niño de Yucatán.

Esperando hora y día. Mientras, te abrazo. 

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