28 de abril de 2019
28.04.2019
La Opinión de Murcia
Reconocimiento

El esparto, una joya del arte local

Las localidades de Cieza y Jumilla celebran la declaración de la 'Cultura del Esparto' como Patrimonio Cultural Inmaterial

28.04.2019 | 04:00
Varios trabajadores recogen en la Sierra de la Cabeza de Cieza los tallos que más tarde se utilizan para el arte milenario y artesano de la 'Cultura del Esparto'.

Los municipios de Cieza y Jumilla se han congratulado tras la declaración como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial la 'Cultura del Esparto', un elemento milenario esencial de la identidad cultural española. El Boletín Oficial del Estado publicó la semana pasada que el esparto ha estado vinculado con los sistemas productivos y del trabajo, pero que ha trascendido más allá, abarcando la esfera ideológica. De ahí que esta cultura se haya reflejado en la toponimia, en las jergas profesionales, en los refranes, proverbios, dichos y demás manifestaciones de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial.

En la actualidad, España cuenta todavía con una serie de paisajes culturales vivos, como son los espartizales que se encuentran en la Cuenca del río Guadiana Menor, en Andalucía, y en la del río Segura. En el caso concreto de la Región, el esparto se encuentra muy presente tanto física como culturalmente en localidades como Blanca, Calasparra, Archena, Jumilla y Cieza.

En Cieza, el alcalde de la localidad, Pascual Lucas, ha manifestado su gratitud con el Ministerio después de esta declaración: ''Es muy importante este reconocimiento, porque el esparto ha formado parte de la vida de varias generaciones de ciezanos y ello ha dado lugar a su propia idiosincrasia''.

''No podemos dejar pasar esta oportunidad en un momento en el que, precisamente, el verdugo del esparto, el plástico, empieza a ser defenestrado'', destaca el regidor ciezano, quien además considera que ''es posible que llegue una segunda oportunidad para el esparto, por lo que es una línea en la que tendremos que trabajar''. Recuerda que ''el desarrollo industrial de la ciudad en los albores del siglo XX estuvo estrechamente ligado al esparto y, actualmente, se trata de una planta tenaz, que aguanta viento y marea y que supone un gran freno a la desertificación a la que nos enfrentamos''.

El alcalde señala también que existe un museo del esparto que gestiona el Club Atalaya. Este museo, supervisado por el profesor Antonio Balsalobre, recibe miles de visitantes anualmente llegados de toda España. También en Jumilla, el esparto fue una fuente económica de primer orden durante la primera mitad del pasado siglo XX. Además, el municipio cuenta en la sección de Etnografía del Museo Municipal Jerónimo Molina con una amplia zona dedicada al esparto, catalogada como la mejor de la Región de Murcia. Igualmente, en los últimos años se vienen organizando talleres y actividades con el objetivo de que su cultura no se pierda.

Archena también dispone de su propio museo del esparto, ubicado en el sótano del Palacete de Villarrías. Allí pueden también verse piezas realizadas con esparto y réplicas de edificios de Archena, como la Iglesia de San Juan Bautista y el Castillo de Don Mario.

Algunos estudios arqueológicos afirman que el esparto se utilizaba en la prehistoria de la Región de Murcia, aunque fueron los romanos los que impulsaron esta industria localizada. El Ministerio ha tenido en cuenta el aspecto cultural e identitario, porque va a significar un incremento indiscutible del grado de identificación colectiva que profesan los distintos sectores de las comunidades esparteras hacía el desarrollo de unas actividades que reclaman dignificar, resaltando sus valores culturales por medio de su reconocimiento público.

También el económico, porque va a representar un revulsivo capaz de estimular y regenerar las actividades artesanales y empresariales relacionadas con el aprovechamiento de esta fibra. El social, porque va a animar a sus miembros más dispersos a interrelacionarse, incidiendo de manera muy positiva en la cohesión del conjunto de sus comunidades.
Y por último el ambiental, porque va a impedir la fosilización de sus paisajes ante el abandono de su uso y va a sensibilizar a la población en general sobre los valiosos servicios que los espartizales rinden a la sociedad, en especial contra los efectos de la desertización y el calentamiento global.

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