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La Opinión de Murcia

Medio ambiente

A contrarreloj para cumplir las medidas del Mar Menor

Los regantes del Campo de Cartagena afirman que faltan técnicos para evaluar que cumplen las normas impuestas por la CHS para proteger la laguna y presentar los informes a tiempo

Las zonas de cultivo más cercanas al Mar Menor son las que más medidas deben cumplir debido a su proximidad. | IVAN URQUIZAR

Los regantes del Campo de Cartagena buscan a contrarreloj técnicos que les certifiquen que están cumpliendo las medidas impuestas por la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) para proteger el Mar Menor.

El plazo para hacerlo expiraba ayer, 8 de agosto, de no ser por la prórroga de un mes que ha concedido el organismo de cuenca y gracias a la cual los propietarios de estas explotaciones disponen de tiempo hasta el próximo 8 de septiembre.

No obstante, no les está siendo fácil la tarea, ya que no encuentran técnicos suficientes, al tratarse también de una tarea complicada que se puede alargar varias semanas en función de la extensión de la explotación, según explica el presidente de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena, Manuel Martínez.

Martínez informa a La Opinión de que no hay técnicos suficientes que certifiquen los boletines y la documentación que deben aportar a la CHS para demostrar que están cumpliendo con las medidas aprobadas en verano de 2020 para proteger tanto al acuífero del Campo de Cartagena como a la laguna, por lo que piden más tiempo o flexibilidad en aquellos casos que se pasen el plazo establecido.

La cifra.

La cifra. Francisco Jose Lopez Olmos

«Estamos trabajando sin parar y el personal de la Comunidad Autónoma está volcado en facilitarnos información sobre certificaciones de parcelas y las verificaciones que necesitamos», afirma el máximo representante de los regantes de Cartagena.

Pero en este sentido también recuerda que son malas fechas porque «a algunos nos coincide con el cambio de campaña, que se hace entre agosto y septiembre, y hay que dar de alta los nuevos cultivos, solucionar arrendamientos o barbecho». A lo que añade que «en el campo no cogemos vacaciones, ya que además de todo nuestro trabajo estamos volcados en preparar esta documentación».

En la zona de cultivo del Campo de Cartagena hay unas 42.000 hectáreas de cultivos, de las que entre 26.000 y 30.000 son de regadío, según las cifras que manejan.

Entre las limitaciones impuestas por la CHS destacan, por ejemplo, que en la Zona 0 (la más cercana al Mar Menor) se prohibía infiltrar al acuífero las aguas procedentes de retornos de riego con contenido en nitrógeno y se limitaba la fertilización orgánica e inorgánica; también en los leñosos de esta zona y en la A2 se imponen limitaciones a la fertilización y se obliga a tener un cuaderno o registro de la explotación agraria.

Para corroborar todas las medidas cautelares de la CHS es necesario un informe emitido por un ingeniero agrónomo o un ingeniero técnico agrícola que debe llevar a cabo analíticas de agua a distintas profundidades, toma de muestras, envío a laboratorio, control de contadores y verificación de toda la documentación, tal y como detalla Manuel Martínez.

Por ello, los regantes del Campo de Cartagena consideran escaso el tiempo que se ha dado, ya que «no hay técnicos suficientes para realizar todo este trabajo» y aunque esperan en que todos los propietarios lo presenten a tiempo, confían en que la CHS se muestre flexible.

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