30 de septiembre de 2019
30.09.2019
La Opinión de Murcia
DANA

La CHS no descarta expropiar viviendas en Los Alcázares para dar salida a la rambla

Julia Martínez, directora de la Fundación Nueva Cultura del Agua, culpa a la edificación y a las autovías e infraestructuras como el AVE o la AP-7

30.09.2019 | 09:31
Julia Martínez

El presidente de la CHS, Mario Urrea, también considera necesario actuar en otras zonas de la Región, como Los Alcázares, que ha sufrido la segunda inundación en menos de tres años a causa de las aportaciones de las ramblas de La Maraña y del Albujón. Advierte que el crecimiento urbanístico en esta población ha borrado los cauces originales que aparecen en las fotografías realizadas por Ruiz de Alda en 1927.

«La salida natural de la rambla de La Maraña es lo que ahora está construido en Los Alcázares. El municipio va creciendo, mientras que el control de la Confederación en los municipios urbanísticos es relativamente reciente. Hemos llegado en un momento en que ya está construido y hay que ver qué solución puede tener. Que nadie entienda que ahora mismo tenemos la concreción, pero si cuesta muchísimo más desviar el agua que expropiar una zona que es la salida del agua, habría que expropiar y recuperar las salidas naturales», apuntó Urrea.

Recordó que «el cambio climático va a traer fenómenos más intensos y más frecuentes» y apuntó que los meteorólogos han empezado a hablar ya de «huracanes mediterráneos».

Por otra parte, ve necesario tener en cuenta qué efectos pueden tener ciertas obras en proyecto, como las de las ramblas de la zona norte de Murcia. El presidente de la CHS advirtió de que las ramblas de Churra y de Espinardo pueden llegar a acumular un volumen de hasta 100 metros cúbicos por segundo, que si se suman al caudal del Segura harían que el río causara mayores daños. También recordó los proyectos pendientes en Lorca, en las ramblas de Nogalte, Béjar y La Torrecilla.

Por su parte, Julia Martínez, directora de la Fundación Nueva Cultura del Agua y miembro de Ecologistas en Acción, culpa a la edificación y a las autovías e infraestructuras como el AVE o la AP-7 que han alterado los cauces.

Cree que las obras de defensa contra avenidas han hecho creer que «el riesgo estaba resuelto para siempre, pero ha llegado más agua y más rápida». Culpa también a las roturaciones del suelo y alerta de que el cambio climático traerá riadas más frecuentes.

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