12 de julio de 2019
12.07.2019
Planes

Un escape room gratuito en un palacio modernista de Cartagena

El Museo Regional de Arte Moderno organiza cada sábado de verano un Escape Room en un edificio que hace más de un siglo pertenecía a la familia adinerada de Camilo Aguirre

11.07.2019 | 21:01

Recorrido por el interior del museo. En la ciudad de Cartagena hay cuatro Escape Room, una actividad que consiste en salir de una sala adivinando acertijos. Lo especial de la que acoge el Muram es que se celebra en el interior de un museo modernista diseñado por Víctor Beltrí que pertenecía a la burguesía de Cartagena.

Liberar un alma presa en una casa de principios del siglo XX era la temática de la primera Escape Room que se celebraba en el interior del Museo Regional de Arte Moderno (Muram), dentro de las actividades de verano de los museos regionales. Dos jóvenes tenían que resolver varios enigmas y acertijos avanzando de estancia en estancia hasta completar el recorrido en menos de una hora. Esta actividad se repetirá cada sábado durante este verano, en un escenario impecable para una prueba de este tipo, porque, aunque el decorado sea 'prestado', lo cierto es que este museo era verdaderamente hace un siglo el Palacio de los Aguirre, el protagonista de la temática del juego, junto a la 'Dama de Negro', a la que deben rescatar.

Los profesionales del Muram son los encargados de organizar la actividad, que cambiará de asunto y de recorrido en función de la edad de los participantes y de las ideas de los propios organizadores. Como explicaron al principio a las dos jóvenes que superaron la prueba, lo peculiar de este Escape Room es que hay que llevar algo más de cuidado con el mobiliario, porque hay cuadros originales y piezas de importante valor pertenecientes al museo. Es el único punto negativo (o positivo, según se mire) de celebrar una prueba así en un lugar tan histórico.

Para María y Angélica, dos cartageneras de 16 y 17 años, era la primera vez que acudían a un Escape Room. El recorrido arrancaba en el despacho de Don Camilo Aguirre, miembro de la burguesía adinerada de principios de siglo y dueño de las minas de La Unión a las que, según cuentan desde el Muram, acudieron a trabajar muchos mineros de origen andaluz, y ese fue el germen para que a día de hoy se celebre el festival flamenco del Cante de las Minas en esta localidad. Detrás de la mesa de Camilo Aguirre, presidía la sala un cuadro de María Cristina de Habsburgo, la reina regente en aquella época, mujer de Alfonso XII y madre del rey Alfonso XIII. También colocaron retratos de la familia Casal, amigos de los Aguirre. La iconografía retrotrae a los participantes a la época modernista, con un decorado especialmente cuidado y con un mobiliario prestado por el Museo de Bellas Artes de Murcia (Mubam).

El edificio, situado en la Plaza de la Merced y diseñado por el arquitecto Víctor Beltrí, se construyó entre 1898 y 1901. Los Aguirre estuvieron viviendo en la casa hasta 1917. Era un hombre acomodado, que recibía a diario a sus trabajadores en su propio despacho para saber quién faltaba a sus labores, y que no dejaba pasar a esa estancia a las mujeres, salvo a las del servicio. También se caracterizaba por incluir en su hogar las últimas innovaciones de la época, como las puertas correderas. Años después de la marcha de los Aguirre, el palacete se convertiría en la sede de la Falange durante la dictadura franquista, y albergaría las actividades de la Sección Femenina, hasta los años ochenta. Hace una década, en 2009, este edificio modernista se convirtió en la sede del recién inaugurado Museo de Arte Regional (Muram).

El museo ha aprovechado la mezcla de innovación y tradición del antiguo palacete para guiar a los participantes a través de las estancias, desde el despacho de Don Camilo Aguirre, con un decorado de estilo árabe, hasta el comedor, para luego pasar a la entrada de la casa y a otra pequeña sala con mobiliario isabelino, junto a una pequeña capilla en la que rezaba la mujer de Camilo Aguirre. A medida que avanzan, los visitantes conocen un poco más de la historia de este personaje y su familia, a la vez que van recabando pistas que les permitirán abrir las puertas hacia la siguiente sala.

Pistas en cualquier lugar

Las pistas de los guías acercan a los participantes a las llaves que tienen que encontrar. En otras ocasiones, lo que deben buscar es un código numérico, cuyas claves se esconden en cualquier lugar de la sala o en el propio mobiliario. Para encontrarlas, se necesita tanta imaginación como atención a las pistas relacionadas con el tema. Después de varios instantes de bloqueo, recorriendo la sala de esquina a esquina, María y Angélica localizaron la llave para salir de la última estancia en el último momento, cuando apenas restaban segundos para que se cumplieran los 60 minutos que disponen para finalizar la prueba. «Ha sido muy emocionante, y súper entretenido», contaba una de las chicas.

La actividad está dirigida a un público juvenil, entre 14 y 20 años. «La de hoy es la prueba piloto. Se realizará todos los sábados este verano y, depende de cómo funcione, se incluirá o no en el programa educativo», explicaba Ángel Rodríguez, que hizo de guía de las jóvenes participantes. «Nosotros hacemos actividades durante todo el año, y siempre tratamos de adaptarnos a la gente que se inscribe. Recibimos a personas de distintos grupos étnicos y religiosos, por ello debemos ser respetuosos con sus tradiciones», señala Esther González, otra de las organizadoras.

Cómo participar

El Escape Room se celebrará cada sábado por la tarde a partir de mañana en horario de 18.30 a 19.30 horas. Para participar hay que inscribirse en el museo o en el teléfono 968 501 607. Los organizadores esperan que una actividad gratuita, que se ha puesto de moda en los últimos tiempos, sobre todo entre la población juvenil, atraiga a los cartageneros y se convierta en un punto de interés lúdico y tiempo que se aprende sobre la historia del lugar.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook