23 de junio de 2019
23.06.2019
El agente amigo

Ayer fui vigilante; hoy, policía

23.06.2019 | 04:00

La Constitución Española recoge en su artículo 104 que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tienen como misión el proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades, así como garantizar la seguridad ciudadana.

Ser policía no es nada fácil y a diario se pueden presentar situaciones peligrosas como enfrentarse a individuos con armas de fuego, riñas, reyertas o situaciones violentas en las que haya que utilizar la fuerza.

Si bien, aunque la seguridad pública sea exclusiva de la administración pública, como bien refleja el artículo 149.1.29 de la Constitución Española, hay que destacar la labor encomiable que los miembros de la seguridad privada desarrollan a diario en la protección de determinados establecimientos abiertos al público, como aeropuertos, estaciones de tren y bus o centros comerciales.

Sin duda estos profesionales de la seguridad, que en ocasiones pasan desapercibidos, facilitan la labor de la policía y ofrecen al ciudadano una garantía de tranquilidad para que todo transcurra sin ningún tipo de incidencia.

Algunos servicios, requieren de una especial dedicación y atención, con motivo de la cuestión a tratar, como es el ejemplo del transporte de dinero a sucursales bancarias, utilizando para ello un camión blindado.

Cada vez más, tanto a policías como a vigilantes de seguridad, se les exige una mayor formación y conocimientos para ofrecer una mayor calidad en el servicio, teniendo que utilizar para ello nuevos elementos que garanticen la seguridad propia y la de terceros.

Es por ello que el ciudadano de a pie no debe por qué alarmarse al ver un agente o un vigilante uniformado con chaleco y armas reglamentarias, ya que como he comentado anteriormente, los nuevos retos de la seguridad en el futuro hacen que se garanticen determinados protocolos de actuación completamente estrictos para evitar cualquier tipo de percance en el transcurso de la intervención.

Antes de mi etapa como policía, tuve la oportunidad de trabajar durante poco tiempo en la empresa Securitas en el Corte Inglés de Cartagena, donde pude estar codo con codo con profesionales del sector, y que a día de hoy siguen desempeñando sus funciones en la seguridad privada con total esmero y dedicación.

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