Toros

Entretenida y esperanzadora Clase Práctica en Murcia

Parrita Chico toreó sentado en silla como Rafael 'El Gallo' - Los tres murcianos torearon con gusto, clase y acierto

18.09.2015 | 04:00

Gerardo Diego hablando de Rafael ´El Gallo´, escribió: Rafael pide una silla./ ¿Silla?, ¿Una silla?. De paja/ Ya han encontrado la alhaja./ Ya se sienta en su Sevilla/ cálculo de maravilla/ Tres de maestro le ha dado/ alto, de pecho, ayudado/ En trono de querubines/ y cantando por bajines/ Todos de pie y él sentado.

La faena del tercero de la tarde de ayer, la comenzó Parrita Chico, ´flor de la raza calé´, sentado en silla de anea. Ya había sido aclamado al anunciarse su nombre por la megafonía. Lleva mucha parroquia a la plaza, el hijo del banderillero Manolo Ramos ´Parrita´.

La tarde comenzó con un paseíllo precedido por cuatro alumnos de la escuela murciana muy jóvenes, que realizaron una exhibición de toreo de salón para el deleite del público. Y tras los clarines y timbales, saltó al ruedo el primero de Ruiz Palomares. Su lidia correspondía al alicantino Adrián Velasco, que repetía actuación en La Condomina, sin que haya progresado adecuadamente. Se mostró algo verde y solo brilló en algunos pases con capote y muleta. Pero como calentó el ambiente con una voltereta y rodillazos, más una estocada de rápido efecto, las dos primeras orejas de la tarde, las paseó él. El salmantino Toñete es un torero muy placeado y seguro. Su capote acompaña la embestida con buen son y, tras brindar faena a Paco Ureña, se mostró por encima de su oponente. Torero de proyección. Pero con el estoque ¡ay! perdió los trofeos, escuchó un aviso y tuvo que conformarse con la vuelta al ruedo. Hay que seguirlo.

De Parrita Chico, ya les hemos adelantado algo. Con el capote tuvo duende a la verónica y la media de cartel. Su faena fue brindada a Rafaelillo y la altura de la lidia empezó a bajar cuando el novillo se fue al pecho del murciano. Cristóbal no se arredra y sufre dos persecuciones por el ruedo, dolorido en el pecho y con respiración dificultosa. Ante la claudicación del oponente, Parrita toma el estoque y consigue una estocada que le vale una oreja. Pasó a la enfermería tras la vuelta al ruedo.

Tras el descanso y con el público apurando la merienda, llegó el turno de Gerardo Álvarez, de Alicante. Poco que reseñar de una actuación opaca. Su brindis al maestro Jaime Ostos, que presenció el festejo en el burladero de la empresa. Intentó citar con la izquierda y fue arrollado (otra vez al pecho), vuelta a la derecha y otro porrazo. Entró a matar entre los pitones y tuvo suerte. Sonó un aviso y dio la vuelta al albero.

El quinto era para el paisano Ramón Serrano. Un torero listo que sabe aprovechar el viaje del cornúpeta y que mostró disposición con la larga cambiada de rodillas para saludar. Empezó faena con estatuarios, se lleva el toro a los medios y allí se confía y descuelga los brazos, hunde la barbilla en el pecho y compone la figura bien acoplado al burel. Su volapie se saldó con aparatosa voltereta y el estoque bien puesto. Dos orejas que se van a las orillas del Mar Menor. Dejó buen sabor de boca.

Estuvieron en el tendido dos antitaurinos. Uno de ellos el mediático del Toro de la Vega, que, una vez identificados, prometieron a la Policía y a la Empresa portarse bien. Tomaron vídeos del festejo y se marcharon al rato. Tengamos la Fiesta en paz.

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