El Contenedor

La Princesa Paca

20.04.2017 | 04:00
Juan Bautista Sanz

El primer canal de TVE estrenó el pasado miércoles la versión cinematográfica de La princesa Paca, la obra para televisión basada en el relato escrito y publicado con el mismo nombre por la periodista Rosa Villacastín y Manuel Francisco Reina. Se trata de la gran historia de amor de la española Francisca Sánchez del Pozo y el poeta nicaragüense Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento 1867-1916), padre del movimiento poético del modernismo que inspiró a poetas de la generación española del 98 y al propio Juan Ramón Jiménez. Tendencia literaria que inspiró rechazo en los llamados ultraístas, entre ellos el lorquino Eliodoro Puche o el maestro César González-Ruano. El filme ha sido dirigido por Joaquín Llamas e interpretado por Irene Escolar y Daniel Holguín, en los papeles principales del poeta y su amante, dicho en el mejor de los sentidos amorosos. Rubén Darío fue un hombre enamoradizo, de amores profundos y en parte turbulentos.

Iniciado en su juventud, es posible seguirle al autor sus emociones leyendo las obras tempranas escritas en su país a finales del XIX.

  Francisca Sánchez, llamada en París por los amigos de Rubén Darío ´la princesa Paca´, conoció al poeta muy joven cuando paseaba por la Casa de Campo de Madrid y se lo encontró junto a Valle Inclán. La historia es formidable; el poeta y Francisca se enamoraron y, a pesar de ser él hombre casado -en la primera ignorancia de Francisca-, son protagonistas de un amor inmenso. Rubén Darío, con la ayuda de Amado Nervo, enseñó a leer y a escribir a Francisca, que era una persona analfabeta hija natural de un jardinero del rey Alfonso XIII. La pareja tuvo cuatro hijos de los que los tres primeros murieron muy niños, un cuarto vivió hasta 1948, año en el que murió en México.


Francisca se incorporó e hizo amistad con el grupo de escritores del 98, con sus esposas o sus compañeras de viaje. Un ejemplo de ello es que cuidó a Leonor, la musa de Antonio Machado, en sus últimos días. Fascinante el relato de Rosa Villacastín, que lo cuenta bajo la perspectiva de ser nieta de Francisca porque muerto el poeta americano se casó con José Villacastín, un español culto y excelente persona en cuyo matrimonio tuvo otros dos hijos. Cuando la periodista, siendo niña, oye hablar a su abuela de Rubén Darío y le pregunta de quién se trata, recibe una respuesta rotunda: «Del amor de mi vida». Una entrega valiente para aquellos años vividos a principios del siglo XX. El poeta nunca pudo divorciarse de Rosario Murillo.

 Francisca Sánchez heredó el patrimonio intelectual de Rubén Darío, muerto a causa de los excesos del alcohol en 1916 por una cirrosis hepática. Había abandonado España y a Francisca en 1914, al comienzo de la primera guerra mundial. La vida del escritor es muy novelesca y viajera por ser corresponsal de periódicos americanos y estar en contacto con los mundos diplomáticos de la época. Aquel baúl azul con el contenido literario de Darío, que guardó Francisca, lo legó a España en 1956. La cartagenera Carmen Conde la visitó en el pueblo de la Sierra de Gredos, donde vivía, en la provincia de Ávila. La ´princesa Paca´ murió en Madrid, después de una larga hospitalización, en 1963, a los 88 años. En Murcia, en su callejero, hay un busto monumental colosal del poeta realizado por el escultor Antonio Campillo en cuyos ojos de bronce tal vez podamos encontrar la gran pasión por su amor español. 

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