Entre sus labores

La casa de siempre

20.09.2016 | 04:00
La casa de siempre

Tras la época estival, tiempo por excelencia de vacaciones, el regreso a la cotidianeidad de la vida es algo natural y cuasi deseado por todos porque, al fin y al cabo, es la viga maestra de nuestra existencia. «¡Estamos en la casa de siempre!...», afirmaba feliz una niña de cinco años al llegar a la suya. Contaban sus padres que de igual manera daba la bienvenida a sus abuelos preguntando alborozada: «¿Ya estáis en la casa de siempre?». Sabiduría infantil revestida de tanta verdad que invita a reflexionar y agradecer tanto como tenemos y se nos olvida apreciar. La vida misma, el mayor bien, de valor incalculable. La familia: padre, madre, hijos, hermanos€ la gran aventura de quererse. Los amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de penas y fatigas. El mundo repleto de gente que va y viene en su diario quehacer. Aldeas, pueblos, ciudades. Campos y huertos, vegas y veredas, selvas y desiertos. Ríos y mares. El universo con su cielo cuajado de estrellas. Días de sol y noches de luna llena. Fauna y flora. Colores, aromas y sabores. Voces y silencio. Partituras y pinceles. Música, danza. Cuadros, oleos y acuarelas. La vida con sus carencias y demasías, llantos y risas. La casa de siempre donde lo normal es quererse. Septiembre. El verano desparrama su luz para dar brillo a los colores ocres del otoño. Las vacaciones nos dan energía para volver a intentarlo de nuevo. ¡Estamos en la casa de siempre!... Nuestra gente, nuestros cachivaches. Hogar, dulce hogar€ con sus paces y sus guerras, donde a cada uno se quiere por quien es, sin componendas. Casas que se vacían y se llenan. Puertas que se abren y se cierran. Ventanas con rayos de luz, sombras y tristezas. ¡Casa mía y cama mía! decía mi abuela. Mientras, el mundo gira y gira, dando a veces extrañas vueltas. Hay guerras, hambre, persecución, huida, enfermedad, muerte, desolación. Las noticias no dejan de sorprendernos con tragedias que afectan a la humanidad entera y de modo especial nos impresionan cuando nos toca de cerca. Apenas hace unos días, cuando iban a visitar un Santuario de la Virgen, sufrían un terrible accidente de tráfico en México mujeres del Opus Dei, muriendo en el impacto diez de ellas y el conductor del vehículo. De las que quedaron gravemente heridas, ya ha muerto otra. La llamada universal a la santidad que predica esta prelatura personal de la Iglesia católica se vive en un ambiente de familia que palpita con el sentir de cada uno de sus miembros. Algo se muere en el alma cuando un amigo se va€ pero cuando se trata de unas hijas, de unas hermanas, de personas de tu familia, el único consuelo es pensar en el cielo que Dios tiene prometido a todos los que le quieren. Es como regresar a la casa de siempre€ pero a lo grande.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Opinion

Isabel Soler
Pioneros en la lucha contra la violencia de género

Pioneros en la lucha contra la violencia de género

Podemos afirmar con orgullo que la Región de Murcia ha sido esta semana protagonista en Bruselas,...

El verano del incendio

El verano del incendio

El tiempo aún acompaña. El otoño aquí no llega hasta bien entrado noviembre y muchos rascarán...

Plan Especial del Carmen. ¿realidad o ficción?

Plan Especial del Carmen. ¿realidad o ficción?

Habrá que llamar a parapsicólogos de reputada fama o a Iker Jiménez, el de Cuarto Milenio, para...

Sin Cartagena no hay corredor mediterráneo

Sin Cartagena no hay corredor mediterráneo

El pasado mes de julio, durante una reunión en la Autoridad Portuaria, el coordinador nacional del...

De Cataluña a Turquía

De Cataluña a Turquía

"Hay que bombardear Cataluña cada cincuenta años para mantenerla a raya". Esta frase, atribuida al...

La Dieta Mediterránea tradicional

La dieta mediterránea es el patrón alimentario referente en todo el mundo. El menú ya lo...

Enlaces recomendados: Premios Cine