Estelas en la mar

La izquierda en la era de la confusión

13.01.2016 | 04:00
La izquierda en la era de la confusión

Es el título del libro que acaba de publicar el ciezano Antonio Fernández Ortiz (El Viejo Topo. 2015). Un excelente ensayo que llega en un momento crucial, en pleno debate sobre el futuro político de Cataluña y España, pero que va más allá del instante presente para adentrarse en los problemas de fondo que aquejan a la izquierda. En un contexto de incertidumbre y desconcierto generalizado, en gran parte provocado por la crisis económica, pero no sólo por ella, la izquierda tiene el deber moral de encontrar su camino y trazar un verdadero proyecto de Estado. Fernández Ortiz, residente en Moscú y especialista en la URSS y Rusia, propone, desde una perspectiva histórica, algunas claves para abordar esta búsqueda y dinamizar el debate.

La división de las fuerzas progresistas es sin duda el primer escollo en ese camino. Fernández constata sin paliativos que «la fragmentación, la escisión, el cisma, han estado presentes en el ADN fundacional de la izquierda en cualquiera de sus manifestaciones políticas o ideológicas». Da la impresión, dice el autor con ironía, que «allí donde hay más de uno, el cisma es posible». O lo que es lo mismo, ¿está la izquierda condenada a vivir permanentemente dividida y enfrentada? La incapacidad de PSOE, Podemos, IU y otros grupos minoritarios para articular en estos momentos una mayoría de gobierno, pese a contar con los votos suficientes, es buena prueba de ello. Es como si la pluralidad, más que un signo de salud democrática, fuera en realidad un obstáculo insalvable.

El problema, además, es que la base social que históricamente ha sustentado a las fuerzas de izquierda se encuentra en plena mutación. «Los propios trabajadores ya no saben si continúan existiendo como clase obrera, si son necesarios sus sindicatos, sus partidos o sus representantes. Y lo más importante: ya no saben cuáles son sus categorías de pensamiento». Ante esta desbandada, los grandes poderes económicos han encontrado vía libre para imponer sus políticas neoliberales que han traído desempleo, pobreza, desigualdad e injusticias. Todo ello justificado por una crisis económica que, en realidad (como podemos comprobar días tras día), no ha sido más que un «instrumento para la dominación».

Por esas y otras razones, piensa Fernández Ortiz, y en eso coincidimos, la izquierda se encuentra en estos momentos sin un verdadero proyecto de Estado. «La lucha contra el franquismo se convirtió en la lucha contra el Estado», puntualiza. Una lógica que la llevó a convertirse en ´antiestatal´. Es más, «ante la ola de nacionalismo propiciada por las burguesías periféricas, la izquierda española, terminó sumándose a la ´moda´ convirtiéndose en todavía más independentista que los propios promotores».

Este desconcierto sobre el Estado se percibe también, y en eso coincidimos igualmente, en la percepción existente sobre los grandes sistemas que articulan, vertebran y dan cohesión a un país. El tema del agua es, desde luego, uno de ellos. «El río, asegura, se convierte en propiedad del territorio por donde discurre, y se veta la gestión nacional de un recurso imprescindible para todos. La puesta en cuestión del trasvase Tajo-Segura, la negativa a realizar el trasvase del Ebro a las zonas de levante y sur o la negativa a realizar la interconexión de las cuencas hidrográficas supone la renuncia a grandes sistemas científico-técnicos que tienen capacidad de vertebrar el territorio nacional». En vez de construir España, concluye, procedemos, en realidad, a su desconstrucción.

No coincidimos, en cambio, cuando afirma con rotundidad que «la incapacidad de entender el sentido histórico de la URSS» haya representado «el principio del fin de la izquierda». La izquierda española bebe de demasiadas fuentes como para reducir su grandeza o sus males a una sola. Son muchas las ramas ideológicas que florecen en aquel tronco común que fue el humanismo utópico. Mientras haya injusticias, desigualdades, habrá izquierda. O mejor dicho, izquierdas. Aunque a veces nos decepcionen. Dijo Albert Camus en un momento de desasosiego: «Nací en la izquierda y allí moriré, pese a ella, pese a mí». Por mi parte, si tuviera que escoger un lema para sintetizar la idea que tengo de ella, no dudaría en recurrir a los términos «libertad, igualdad y fraternidad».

En cualquier caso, lo mejor que puede tener un ensayo es que nos haga reflexionar. Fernández Ortiz, que lleva publicados numerosos artículos y ensayos (así como una excelente novela, Memorias de Espartania (Montesinos, 2008), lo consigue planteándonos un tema de máxima actualidad. Acierta al diagnosticar nuestro tiempo como el de la confusión, y esboza algunas ideas sobre el futuro de la izquierda que merecen ser analizadas, debatidas, y por supuesto, confrontadas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine